Sylvia (ballet) | coreografía

Coreografía

Olga Preobrazhénskaya como Sylvia de Leo Delibes.

Generalmente, Sylvia es considerado un ballet clásico. Se desarrolla en un marco mítico no específico y con una partitura romántica de fines del siglo XIX, lo que le da la sensación de estilo antiguo. Sin embargo, de muchas formas, fue muy revolucionario para su época. La partitura fue y aún es reconocida por su grandeza. La obra de Delibes es, ciertamente, el aspecto mejor apreciado del ballet por su innovación, creatividad y madurez.

Coreográficamente, Sylvia también se adelantó su tiempo. La coreografía de Mérante de 1876 (y todas las siguientes) fueron consideradas bastante revolucionarias tanto para las bailarinas como para los bailarines de los diversos elencos,[6]​ algo no escuchado hasta entonces. Pese a tales innovaciones, la coreografía original para Sylvia tiene aún mucho del ballet del romanticismo tardío.

La Sylvia de Ashton es mucho más contemporánea, y si bien se conserva en ella una sensación clásica, ha sido modernizada. En su trabajo de 1952, Sylvia incorporó técnicas novedosas e interesantes como la mezcla de mimo y danza y un trabajo de pies más intrincado, típico de Ashton.[9]

Es notable que esta coreografía ofrezca unos pocos pas de deux difíciles, entre ellos uno espectacular en el tercer acto, que constituye el clímax del ballet.

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