Viejo Oeste | tecnología y comunicaciones

Tecnología y comunicaciones

La incesante migración de personas hacia el oeste motivó el desarrollo de nuevas industrias, empresas e infraestructuras.

Servicios postales

La estampilla contiene la imagen de un jinete del Pony Express y el nombre de Wells Fargo como emisora del sello. Ambas empresas dejaron su huella en el oeste estadounidense.

El servicio moderno de mensajería express fue iniciado en el año 1839 por William F. Harnden.[69]​ Entre las diversas compañías que surgieron para ofrecer este tipo de servicios, la más famosa fue la que fundaron Henry Wells y William Fargo. Estos dos empresarios comenzaron su actividad en 1844 con la Western Express, un servicio que cubría las rutas de Buffalo a Chicago y de Cincinnati a San Luis por medio de diligencias, barcos de vapor y caravanas de carretas. Después de formar parte durante un tiempo de la American Express Company, Wells y Fargo se independizaron y fundaron otra compañía de nombre Wells, Fargo & Company abriendo oficinas en las ciudades de San Francisco y Sacramento. Esta empresa jugó un importante papel en la expansión de la frontera de los Estados Unidos,[69]

La anexión de California en 1850 y la fiebre del oro impulsaron una fuerte migración a este territorio, a consecuencia de lo cual, el Servicio Postal de los Estados Unidos se quedó pequeño para satisfacer la creciente demanda postal entre los pioneros y sus familias. Surgieron por ello empresas privadas que ofrecían estos servicios. Una de ellas, el Pony Express, estableció la ruta St. Joseph (Misuri)-Sacramento (California) que se cubría con postas de caballos dispuestas aproximadamente cada 20 km. El servicio era tan eficiente que el cambio de animal tardaba dos minutos[70]​ La tarea requería de gran valentía, puesto que el jinete atravesaba áreas inhóspitas y peligrosas frecuentadas por forajidos. El Pony Express llegó a tener 190 estaciones, 500 caballos y 80 jinetes,[71]​ Su declive llegó con la expansión del telégrafo y algunos problemas financieros.

Ferrocarril

El ferrocarril marcó el inicio de los «grandes negocios».

El tren fue para muchos el icono del crecimiento económico. Para otros, sin embargo, fue motivo de temor.[72]​ Su aparición permitió el abastecimiento de industrias (carbón, acero), e inició lo que vino a denominarse como el «gran negocio» (big business). Su progreso fue impulsado decididamente por el gobierno.

Bajo el mandato del presidente Abraham Lincoln se dio el empujón final al proyecto de unir la costa este y el Pacífico. Las primeras líneas se hicieron posibles gracias a una ley de 1862, la Pacific railway Act. Nueve años después, en 1871, las líneas del ferrocarril abarcaban 128 millones de acres.[72]​ La construcción de las infraestructuras ferroviarias era muy costosa, por lo que los promotores pidieron ayudas al gobierno. Con el tiempo, la mayoría de las compañías de ferrocarriles vendieron las tierras previamente asignadas por el estado para recaudar capital y estimular otro tipo de negocios, como granjas y nuevas poblaciones, para así asociarlas con la industria. La ciudad que se transformó en el centro principal de este tipo de negocios fue Chicago, que llegó en los años 1890 a ser la segunda ciudad más poblada de los Estados Unidos, sólo por detrás de Nueva York.[72]

Con la mencionada ley de ferrocarriles de 1862, la Union Pacific Railroad y la Central Pacific Railroad recibieron la adjudicación para la construcción del primer ferrocarril transcontinental de Estados Unidos. La primera construyó la línea desde Omaha en Nebraska, y la segunda la línea desde Sacramento, California. Las obras sufrieron muchos contratiempos, entre ellos la carencia de rieles y el problema de su transporte. Como había escasez de mano de obra, la Union P. contrató a soldados y la Central P. a chinos.[73]

Gracias al dinero que pagaba el gobierno por cada kilómetro construido, la interconexión entre las dos costas se convirtió en una competición entre las dos compañías para ver quien llegaba antes. Las líneas de la Union Pacific y la Central Pacific se encontraron el 10 de mayo de 1869 en Promontory, Utah, después de muchas disputas laborales, enfrentamientos con los amerindios y adversidades climatológicas. Todo ello fue motivo de un amplio regocijo popular. Sin embargo, esa satisfacción general por la construcción del ferrocarril, se veía empañada por el temor a que esta industria formase un monopolio.[74]

La expansión de este medio de transporte incentivó la compra de territorios por parte de las compañías ferroviarias, con objeto de fomentar el tráfico de personas y el comercio. Esto se hizo exagerando las características del terreno, para atraer al posible comprador.[75]​ Desde 1850 a 1910, aparecieron numerosos pueblos debido al paso del ferrocarril, muchos de ellos de corta duración, pésima reputación y malas condiciones de vida. Sin embargo, algunos de ellos como Tacoma, Reno, Fresno y Albuquerque consiguieron prosperar.[76]

Armas

Un Colt .45 Peacemaker.

En muchas de las áreas territoriales, donde la ley y la autoridad fueron inexistentes, las armas personales sirvieron para la defensa de los pioneros y como parte integral de su vida diaria.[77]​ Entre la variedad de armamento personal estuvieron los revólveres, fusiles, carabinas y escopetas, igualmente usados por cazadores, bandidos, actores, militares y la misma autoridad. Las compañías sobresalientes de producción eran las que manufacturaban los revólveres Colt y los fusiles Winchester, a ambas se les atribuye el mote de «las armas que conquistaron el oeste».[77]

El revólver Colt .45 (inventado por Samuel Colt) fue inmensamente popular a finales del siglo. Se conseguía por 17 dólares en envío por correo.[78]​ El modelo del año 1873 (llamado Single Action, Peacemaker o Frontier) fue usado por el ejército en dos diseños: uno para la caballería y otro para la artillería; ambos se conocieron como .45 Long Colt (.45 LC). Para los civiles se fabricaron muchos modelos entre los que variaba el tamaño del cañón, siendo este de 4 ¾ a 12 pulgadas.[79]​ Este revólver fue nuevamente producido en 1956 por su demanda en las películas de cine y televisión.[80]

Un Winchester Modelo 1894.

Otro inventor, Oliver Winchester, organizó en 1867 lo que fue la Winchester Repeating Arms Company. Su jefe de planta (B.T. Henry) diseñó el fusil Henry, usado en pequeñas cantidades en la Guerra de Secesión, el cual fue el precursor de los fusiles y carabinas Winchester, populares en el oeste. Las que alcanzaron mayor fama fueron los modelos de 1873 y 1894. El primero de ellos fue producido como fusiles y carabinas cuyo cañón tenía un largo que variaba entre 14 y 36 pulgadas.[81]​ Debido a su enorme producción se convirtió en un arma de uso común.[82]

En 1883, un vendedor de la compañía se enteró del diseño de un fusil monotiro manufacturado por un tal John Moses Browning. El modelo fue comprado y enviado a la fábrica para su revisión, y no tardó mucho para que la empresa comprara los derechos y encomendara a Browning el diseño de los fusiles Winchester, desde 1883 hasta 1902.[83]​ Por su parte, el modelo de 1894 era un fusil de cacería muy popular producido por 110 años consecutivos con un gran número de versiones, y primero de su clase en vender por encima del millón de copias.[84]​ La variante más emblemática de esta arma es la de calibre .30-30, al que también se le adjudica ser el fusil que más simbolizó el romanticismo del viejo oeste.[85]

A pesar de la popularidad del armamento, las poblaciones y sus líderes reclamaron un mayor control, pues su fácil compra no hizo más que invitar al peligro y la violencia. Hacia la década de los 1880 hubo una mayor protesta, hasta el punto de pedir la total prohibición de portación de armas. Un periódico de Montana en 1884 opinó así:

Vemos muchos vaqueros prepararse para el trabajo del invierno y la primavera. Todos piensan que es absolutamente necesario tener un revólver. De las más tontas opiniones, esta es la peor.[86]

Incluso, una asociación de rancheros de Texas de la época impidió a sus vaqueros portar revólveres. El periódico Texas Live Stock Journal de 1884 mostró estas palabras:

El revólver de seis tiros con sus letales cargas es una peligrosa compañía para cualquier hombre, especialmente si desafortunadamente alguien está borracho de whisky. Los ganaderos se deben unir en hacer cumplir la ley en contra de portar armas letales.[86]

Otras armas fueron usadas en el oeste por el ejército en los conflictos contra los amerindios, entre ellas el obús, y el fusil Springfield Modelo 1873; también la compañía Smith & Wesson ha sido un importante fabricante de armas personales, etc.

Caballos

El caballo salvaje aún puede ser visto en zonas de California, Oregón, Idaho, Montana, Wyoming, Utah, Nevada, Arizona, Colorado y Nuevo México.

Antes de la expansión de la frontera, el uso del caballo estaba muy extendido entre las naciones amerindias de las grandes llanuras y a su alrededor existía toda una cultura. El caballo fue introducido por los europeos en el siglo XVI y las tribus amerindias capturaron ejemplares durante los enfrentamientos que sostuvieron con ellos. La más significativa fue la rebelión Pueblo de 1680 en Nuevo México por la que las etnias Ute, Navajos, Apache y Comanches se hicieron con este animal.[87]

A finales del siglo XVIII, todas las tribus de las praderas tenían caballos, que llamaban ponies.[88]​ Su uso favoreció la caza del búfalo, esencial en la vida de las tribus. El caballo fue símbolo de prestigio y riqueza, y la destreza en su manejo todo un distintivo personal. Las técnicas de guerra se desarrollaron de forma sustancial. La relación de estas naciones con el caballo fue objeto de diversas manifestaciones artísticas, incorporándose de esta forma al romanticismo existente alrededor del oeste estadounidense.[89]

En el siglo XIX, los caballos fueron muy importantes para los pioneros, que los usaron en sus desplazamientos hacia el oeste.[90]​ Los caballos tiraban de las carretas, pero también de los vagones y los arreos de labranza.

Para el vaquero, el caballo —que era llamado Bronco— era su posesión más preciada.[38]​ Primero lo dejaba vagar libremente de dos a tres años. Después lo capturaba y comenzaba a entrenarlo para hacer de él un cow horse, apto para el arreo de ganado. Las llanuras estaban pobladas de caballos salvajes que eran conocidos como mustangs. Algunos se habían escapado, otros fueron abandonados o nacieron en libertad. Algunos rancheros soltaban ejemplares de ciertas razas de caballo para favorecer el cruce y la reproducción en libertad. Cualquiera que los capturase podía quedarse con ellos.[87]​ Llegado el momento, los animales eran utilizados en las labores de arreo de ganado, u otra requerida.[91]

Con la llegada de los vehículos motorizados, muchos caballos fueron abandonados. Al final del siglo XIX, muchos caballos salvajes fueron exportados a las guerras de Europa y África para su uso en el campo de batalla. Este fue el caso de las guerras de los Bóers y el conflicto hispano-estadounidense.[91]​ A comienzos del siglo XX, el mustang, estuvo cerca de la extinción. Esto provocó que en 1971 se promulgara una ley para su protección y la del burro (Wild Free-Roaming Horse and Burro Act).

Carretas y diligencias

Las diligencias estaban tiradas por cuatro o seis caballos distribuidos en parejas.

Las carretas (covered wagons), conocidas como schooners, eran los vehículos que se utilizaban habitualmente en las migraciones hacia el oeste. El vehículo era de consistencia ligera para no agotar a las bestias que tiraban de él.[92]​ En su interior se llevaba lo esencial para el viaje. El equipaje típico de un pionero incluía harina, frijoles, tocino, café, fruta seca, azúcar y vinagre; además del vestuario, utensilios de cocina, herramientas de labranza, libros escolares, la Biblia, instrumentos musicales, medicinas y repuestos para el vehículo.[92]​ En su interior viajaban únicamente los enfermos y los niños. Una caravana de carretas recorría unos 24 kilómetros diarios (15 millas), por diversos terrenos y parajes.[93]

La diligencia, por su parte (especialmente la conocida como Concord Stagecoach), fue fabricada originalmente en 1827. Primero se empleó con provecho para el transporte de correo y después para el de personas. En 1857 John Butterfield sr. ganó un contrato para llevar correspondencia desde San Luis a San Francisco en 25 días.[94]​ Entre las particularidades de este vehículo estaban los correajes de cuero por debajo de la estructura, a manera de suspensión, que le daba cierta comodidad. Antes de la llegada del ferrocarril, la diligencia era la forma más importante de transporte transcontinental.[95]​ Para el transporte de valores, la diligencia era custodiada por hombres armados con carabinas o escopetas. Un dicho popular de la época decía que éstas «podían ser cargadas el domingo y ser disparadas toda la semana».[69]

Durante el viaje, el conductor hacía sonar una trompeta para avisar de su llegada en pasajes estrechos. Según un testimonio:

Sus largas notas (...) provocando ecos a través de las montañas, sonaban muy románticas.[93]

Mark Twain escribió acerca del vehículo:

El Concord Stagecoach era como una cuna con ruedas.[94]

Con todo, el viaje distaba de ser cómodo. La comida en las estaciones era mala, el lodo y el polvo eran intolerables, y durante las noches los viajeros dormían en corrales o al aire libre.[96]

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