Viaje de Anson alrededor del mundo | consecuencias

Consecuencias

Anson fue comparado con Francis Drake y fue promovido en consonancia, llegando a ser Primer Lord del Almirantazgo, en 1751, y ayudó en las carreras de muchos de los oficiales que navegaron con él. Inmediatamente después de su regreso, sin embargo, Anson recomendó la promoción de Philip Saumarez y Peircy Brett, pero después de que el Almirantazgo se negase a confirmar a Brett, Anson declinó su propia promoción.

Como resultado directo de la situación jurídica ambigua después del naufragio del HMS Wager, el régimen fue modificado para dar a los capitanes autoridad continua sobre su tripulación y se determinó que las tripulaciones continuarían siendo pagadas. Del mismo modo, dado que Anson había sentido la necesidad de impresionar a los mandarines que subieron a bordo de su barco y para distinguir a sus tripulaciones de las de los barcos mercantes, se introdujeron los uniformes navales. Anteriormente, los oficiales y marineros vestían sus propios ropas.

El regreso de la expedición de Anson aumentó el interés en el Pacífico como objeto del comercio británico y del poder imperial, pero dadas las condiciones traicioneras del cabo de Hornos y el dominio español en América del Sur, había esperanza de encontrar una ruta alternativa al Pacífico a través de un paso del Noroeste en la parte septentrional de América del Norte. Una expedición, al mando de Christopher Middleton, se había montado mientras Anson estaba ausente, pero había sido bloqueada por el hielo. El gobierno ofreció 20 000 libras esterlinas para cualquier persona que pudiera encontrar una ruta navegable, pero una expedición privada de Moor y Smith, en 1746-47, asimismo volvió con las manos vacías.

Anson presionó para seguir con las expediciones de descubrimiento después de haber alcanzado la paz con España, pero las relaciones entre ambos países eran delicadas y los viajes fueron cancelados por temor a provocar una disputa mayor.

Aunque varios diarios privados del viaje se habían publicado ya, la versión oficial de los hechos, A Voyage Around the World by George Anson [Un viaje alrededor del mundo por George Anson] fue esperada con ansia (versión abreviada ). Así como el detalle de las aventuras de la expedición, contenía gran cantidad de información útil para futuros navegantes y con 42 cartas detalladas y grabados, la mayoría basados en dibujos de Piercy Brett, sentó las bases para posteriores expediciones de investigación científica, como las del capitán Cook y otros. Las cartas españolas incautadas en el Covadonga añadieron muchas islas a las que los británicos conocían en el Pacífico, y algunas de esas islas en el Pacífico Norte occidental se conocen ahora como archipiélago Anson.[20]

Dadas las pérdidas terribles por el escorbuto, es sorprendente que no se abriera una investigación oficial sobre sus causas y posibles curas. Que podría ser curado era evidente por las mejoras rápidas mostradas por los hombres de Anson después de alcanzar tanto las islas de Juan Fernández como Tinian. Extraoficialmente, James Lind realizó su propia investigación en el Salisbury en 1747. Trabajando con doce víctimas, las separó en seis pares e intentó algo diferente con cada par: la pareja que recibió naranjas y limones mostró un cambio positivo dramático, pero pasarían otros 50 años antes de que se aceptaron las recomendaciones de Lind.

La expedición También capacitó a algunos de los mejores comandantes navales de la generación, incluyendo a Augustus Keppel y John Campbell.

El último sobreviviente conocido de los que habían acompañado a Lord Anson fue Joseph Allen, que había sido cirujano en el viaje, y más tarde se convirtió en maestro en el Dulwich College. Murió el 10 de enero de 1796 a los ochenta y tres años.[21]

Las palabras finales del relato autorizado:

Así se terminó esta expedición, que había durado tres años y nueve meses, después de haber, en su caso, fuertemente manifestado esta verdad importante: que aunque la prudencia, audacia y perseverancia unidas no están exentas frente a los golpes de fortuna adversos, sin embargo, en una larga serie de transaciones suelen manifestar su poder, y al final rara vez dejan de tener éxito.

Thus was this expedition finished, when it had lasted three years and nine months, after having, by its event, strongly evinced this important truth: That though prudence, intrepidity, and perseverance united are not exempted from the blows of adverse fortune, yet in a long series of transactions they usually rise superior to its power, and in the end rarely fail of proving successful.[22]

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