Un, dos, tres... responda otra vez | estructura del concurso

Estructura del concurso

Narciso Ibáñez Serrador, creador y director del concurso

Cada programa tenía un tema concreto en torno al cual se desarrollaban los diálogos, los números musicales, la vestimenta de las secretarias y el decorado. La excepción la marcan los primeros quince programas de la primera etapa, donde no hubo ninguna temática en concreto ni decorados temáticos. El primer tema que se utilizó fue en el 16º programa, que se dedicó a "Los toros y las fiestas de España". En la última etapa, el tema siempre era un libro. El último programa estuvo dedicado a La Pimpinela Escarlata.

Había temáticas que se repetían temporada tras temporada y que daban lugar a programas especiales. El más repetido era el especial navideño, en el cual los concursantes y todo el público estaba formado por niños, con premios, pruebas y preguntas adaptados a su edad. Otros temas repetidos eran La Fiesta Nacional, Paso del Ecuador, donde el público estaba formado por Universitarios a mitad de carrera. Y otros especiales temáticos tenían como protagonistas a famosos, que solían aparecer en programas dedicados a Las revistas del corazón, El teatro o El mundo del disco, en los cuales la suma de lo que ganaran todos los concursantes se donaba a una ONG.

Primera fase: preguntas y respuestas

Juan Tamariz, interpretó el personaje de Don Estrecho entre 1976 y 1977

En las primeras dos etapas, concurrían cuatro parejas de concursantes, tres parejas nuevas y la pareja de campeones; desde octubre de 1977 fueron tres parejas en total, incluyendo los campeones. Hasta la novena etapa las parejas eran mixtas (mujer y hombre), pero en 2004 se admitió la posibilidad de que concursaran parejas del mismo sexo. Al presentarlos, las secretarias decían los nombres de ambos, la relación entre ambos (amigos, novios, matrimonio, hermanos, etc) y su lugar de procedencia, lo que hizo famosa la frase "son amigos y residentes en...".

En esta primera fase, había tres rondas de preguntas de dificultad ascendente, recibiendo cada pareja un total de tres preguntas.[6]​ Estas preguntas eran llevadas a los concursantes en bandejas por las azafatas, y cada pareja cogía un sobre, dándoselo al presentador para que leyera su contenido. Las preguntas eran de respuesta múltiple, teniendo además un ejemplo de respuesta, siendo preguntas del tipo: "Digan nombres de frutas, por ejemplo la manzana". Tras decir el ejemplo, a la orden de un, dos, tres... responda otra vez, comenzaba un tiempo de 45 segundos, y lo primero que debían hacer los concursantes era repetir el ejemplo, y después dar todas las respuestas que pudieran.

Para responder existían varias reglas básicas, comunes a todas las preguntas aunque el texto no las indicara específicamente:

  • Si los concursantes repetían una respuesta o daban una incorrecta, el tiempo se detenía en ese mismo momento y no podían seguir respondiendo.
  • Era obligatorio que los concursantes contestaran de forma alternativa, primero un miembro de la pareja y luego el otro. Si un miembro de la pareja daba dos respuestas seguidas, también se detenía el reloj y se consideraba la segunda respuesta como fallo.
  • Desde comienzos de la segunda temporada, estaba prohibido implícitamente cambiar el tamaño, el color o los materiales de una respuesta, por ejemplo decir "pantalones de pana marrones grandes", "pantalones de pana verdes medianos", "pantalones de seda azules pequeños", se consideraba todo repetición de "pantalones", y solo se admitía como válida la primera versión indicada.
  • No se admitía el uso de marcas publicitarias, de los verbos solo se admitía una forma verbal, y de los sustantivos solo se admitía el masculino o el femenino, pero no ambos.
  • En las preguntas donde aplicara, las respuestas debían darse en idioma español. Usar otros idiomas, salvo en los contados casos que el concursante fuera extranjero, no se admitía.
  • Por último, si primero daban una respuesta muy genérica y después una versión específica de esa respuesta genérica, la específica se contaba como repetición, por ejemplo decir "cartas" y después "póquer", o decir "cuchillo" y después "cuchillo jamonero". Al revés, dar respuestas específicas y luego una genérica, sí se admitía, aunque las versiones posteriores a la respuesta genérica ya no valdrían.
Victoria Abril, fue azafata del concurso entre 1976 y 1978

Además de estas reglas básicas, el texto de la pregunta podía añadir reglas extra para contestar, por ejemplo, una pregunta que decía "nombres de provincias españolas, teniendo en cuenta que cada provincia que digan debe limitar con la anterior que hayan dicho", o bien pedir "palabras castellanas que contengan la letra a, pero deben estar recogidas en la última edición del diccionario de la Real Academia Española", o "piezas y partes de un automóvil, teniendo en cuenta que no vale repetir la misma en distintas situaciones del vehículo, como la silla derecha o la silla izquierda". El presentador debía leer estas reglas adicionales claramente, pues si se le pasaba, los concursantes podían no verse afectados por ellas, como sucedió en alguna ocasión. En las dos primeras etapas, el concursante al que no le tocaba contestar debía estar callado y quieto. Pero a partir de 1982, se permitió que ese concursante pudiera ayudar a su compañero, pero solo usando la mímica, sin hablar ni hacer sonido alguno. Una vez agotado el tiempo de los concursantes o cometido el error, la azafata contable indicaba las respuestas contabilizadas y el valor económico de cada una, dando el total, con la famosa frase Han sido 8 respuestas acertadas, a 25 pesetas cada una, 200 pesetas. El valor de la primera respuesta se movía entre los valores de dinero de la tabla siguiente, y en la segunda y tercera pregunta el valor por respuesta era el dinero acumulado en la pregunta anterior. Una vez que todas las parejas habían contestado sus tres preguntas, la pareja que hubiera acumulado más dinero sería la campeona y podía volver a la semana siguiente. Las demás parejas pasaban a la eliminatoria.

Años Cifra mínima Cifra máxima Notas
1972-1984 25 pesetas En este periodo, la cifra era inamoviblemente de 25 pesetas.
1984-1986 10 pesetas 159 pesetas Se introdujo una máquina de tres cilindros giratorios que ofrecía una cifra aleatoria cada semana.
1987-1988 20 pesetas 169 pesetas La máquina se actualizó incrementando 10 pesetas la cifra mínima y máxima.
septiembre de 1991-enero de 1992 100 pesetas 399 pesetas Se suprimieron los ceros en el primer cilindro y se añadieron el 2 y el 3 en el mismo.
enero-abril de 1992 100 pesetas 599 pesetas Se añadieron el 4 y el 5 al primer cilindro al repetirse en demasiadas ocasiones en el mismo el 1.
1992-1993 300 pesetas 995 pesetas En el último cilindro solo había ceros y cincos.
noviembre-diciembre de 1993 100 pesetas 999 pesetas Se añadió un cuarto cilindro con calabazas y estrellas. Si salía estrella la cifra se duplicaba.
diciembre de 1993-1994 1000 pesetas 3999 pesetas Se reemplazó el cilindro de calabazas y estrellas por uno de cifras al reducirse las rondas de preguntas a dos.
enero-febrero de 2004 1,00 euro 2,99 euros Se volvió a tres cilindros, siendo el segundo y el tercero para los céntimos de euro.
febrero-junio de 2004 1,00 euro 5,99 euros Al añadirse patrocinadores en las preguntas el sexto programa, se aumentó la cifra máxima.

En ciertas épocas, se introdujeron cambios en la mecánica de las preguntas, de duración variable en el tiempo:

Bigote Arrocet, intervino como humorista en el concurso entre 1977 y 1988
  • En la etapa del Chollo, se introdujo un nuevo tipo de pregunta que sustituía a la pregunta tradicional del tercer grupo, dando un modelo de respuesta a una lista de términos que se iban leyendo. Por ejemplo, el sobre podía decir "Yo voy a decir nombres de deportistas y ustedes me tienen que decir el deporte con el que lo asocian. Por ejemplo, si yo digo Manolo Santana, ustedes deben decirme tenis". Como sucedía en el resto de preguntas, se repetía el ejemplo, y después el presentador iba leyendo una lista de deportistas, de uno en uno, y los concursantes debían añadir su deporte correspondiente. Al primer fallo, se cortaba el tiempo, de 45 segundos como el resto de preguntas. En esta pregunta no se podían hacer señas.
  • En 1987, se eliminó la mecánica anterior para ofrecer en la bandeja preguntas habituales, del tercer grupo de dificultad tradicional, pero dentro de cuatro grupos temáticos diferenciados: ciencias y naturaleza, geografía e historia, arte y literatura, y deportes, juegos y espectáculos. En 1991 se recuperó la tercera pregunta habitual, como se hacía antes de 1984.
  • En los primeros programas de 1984 se estableció la regla de no dar a elegir sobre para la primera pregunta, sino aislar e insonorizar a las tres parejas, e ir haciéndolas pasar de una en una y hacer a las tres parejas la misma primera pregunta, siempre relacionada con el tema del programa. Con ello se perseguía que las tres parejas tuvieran las mismas oportunidades, pues se pensaba que el número de respuestas dadas a la primera pregunta era generalmente lo que determinaba si esa pareja ganaría mucho o poco dinero.
  • En los programas especiales, con concursantes infantiles o famosos, o en los finales de etapa, programas resumen en los que se invitaba a concursantes importantes de los programas anteriores, en la ronda de preguntas las dos parejas que acumulaban más dinero pasaban a la eliminatoria, y la que quedaba última quedaba eliminada del concurso. Los niños no jugaban por pesetas en las preguntas, sino únicamente por puntos. La excepción la marcó el final de la primera etapa en 1973, en el cual las preguntas solo se usaron para que los concursantes ganaran dinero, pero no se eliminó a nadie, sino que las cuatro parejas pasaron a la eliminatoria.
  • Por último, una peculiaridad que definió la novena etapa en 1993 fue la de eliminar el título de campeones. Los vencedores no se convertían en campeones, sino que adquirían el derecho a comprar su paso directo a la subasta, pagando por ella la cifra ganada en preguntas y respuestas (cifra con la que, al final del programa, el presentador negociaba con la pareja a cambio del regalo elegido). Después, la eliminatoria serviría para decidir quién jugaba al juego de consolación para multiplicar el dinero ganado en las preguntas.

Segunda fase: la eliminatoria

Beatriz Carvajal actuó en el programa entre 1982 y 1986
Silvia Marsó, azafata del concurso en 1983-1984 y 1987

La mecánica de la eliminatoria variaba completamente de programa a programa. Todas tenían en común ser pruebas físicas y de habilidad, pero cambiaban según el tema del programa. La popular sintonía de la eliminatoria es una versión rápida para organillo de la Entrada de los gladiadores de Julius Fučík. Algunas de las eliminatorias más famosas son la de romperse huevos en la cabeza contraria diciendo La tierra es redonda y se demuestra así hasta ganar la que sacaba un huevo duro, o hacerles deslizarse por un tobogán con vasos llenos de líquidos y llevar el líquido que no se hubiera desparramado a probetas, ganando la que hubiera conseguido más líquido. También había eliminatorias donde los concursantes debían demostrar sus dotes artísticas representando como en el Cine Mudo una crónica de sucesos o una escena del Tenorio mientras les lanzaban petardos. En estas eliminatorias difíciles de valorar, el público presente en el plató debía decidir mediante pentágonos numerados qué pareja lo había hecho mejor.

Lo que era común es que quien ganaba la eliminatoria se ganaba el pase a la subasta. Hubo ocasiones, sobre todo con las eliminatorias en las que puntuaba el público, en que las dos parejas lograban un empate técnico y no había previsto ningún mecanismo de desempate. En tales casos, lo que el programa hacía era declarar a las dos parejas ganadoras, mezclar a sus miembros, y hacer pasar a una mitad al juego de consolación (cuando lo había) y a otra mitad a la subasta, repartiendo al final el total conseguido entre las dos parejas a partes iguales.

Hubo peculiaridades en algunas etapas. En la primera etapa, el premio por ganar la eliminatoria eran 10.000 pesetas, y las parejas perdedoras ganaban 5.000 pesetas cada una. Con las 10.000 pesetas, la pareja ganadora podía comprar su paso a la subasta, aunque no era obligatorio. En la segunda etapa se siguió un esquema similar, aunque con la peculiaridad de hacer eliminatorias que daban una clasificación de 1º, 2º y 3º, y hacer que la primera ganara 10.000, la segunda 3.000 y la tercera 2.000.

En la novena etapa (1993-94), al cambiar la mecánica de las preguntas y lanzar a los ganadores de las mismas a la subasta, se estableció que la pareja ganadora en la eliminatoria pasaba al juego de consolación, donde podían multiplicar hasta por 9 la cantidad ganada en la ronda de preguntas y apear a la pareja perdedora del concurso sin más premio que lo ganado anteriormente.

Por último, la décima etapa de 2004, titulada "Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!" cambió por completo la mecánica, convirtiéndola en una prueba de preguntas sobre el libro del día. A cada pareja se le hacía tres preguntas sobre el relato. En los primeros programas se daban tres respuestas a elegir, después se eliminaron y había que contestar de memoria. Tenían quince segundos para contestar y, si fallaban, había rebote y la otra pareja tenía cinco segundos para contestar y poder llevarse un acierto extra. Al final pasaba a la subasta la pareja con más aciertos y, en caso de empate, se hacía una pregunta de desempate con pulsador. En muchas ocasiones fue esta última pregunta la que decidió el triunfo, ya que la mayoría de las parejas contestaron sus tres preguntas correctamente y provocaron el empate.

El juego de consolación

Kim Manning, azafata del concurso en 1983-1988

El juego de consolación fue un minijuego introducido para aquellos concursantes que perdían la eliminatoria. Se introdujo por primera vez el 19 de noviembre de 1976 en el programa dedicado a La Filatelia; el primero se llamó La Ruperta Fantasma y solo faltó desde entonces entre 1982 y 1983. Eran juegos de azar que tomaban el modelo de juegos de mesa en un gran panel, normalmente dedicados a las mascotas del programa. Entre 1976 y 1986, todos estos juegos de consolación acabaron teniendo una versión en juego de mesa para ser adquiridos por los espectadores y jugar en casa. Los concebía, fabricaba y distribuía la editorial gerundense Dalmau Carles Pla.

A partir de finales de 1986, se introdujo el juego de consolación publicitario, en el que, bajo el patrocinio de una marca, se redujo, salvo excepciones, la originalidad de los juegos, a cambio de aumentar la espectacularidad de sus premios por la presencia del patrocinador (el último juego de mascota entregaba unas 75.000 pesetas como premio máximo medio, mientras que el primero de patrocinador entregó de media tres veces esa cantidad, unas 200.000 pesetas, y podía dar hasta diez millones). Solo uno de estos juegos de patrocinador, "La Raspadita competición Málaga" (1987) conoció una versión doméstica para que jugaran los espectadores en sus casas, si bien esta versión era en forma de cromos de usar y tirar a diferencia de los juegos de mesa de etapas anteriores.

Tercera fase: la subasta

Arévalo, humorista habitual del concurso entre 1983 y 2004

Una vez concluido el juego de consolación, daba comienzo la subasta, que era la última parte llena de música, humor y entretenimiento durante la cual iban pasando por la mesa de subasta regalos.[7]​ En las dos primeras etapas, la mecánica decía que los concursantes escogían un regalo entre varios al principio, y después iban ganando ese regalo, pero en cualquier momento podían cambiarlo por lo que pasara por la mesa. A veces podían acumularse varios premios en la mesa, y Kiko iba desvelando lo contenido en los regalos "que no iban ganando los concursantes". Al final, ganaban el regalo con el que se quedaran en último término.

Lydia Bosch, azafata del concurso en 1984-1986

Los regalos estaban ocultos en objetos relacionados con el tema del programa, que venían de humoristas caracterizados o desde un gran decorado temático que cambiaba semana a semana. No existía la figura recurrente de la tarjetita, a veces aparecía, pero era más común que el regalo estuviera físicamente dentro del objeto, por ejemplo unas pesas que al romperlas revelan que dentro hay un cheque de medio millón de pesetas. Si el premio aparecía en una tarjeta o papel, este solo se revelaba cuando ya habían dejado el premio, por lo que no existía la práctica del hasta aquí puedo leer, se leía el papel de forma íntegra.

Cabe destacar que durante los quince primeros programas de 1972, al no existir el programa temático, el decorado eran tres cortinas o puertas numeradas, y con la elección de los concursantes de una u otra puerta iban surgiendo los regalos, de forma muy similar a la del programa norteamericano de los 60 "Let's make a deal", presentado en España por Bertín Osborne en Antena 3 como "Trato Hecho". Una vez empezaron a realizarse programas temáticos las puertas aparecían en decorados inspirados en el tema del programa estableciendo un nexo de unión con el regalo que escondían a través de juegos de palabras. Por ejemplo, en un programa dedicado a las 1001 noches la puerta de la tienda de "Chilabas" escondía lavadoras automáticas ya que "chi planchas, chi lavas etc". En uno dedicado a Valencia la puerta de "La Huerta" escondía bicicletas ya que salía un andaluz que decía la "huerta siclista a España".

A partir del 7 de octubre de 1977 en el programa dedicado a El Maestro Serrano se introdujo la mecánica popular de hacer pasar ordenadamente regalos a la mesa de subasta, hasta un máximo de tres objetos que llevaban las famosas tarjetitas, primero de cartulina verde, y desde 1991 blancas con el logo del programa en el reverso. Los concursantes entonces debían dejar uno de los objetos para que entrara el siguiente, así hasta los tres últimos regalos. En el momento en que decidieran dejar un objeto, se leía parte de la tarjeta, que podía contener una pista o un despiste a través de juegos de palabras en su mayoría. Si persistían en dejarlo, se leía el resto de la tarjeta donde se revelaba el premio que habían perdido. Desde 1984, se introdujo la práctica de leer siempre la parte legible de la tarjetita al llegar el regalo a la mesa y después leer la tarjeta completa cuando dejaran el premio. En 1987, con el corsé de que cada programa debía durar no más de 90 minutos, se impuso la regla de leer solo dos veces en todo el programa cada tarjetita, una al llegar y otra de recuerdo, después se leería otra vez solo cuando perdieran o ganaran el premio.

Isabel Serrano, azafata del concurso en 1987-1988

Había una única regla en cuanto a los regalos que podían aparecer: la mascota debía estar contenida en al menos uno de los regalos, y el resto de los premios podían cambiar, desde coches, apartamentos, viajes o cantidades económicas, hasta bolsas de agua caliente, cerillas, etc. Solían ser habituales cuatro premios buenos: un apartamento, un coche, un viaje y dinero en efectivo. En la primera etapa, y solo en la primera etapa, en la que no había mascota oficial, eran dos los premios obligatorios, uno negativo, la calabaza, y otro positivo, el coche, que solo en esta primera etapa era obligatorio, aunque no se especificaba qué tipo de coche era: podía ser un flamante coche nuevo, o un simple coche de desguace, un coche de juguete, un coche fúnebre, etc, aunque lo común era la aparición estelar de un coche nuevo. Con la segunda etapa, se mantuvo la restricción de la calabaza, ahora convertida en la mascota Ruperta, pero se eliminó la del coche, que pasaba a ser un regalo más, que podía aparecer o no. Además, aunque un regalo hubiera aparecido en una ocasión, nada impedía que el mismo premio se repitiera en otra tarjeta, por ejemplo que aparecieran tres coches en una misma subasta en regalos diferentes, con lo que no se podía presuponer nada al final de la subasta, hubiera salido lo que hubiera salido.

Fedra Lorente, interpretó a La Bombi entre 1983 y 1993

Entre los regalos era común que aparecieran juegos que permitían ganar dinero o premios a los concursantes si los jugaban. De haber un juego en la mesa, el presentador estaba generalmente autorizado a comunicar a los concursantes cuándo entraba un juego y en qué regalo estaba, pero no a desvelar su mecánica salvo excepciones, ya que en caso de que dejaran el juego, este podía ser reciclado para su uso en otro programa. En ciertas ocasiones, sin embargo, la posición de un juego podía permanecer en secreto por parte del presentador como cualquier otro regalo. Estos juegos podían ser de cartas, de paneles o de usar objetos en la mesa, y aunque la mayoría eran juegos de azar, también había juegos de habilidad o que combinaban ambas características.

Antonio Ozores, intervino como humorista en el concurso en 1986-1987

Juegos de cartas hubo muchos, ya que era el tipo de juego que más se repetía. Un juego de cartas común fue el de decir si la carta siguiente en el mazo era mayor o menor que la carta que acababa de salir y ganar dinero si se acertaba o perderlo todo si fallaban. Entre los juegos de objetos en mesa, un juego famoso es el juego del reloj, de contar un minuto mentalmente y parar el reloj, y ganar un millón de pesetas si lo hacían exacto, restando cien mil por cada segundo de más o de menos. En paneles, el juego más recordado es el llamado "¿Quieren..." en el cual el presentador hacía esta pregunta para cada una de las casillas de un panel antes de girarlas, y los concursantes debían decir si querían o no lo que había detrás antes de saber que había, y lo que salía podía ser positivo o negativo. En juegos de habilidad, destaca el de lanzar anillas a un poste y ganar dinero si acertaban o perderlo todo tras un cierto número de fallos. Juego de habilidad y suerte combinada era el de tirar un dardo (o una flecha) a un panel cubierto, descubrir detrás tras el tiro un mapa-mundi, colocar un círculo de plástico alrededor del dardo y ganar un viaje a cualquier lugar de la zona que estuviera dentro del círculo. La mayoría de los juegos tenían un reglamento justo. Sin embargo, siempre con el conocimiento previo del notario, algunos juegos estaban trucados a favor de los concursantes, por ejemplo poner dados trucados que nunca cayeran en la cara que hacía perder, y otros estaban trucados en contra y eran trampas para los concursantes, como el juego del timón, en el que se escogían varias manillas del timón, supuestamente con dinero dentro, pero revelándose después que las cantidades que contenían eran irrisoriamente bajas.

Ángel Garó, colaboró con el programa entre 1991 y 1993


Había otra regla importante de la subasta, y es que el presentador no podía decir en ningún momento ninguna mentira en relación con los regalos. Lo único que podía hacer era ocultar parte o toda la información a los concursantes, por ejemplo, podía decir que en un juego debían sacar bolas numeradas y perdían si sacaban la bola 13, ocultando el hecho de que no había bola 13, o negarse a contestar las preguntas que le hicieran los concursantes, o contestarlas con acertijos en los que se dijera sutilmente algo importante pero sin que los concursantes pudieran comprenderlo. Esto se define por una frase famosa del presentador: Yo nunca miento. Puedo no contestar, puedo no decir toda la verdad, pero no puedo mentir.

En cuanto al espectáculo, ya desde la primera etapa, y con más frecuencia a partir de 1977, se introdujeron actuaciones del ballet del programa realizadas expresamente para la subasta, pero fue el 20 de mayo de 1983 en el programa de El Debut cuando se introdujo la novedad de que las secretarias bailaran en la subasta haciendo espectaculares números musicales en el decorado. En los primeros musicales, solían hacer playbacks de canciones normalmente anglosajonas, o bien bailaban canciones instrumentales, aunque en contadas ocasiones cantaron con sus voces. En 1984, comenzaron a cantar con sus voces canciones con letras específicamente escritas para el tema del programa y con música que solía estar tomada de canciones conocidas, normalmente de musicales (como All that jazz de Chicago, The Continental, There's no business like show business o Chitty Chitty Bang Bang) y a veces de canciones normales (como Part-time lover de Stevie Wonder o Cuando tú vas de Chenoa entre otras). Además de los números musicales de las secretarias, artistas invitados solían acudir al programa para interpretar sus éxitos en el decorado (en ocasiones implicándose al punto de rodar un musical con el ballet del programa como hicieron Chenoa o Norma Duval entre otros).

El final de la subasta, entre 1972 y 1988, era el que daba nombre propiamente dicho a esta parte del concurso. Una vez con el último regalo sobre la mesa, el presentador pujaba por ese premio para comprárselo a los concursantes ofreciéndoles cantidades ascendentes de dinero. Este momento causaba nerviosismo a los concursantes y emoción a los espectadores, porque nadie salvo el presentador sabía si las ofertas eran para ayudar porque era un regalo malo, o para librar al programa de ofrecer un premio espectacular. De esta forma el presentador se colocaba entre la Parte Positiva y la Negativa no sabiendo nadie hacia qué lado se decantaba. Kiko Ledgard contaba con el entrenamiento de realizar diariamente este juego en la televisión peruana. De su bolsillo salían billetes y más billetes liando a los concursantes con su opción final. Mayra Gómez Kemp heredó esta técnica llevándola al extremo y haciendo sufrir a los concursantes al máximo. Era entonces cuando los concursantes debían demostrar su verdadera compenetración tras las preguntas y la eliminatoria ya que tenían que ponerse de acuerdo para elegir el mejor premio.

En los noventa, tanto Jordi Estadella como Josep Maria Bachs solo solían ofrecer dinero si el regalo era malo ya que convenía al programa que se llevasen un buen regalo por la audiencia y patrocinadores, lo cual restaba emoción a la subasta. No obstante los concursantes seguían desconfiando y muchas veces elegían el regalo creyendo que se les quería engañar. A pesar de no ofrecer dinero Jordi Estadella jugó con el público del plató ofreciéndoles cajas sorpresa o dinero manteniendo de este modo el espíritu de las anteriores etapas. En la última etapa, como novedad, el presentador Luis Roderas hizo la labor contraria, ir quitando a los concursantes el dinero acumulado en las preguntas a través de diversas pistas sobre los premios que solían acabar en nada, algo que fue muy criticado por los medios y por el público, especialmente en el primer programa en el que solo los campeones lograron llevarse algo de valor debido a estas ofertas del presentador, aunque este solo obedecía las órdenes de la dirección. Esta práctica de Roderas fue eliminada unos programas más tarde para ser reemplazada, aunque solo en un programa, por un ofrecimiento de dinero a la inversa, es decir, Luis ponía 6.000 euros sobre la mesa y después iba descontando dinero billete a billete mientras los concursantes se decidían entre coger lo que quedara en la mesa o quedarse definitivamente con el regalo. En el resto de programas de la etapa, Luis Roderas no hizo ningún tipo de oferta, ni siquiera cuando el regalo fuera malo.

Los sufridores

Nina, azafata del concurso en 1987-1988
Manolo Royo, humorista del concurso entre 1987 y 1993
María Abradelo, azafata del concurso entre 1991 y 1993
Marta de Pablo, azafata del concurso entre 1991 y 1993

Los sufridores fueron un tipo de concursantes especiales que se introdujeron en el primer programa de Botilde El Debut, el 20 de mayo de 1983. Para concursar como sufridor, había que enviar una prueba de compra de un determinado patrocinador (lo que marcó la entrada de los patrocinadores publicitarios dentro del espacio) y al salir elegidos en el sorteo, serían invitados a plató y al final de la subasta ganarían el mismo premio que se llevaran los concursantes en la misma. El nombre de sufridores viene porque estos conocían la situación de algunos de los mejores premios por parte de carteles que les mostraban las secretarias (el rótulo aparecía también en ocasiones para los espectadores en casa), y sufrían por la impotencia de ver cómo dejaban premios espectaculares sin poder hacer nada.

Los primeros sufridores se sentaban en primera línea de público, en el mismo plató (en esta etapa no se les mostraba ningún rótulo de premios, el sufrimiento consistía simplemente en la impotencia de ver pasar los premios sin poder hacer nada). Llevaban en el pecho una pegatina con la "S" de Superman y de sufridor. En el programa El Descubrimiento de América del 7 de octubre de 1983 se les metió por primera vez en una mazmorra atados de pies y manos, o bien sentados en sendas sillas eléctricas. Las azafatas pasaban por delante de ellos rótulos donde se decía qué contenía el regalo. En esta etapa, para participar había que enviar una tarjeta postal con la imagen de Botilde, que venía incluida junto a los más variados productos de diversas marcas (Bimbo, revista Pronto, Yoplait, etc).

A partir de la etapa cuarta y hasta la sexta (1984-1988) los sufridores estuvieron encerrados en una celda con barrotes desde donde veían el programa y conocían los regalos que rechazaban o aceptaban los concursantes. En la cuarta etapa el patrocinador fue la marca Bimbo en la que se tenía que enviar un cupón y durante la quinta y sexta el patrocinador fueron los batidos Okey donde En la quinta etapa había que enviar una etiqueta o la chapa si se hacía la consumición en un bar y en la etapa sexta, se reemplazó la chapa por un posavasos de papel que se entregaba al hacer la consumición en el bar, y que permitía al dueño del establecimiento sellarlo para que él ganara el mismo premio que los sufridores que lo enviaron si resultaran elegidos.

Miriam Díaz Aroca, presentadora del concurso entre 1991 y 1993

En la quinta etapa se creó un nuevo tipo de sufridor llamado "sufridor en casa". Estos sufridores debían mandar la misma prueba de compra que los sufridores en plató, pero apuntando en la carta un número del 1 al 8, que en la sexta se redujo a 7, dentro de un círculo e indicando un número de teléfono. Antes de comenzar la subasta, el notario sorteaba los números que quedarían asignados a cada uno de los regalos de la subasta, y los apuntaba en una lista. Cuando en la mesa quedaban los tres últimos regalos, el presentador llamaría por teléfono al sufridor en casa, y le comunicaría el regalo que le había correspondido al número que hubiera indicado en la carta, consultando la lista. Si el regalo era uno de los tres últimos, no se lo decía en el momento, sino que cuando los concursantes dejaran el regalo o se quedaran con él lo comunicaría. Al final del programa, la lista del notario quedaba a disposición del público para que cualquiera pudiera leerla y verificar la asignación del premio al número señalado. Este tipo de sufridor se vio en las etapas quinta y sexta, entre 1985 y 1988.

En la primera mitad de la séptima etapa (1991-1992) se metió a los sufridores del plató en una lavandería china donde debían lavar ropa sin tener acceso a una caja de ARIEL que colgaba del techo. Al mismo tiempo recibían órdenes de dos capataces chinos. En la segunda mitad de la etapa se les metió en la cazuela de unos caníbales en una selva patrocinada por los caramelos VICTORS.

Por último, en la octava etapa (1992-1993), los sufridores debían cocinar en una cocina de GALLINA BLANCA. Pero no podían degustar la comida ya que las secretarias se las llevaban en el acto. Los sufridores aparecieron por última vez en el programa Paso del Ecuador emitido el 12 de febrero de 1993, desapareciendo de ahí en adelante.

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