Viaje de Anson alrededor del mundo | la travesía del pacífico

La travesía del Pacífico

Basándose en los relatos de los primeros viajes, Anson esperaba que la travesía del Pacífico sería fácil y le llevaría unos dos meses. Otros viajeros habían descendido al sur de Acapulco, hasta los 15°51' N, para recoger los vientos alisios que soplaban constantemente hacia el oeste, entre los 10° y los 14° N. Sin embargo, ninguno de ellos había partido en mayo, cuando la banda de vientos favorables se había trasladado más al norte al acercarse el verano. El HMS Centurion y el HMS Gloucester perdieron siete semanas con el calor y los vientos variables o la ausencia de ellos, llegando hasta el sur a los 6°40' N antes de abandonar y encaminarse de nuevo al norte.

En circunstancias normales, ese retraso sería una molestia pero con los barcos y las tripulaciones en malas condiciones, los desastres llegaron pronto. El trinquete del HMS Centurion se partió sólo unos días después de partir de Acapulco y el HMS Gloucester perdió su palo mayor a mediados de junio; y aunque se hicieron unas improvisadas reparaciones, la nave era mucho más lenta. El escorbuto estalló entre los primeros prisioneros capturados en los barcos españoles y luego, a finales de junio, entre los miembros de la tripulación regular.

Durante julio, el HMS Gloucester perdió la mayor parte del aparejo restante y el 13 de agosto apareció una gran vía de agua, llegando en el interior el agua a los siete pies de profundidad a pesar del continuo bombeo. El capitán Mitchell envió una señal de socorro a Anson, pero la primera respuesta fue que las fugas en el HMS Centurion eran en ese momento tan graves que también estaba en peligro de hundirse. Sin embargo, cuando Anson supó todos los detalles vio que no había otra alternativa que salvar lo posible del HMS Gloucester (no mucho, excepto el oro capturado), transfiriendo la tripulación y luego incendiando el barco para asegurarse de que el casco no derivase hacia la isla española de Guam.

Todos los días fallecían de ocho a diez hombres y la entrada de agua llegó a ser tan grave que incluso Anson tuvo que hacer su turno en la bomba. Era una carrera para encontrar tierra, hasta Guam, antes de que el barco se hundiera. Tinian, situada al norte y un poco al este de Guam, fue avistada el 23 de agosto, pero tardaron cuatro días en encontrar un fondeadero seguro. Anson había izado una bandera española con la esperanza de obtener una mejor recepción y una proa (un tipo de barco malayo multicasco, véase en inglés en:proa) con cuatro nativos y un español salió a su encuentro. Afortunadamente, eran los únicos en la isla, de modo que el HMS Centurion llegó a la costa y echó anclas. Los enfermos, 128 en total, fueron desembarcados, una tarea en la que Anson y la propia tripulación de la proa ayudaron, pero 21 murieron durante el desembarco o inmediatamente después.

La isla era un paraíso tropical con abundancia de frutas y otros vegetales comestibles cerca de la playa, y con agua dulce y ganado que habían sido llevados allí para proveer de carne a la guarnición española en Guam. En pocos días, los hombres mostraron signos claros de mejoría. De particular importancia fue el árbol del pan. El fruto es rico en almidón y cocido y horneado tiene un sabor entre la patata y el pan. Los grandes elogios que había cosechado de la anterior expedición del francés Dampier y los de la misma tripulación del HMS Centurion, llevaron más tarde a Joseph Banks a enviar al HMS Bounty a recoger ejemplares de la planta para intentar cultivarla en el Caribe y que sirviese para alimentar a los esclavos de las plantaciones.

Habiendo evitado ahogarse, la siguiente prioridad era reparar el HMS Centurion. La tripulación movió los cañones y más tarde, los barriles de pólvora, a popa para levantar la proa fuera del agua y los carpinteros reemplazararon parte del casco. Lo rejuntearon de nuevo con masilla pero cuando el cañón y los barriles se volvieron a colocar en su lugar, el agua comenzó a entrar de nuevo. La filtración, al parecer, no había sido encontrada y corregida sin las instalaciones portuarias adecuadas.

El principal defecto de Tinian era la falta de un área protegida de manera que cuando en la noche del 18 de septiembre estalló una violenta tempestad, el barco fue arrastrado hacia el mar. Para la disminuida tripulación de 109 hombres e infantes de marina a bordo del barco, y los 107 hombres en la isla, este evento fue profundamente inquietante. Aunque el teniente Saumarez, en el HMS Centurion, había encendido bengalas y disparado el cañón de señales, la furia de la tormenta significó que nadie en tierra fue consciente siquiera de lo ocurrido hasta la mañana siguiente.

Dado el estado del barco y que los vientos del este continuaban, los de tierra asumieron que el HMS Centurion había sido arrojado tan al oeste que, si la tripulación tenía suerte, podrían ser capaces de llegar a Macao, donde se tendría que reparar, o lo más probable, pensaban que quizás se hubiera hundido. En cualquier caso, en ese momento dependían de sí mismos.

Había un bote pequeño en la isla, una embarcación construida para transportar carne de vacuno a Guam, que quizás podría albergar 30 hombres y, por lo tanto, en su estado actual era claramente insuficiente. No deseando ir a Guam, donde se pudrirían en la cárcel, o peor aún, decidieron alargar y remodelar el bote e intentar el viaje de 2200 millas (3540 km) hasta Macao. A medida que los trabajos avanzaban, surgían crecientes preocupaciones sobre la capacidad para adaptarse todos a bordo, sobre la falta de provisiones para emprender un largo viaje y la carencia de instrumentos de navegación. Muchos expresaron en privado su preferencia por permanecer en la isla, optando por un lugar seguro, aunque aislado, ante la posibilidad de perecer en el mar.

Para sorpresa de todos, el HMS Centurion reapareció después de 19 días causando que Anson mostrase una gran emoción. La tripulación había luchado heroicamente para mantenerlo a flote en pugna con los cañones sin amarrar rodando, las troneras abiertas que permitían entrar al mar, y el ancla colgando por debajo y sólo con el mástil de mesana aparejado, al mismo tiempo que hacían frente a la filtración original en el casco. Poco a poco, habían recuperado el control y la nave fue capaz de navegar contra el viento para reaparecer en Tinian.

Unos días más tarde fueron desviados de nuevo, esta vez con la mayoría de los hombres a bordo y fueron capaces de volver cinco días después. Aunque todavía no estaba en condiciones óptimas para navegar, el 20 de octubre, después de tomar agua y frutas frescas, el HMS Centurion partió rumbo a Macao, donde llegaron después de algunas dificultades para encontrarlo y entraron en el puerto el 11 de noviembre.

Los portugueses habían establecido el asentamiento en 1557, pero en años posteriores, gran parte de la actividad comercial europea se había trasladado río Perla arriba hasta Cantón. En ambas áreas, los chinos mantenían, sin embargo, un firme control como Anson pronto aprendió con frustración. Su causa se vio entorpecida por su negativa a pagar los gastos portuarios en consonancia con la práctica estándar europea en el momento, en que solo los barcos mercantes eran inspeccionados y gravados, ya que los barcos de guerra de visita estaban exentos. Los chinos no hacían esa distinción y, como tal, consideraban la negativa como un ataque a su soberanía.

El gobernador portugués de Macao le dijo que no podía hacer nada para ayudarle sin recibir instrucciones del chuntuck provincial, o virrey chino, en Cantón, pero cuando Anson contrató un barco para llevarlo allí, los chinos inicialmente le impidieron el embarque. A su llegada, se le dijo que los comerciantes locales, actuarían como intermediarios, pero después de un mes de espera no había avances.

Entre los comerciantes chinos, el HMS Centurion era considerado como una especie de barco pirata, al haber destruido otros barcos e interrumpido el comercio del Pacífico, lo que mantenía el galeón de Acapulco en el puerto, una opinión aparentemente promovida por los rivales europeos. Las actividades de la Compañía Británica de las Indias Orientales estaban a merced de las autoridades chinas y su interés era mantener a Anson a cierta distancia, al menos hasta que cuatro barcos hubiesen salido del puerto esa temporada.

Anson fue capaz de conseguir provisiones adicionales, de contrabando de los barcos de las Indias Orientales, que fueron dejadas en el HMS Centurion al pasar por Macao, pero no conseguía la necesidad urgente de contar con el propio barco reparado. Nuevamente de regreso a Macao, Anson se dirigió directamente al Virrey señalando que sus intentos de comunicarse con él por los canales normales habían fracasado y elevando una "demanda" de ayuda de todo tipo. Dos días más tarde, llegó un alto mandarín con otros funcionarios y carpinteros para hacer una inspección. Al recorrer el barco, el mandarín quedó impresionado por los cañones de 24 libras (24-pounders) y la amenaza implícita del daño que podrían infligirles. El permiso para trabajar en el barco se le concedió probablemente porque los chinos se dieron cuenta de que era de su interés reacondicionar el barco para deshacerse de ellos. Pronto, el barco estuvo completamente descargado y un centenar de hombres se pusieron a trabajar, mientras el barco era carenado.

Other Languages