Falacia | falacias en los medios de comunicación y la política

Falacias en los medios de comunicación y la política

Las falacias se usan frecuentemente en artículos de opinión en los medios de comunicación y en política. Cuando un político le dice a otro «No tienes la autoridad moral para decir X», puede estar queriendo decir dos cosas:

  • Usar un ejemplo de la falacia del ataque personal o falacia ad hominem, esto es, afirmar que X es falsa atacando a la persona que la afirmó, en lugar de dirigirse a la veracidad de X.
  • No ocuparse de la validez de X, sino hacer una crítica moral al interlocutor (y de hecho es posible que el político esté de acuerdo con la afirmación). En este último caso, la falacia consiste en evadir el tema, dando solo una opinión, no relevante, sobre la moralidad del otro.

Es difícil, por ello, distinguir falacias lógicas, ya que dependen del contexto.

Otro ejemplo, muy extendido es el recurso al argumentum ad verecundiam o falacia de la autoridad. Un ejemplo clásico es el ipse dixit (‘él mismo lo dijo’) utilizado en la Antigüedad para conservar intacto el pensamiento de Pitágoras. Un ejemplo más moderno es el uso de famosos en anuncios: un producto que deberías comprar/usar/apoyar solo porque tu famoso favorito lo hace.

Una referencia a una autoridad siempre es una falacia lógica, aunque puede ser un argumento racional si, por ejemplo, es una referencia a un experto en el área mencionada. En este caso, este experto debe reconocerse como tal y ambas partes deben estar de acuerdo que su testimonio es adecuado a las circunstancias. Esta forma de argumentación es común en ambientes legales.

Otra falacia muy usada en entornos políticos es el argumentum ad populum, también llamado sofisma populista. Esta falacia es una variedad de la falacia ad verecundiam. Consiste en atribuir la opinión propia a la opinión de la mayoría y deducir de ahí que si la mayoría piensa eso es que debe ser cierto. En cualquier caso muchas veces la propia premisa de que la mayoría piense eso puede ser falsa o cuando menos dudosa ya que, en muchos casos, dicha afirmación no puede ser probada más que con algún tipo de encuesta que no se ha realizado. En caso de ser cierto tampoco se justifica el razonamiento porque la mayoría piense eso. Se basa en la falsa intuición de que el pueblo tiene autoridad: «tanta gente no puede estar equivocada». Se suele oír con frases del tipo «todo el mundo sabe que...», o «...que es lo que la sociedad desea», así como «la mayoría de los españoles sabe que...».

Por definición, razonamientos que contienen falacias lógicas no son válidos, pero muchas veces pueden ser (re) formulados de modo que cumplan un modo de razonamiento válido. El desafío del interlocutor es encontrar la premisa falsa, esto es, aquella que hace que la conclusión no sea firme.

En otros idiomas
العربية: مغالطة
català: Fal·làcies
Deutsch: Fehlschluss
Ελληνικά: Λογική πλάνη
English: Fallacy
Esperanto: Logika trompo
euskara: Falazia
فارسی: مغالطه
galego: Falacia
עברית: כשל לוגי
Bahasa Indonesia: Kesesatan
íslenska: Rökvilla
italiano: Fallacia
日本語: 誤謬
한국어: 논리적 오류
македонски: Логичка грешка
മലയാളം: ഹേത്വാഭാസം
Nederlands: Drogreden
norsk nynorsk: Tankefeil
norsk: Tankefeil
português: Falácia
română: Eroare logică
Scots: Fallacy
srpskohrvatski / српскохрватски: Logička greška
Simple English: Fallacy
slovenčina: Logický klam
shqip: Falsiteti
српски / srpski: Логичка грешка
Tagalog: Palasiya
Türkçe: Safsata
українська: Логічна хиба
Tiếng Việt: Ngụy biện
中文: 謬誤
Bân-lâm-gú: Lô-chek gō͘-biū
粵語: 謬論