Zanja de Alsina | consecuencias

Consecuencias

La Zanja de Alsina marcó una nueva fase de la ampliación hacia el sur de las fronteras efectivamente ocupadas por el estado argentino. Sin embargo su estrategia eminentemente defensiva no fue útil para proteger y resistir los ataques indios por lo que -fallecido su creador-, en 1877, el nuevo ministro del ramo, el general Julio Argentino Roca, emprendió una campaña más agresiva, a través de la Conquista del Desierto, al batir a los indígenas del sur, fuera de la entonces línea de frontera.

La costosa zanja significó, además, un avance considerable en las áreas más fértiles que quedaban en poder de los indígenas: incrementó en 56.000 km² la extensión dedicada a la explotación ganadera; promovió la sanción de la «Ley de colonización» o «Ley Avellaneda» —que autorizó varios sistemas de colonización, propició la formación de colonias agrícolas, emulando la que existía en la provincia de Santa Fe y fijó máximos y mínimos para las parcelas de tierras públicas, que se fueron vendidas con créditos amplios u otorgadas gratuitamente por concesiones[7]​—; acortó en 186 km la frontera bonaerense que medía 610 km; empujó a los indígenas más al sur y al oeste, hacia el desierto; se fundaron pueblos nuevos; se extendió la red telegráfica a las comandancias militares de los pueblos de Guaminí, Carhué y Puán recién fundados, y se abrieron nuevos caminos.

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