Villaluenga de la Sagra | historia

Historia

Los parajes que ocupan fueron conocidos desde la Prehistoria y su población permanece en su suelo desde los pastores célticos hasta la Reconquista. La villa es nombrada ya Villaluenga en 1477, contribuía al sostenimiento de la Santa Hermandad de Toledo. A principios de siglo XVI eran señores del lugar los Silva. En 1520 tomó el pueblo y el castillo del Águila, que allí se ubicaba, el obispo de Zamora para en 1522 volver a pasar nuevamente al poder de los Silva. El castillo dio nombre al marquesado del Águila, creado por Felipe IV en 1639, a favor de Juan Francisco Silva y Ribera, marqués de Montemayor.

Durante la guerra civil, el pueblo se convirtió en una base de control alemana para el centro del país para seguir el avance de la contienda y preparar la futura II Guerra Mundial, con la consecuente implantación de la colonia alemana.

Ya a comienzos del siglo XX, el monte del Águila, donde aún quedaban las ruinas del hermoso castillo medieval, lo adquirió la Compañía Asland para emplazamiento de la factoría de cemento, hoy en plena producción y que atrajo a grandes poblaciones vascas, gallegas, cántabras, asturianas y extremeñas, aparte de los ingenieros franceses y catalanes que se asentaron en el barrio llamado 'La Colonia' siguiendo los patrones urbanísticos y arquitectónicos de la Europa nórdica. La creación de esta inmensa fábrica se dio en un momento que se considera la llegada de la revolución industrial a la Sagra, con creación en masa de industrias, minas y yacimientos en los cerca de 40 pueblos que componen la pequeña comarca, convirtiéndose en uno de los principales centros europeos de elaboración de elementos constructivos (ladrillos, vidrios, polímeros aplicados, tejas etc..), lo que junto a la industria siderúrgica toledana sentó las bases al actual tramado industrial, que abandona poco a poco el modelo de la construcción para adentrarse asío en el i+d y tecnologías poco relacionadas hasta ahora con la zona, como la sede estatal de Airbus, lugar de fabricación del superavión de la misma, centros farmaceúticos, motores, aunque sigue predominando hasta ahora la industria ladrillera, siderúrgica y cementera, componiendo un paisaje de torres típico de las zonas que vivieron la revolución industrial.

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