Sylvia (ballet) | libreto

Libreto

Un chico ama a una chica, la chica es capturada por un malvado, la chica es rescatada para el chico por dios

Sir Frederick Ashton, quien coreografió Sylvia en 1952.[16]

A menudo, el libreto de Sylvia es considerado como uno de los puntos débiles del ballet. La trama en esencia no tiene mucha acción ni es particularmente cautivadora. De hecho, cuando Frederick Ashton recoreografió el ballet en los años 1950, intentó volver a trabajar la historia para hacerla más interesante (pero siempre conservando sus temas clásicos) pues reconoció en este aspecto del ballet una debilidad potencial.[17]

Acto I: Un bosque sagrado

El ballet comienza con una escena de adoración en la que las criaturas del bosque danzan ante el dios del amor, Eros. Aminta, un humilde pastor, tropieza con ellas, interrumpiendo su ritual. Entonces Sylvia, objeto de deseo de Aminta, llega a escena junto a su grupo de cazadoras para burlarse de Eros. Aminta procura esconderse, pero Sylvia descubre a su acosador e, irritada, dispara su arco hacia Eros. Aminta protege a la deidad y por ello queda herido. En respuesta Eros dispara a Sylvia, quien queda herida, no gravemente, pero lo suficiente como para ser conducida fuera de escena.

Entonces también se nos revela un cazador, Orión, que observa a Sylvia, y se le ve celebrando cuando Aminta queda inconsciente. Se oculta nuevamente cuando vuelve Sylvia; esta vez ella es comprensiva con Aminta. Mientras que las cazadoras se lamentan por su víctima, Sylvia es secuestrada por Orión. Los campesinos se afligen por Aminta hasta que un disimulado Eros restablece al pastor. Entonces Eros revela su verdadera identidad e informa a Aminta acerca de las acciones de Orión.

Sylvia ou La nymphe de Diane: Diseño de Philippe Chaperon (1823-1906), para el decorado del acto III, escena 2: Palacio de Diana

Acto II: Una cueva en la Isla de Orión

Cautiva y oculta en la isla de Orión, Sylvia es tentada por éste con joyas y vino, todo inútilmente. Ahora, Sylvia se aflige por Aminta, acariciando nostálgicamente la flecha que le disparó al pecho. Cuando Orión se la arrebata, Sylvia logra que su captor se embriague hasta quedar inconsciente, recupera su flecha y ruega a Diana por ayuda. Las invocaciones de Sylvia no son vanas, pues rápidamente llega Diana y revela a la implorante una visión de Aminta esperándola. El dúo parte hacia el templo de esta, donde el amor de Sylvia la aguarda fervientemente.

Acto III: En el Palacio de Diana

Aminta llega al templo de Diana donde se encuentra la celebración de una bacanal pero no a Sylvia, que pronto llegará con Diana. Después de algunos momentos llenos de júbilo en la reunión, aparece Orión, buscando a Sylvia. Éste lucha con Aminta; Sylvia se oculta en la capilla de Diana y Orión trata de perseguirla. Diana, la diosa de la caza, ultrajada por el atrevimiento, mata de un flechazo violentamente a Orión y prohíbe el enlace de Aminta y de Sylvia. Entonces el compasivo Eros ofrece a Diana una visión: La diosa recuerda su amor pasado por el joven Endimión, que también era un pastor. Entonces, Diana cambia de sentimientos y abroga su decreto. Así, Aminta y Sylvia se unen bajo la buena voluntad de las deidades.

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