William Cohen | crisis de irak (1998)

Crisis de Irak (1998)

El 16 de enero de 1998 saltó la llamada "cisis de los inspectores" en Irak. El equipo de la ONU abandonaba Irak, tras ser acusado de espiar. EEUU puso en marcha la "Operación Trueno del Desierto" con la movilización de 37,000 soldados y comenzó a preparar la intervención militar apoyado por Gran Bretaña y Alemania.

Pero un bando de los aliados europeos, Francia, Italia y Rusia, lanzaron un grito de alarma ante el carácter irreversible de la intervención británico-norteamericana. Estos países apoyaban la misión de mediación llevada a cabo por la Liga Árabe, que presentaría un proyecto de resolución en la ONU para garantizar la aplicación por parte de Irak de las sanciones que le fueron impuestas.

El Secretario de Defensa William Cohen acusó a los aliados de la OTAN de no cumplir sus "obligaciones" en la crisis de Irak, cuando se multiplicaban los preparativos para el ataque. A modo de velada amenaza por la falta de colaboración de los países europeos que rechazaban el ataque militar, William Cohen aseguró que esta actitud estaba poniendo en juego una "reducción de nuestro potencial bélico colectivo". En calidad de orador de la 34 Conferencia de Seguridad de Múnich, el Secretario de Defensa repartió sin disimulos palmaditas en la espalda a sus socios europeos "buenos", los que sí "están haciendo mucho", y un par de ataques verbales contra el resto.

Cohen recordó al brazo europeo de la OTAN que tenía unas responsabilidades que asumir y que ello no significaba únicamente aspirar a desempeñar un papel más importante en el concierto internacional, sino también poner a disposición de la Alianza los medios necesarios.

Tras meses de tira y afloja internacional, EEUU y Gran Bretaña hicieron valer finalmente sus amenazas sobre el gobierno de Saddam Hussein. El 16 de diciembre de 1998, la víspera del debate sobre la destitución del presidente en el Congreso, Bill Clinton ordenó el bombardeo del país árabe sin la aprobación del Senado de EEUU. El ataque se produjo a pesar de que los senadores republicanos habían manifestado, poco antes, su oposición a una acción militar a pesar de los intentos de Cohen por convencerlos de lo contrario.

Entre las posibles dianas figuraban palacios presidenciales y bases militares, la mayor parte emplazadas dentro de los paralelos 36 y 32, que marcan las zonas de exclusión aérea, además de la capital, Bagdad. William Cohen, indicó que la operación se extendería hasta tener la certeza de que todos los objetivos habían sido destruidos. Tanto Cohen como Sandy Berger, asesor de Seguridad Nacional del presidente Clinton, insistieron en que el ataque aspiraba a destruir la capacidad iraquí para construir armas de destrucción masiva.

Durante los meses previos se había barajado también la posibilidad de una intervención de grandes dimensiones. Pero William Cohen advirtió al presidente Clinton de que no iban a encontrar mucho apoyo, si es que lo encontraban, entre los demás países de la región para una intervención potente contra Saddam, lo que dejaba tan sólo la posibilidad de lanzar en solitario un ataque a gran escala. Según Cohen, con los ataques aéreos no podían lograr mucho, pero creía que el dictador estaba siendo contenido de forma efectiva.

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