Sonsonate | historia

Historia

La región de Sonsonate en un mapa español de 1632.

Una vez consumada la conquista en la denominada provincia de los Izalcos, a mediados del siglo XVI, varias familias de españoles se asentaron en las tierras de los nativos. La zona era rica en recursos, ya que en ella se cultivaban el cacao y el bálsamo negro, que pronto comenzaron a exportarse. Sin embargo, los asentamientos de los españoles y la explotación de la tierra se desarrollaban sin orden alguno, lo que provocaba no pocos altercados. Por esa razón, las leyes de la corona española prohibían que los peninsulares convivieran con los naturales.[8]

El año 1552, y por iniciativa del mercader Antonio Domínguez junto a otros individuos con sus respectivas familias radicadas en las orillas del río Grande de Sonsonate, fue solicitada la fundación de la villa del Espíritu Santo ante el alcalde mayor de Acajutla, Gonzalo de Alvarado. Autorizada la petición, se realizaron los respectivos trazos para erigir la pequeña urbe.

Para 1553, era alcalde mayor de Acajutla don Francisco del Valle Marroquín. Este personaje, junto al alcalde de la ciudad de Santiago de los Caballeros, Juan de Guzmán, procedió a retirar a los peninsulares de los poblados indígenas, a pesar de los reclamos subsiguientes. Sin embargo, los intereses irreconciliables de los nuevos colonos obligaron a buscar otro asiento, el cual fue establecido probablemente el 28 de mayo, y que tuvo como su principal promotor a la Orden de Santo Domingo.[9]​ Además, el obispo de Guatemala, Francisco Marroquín, ordenó el cambio del nombre a «Villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate».

Ya en 1558, ostentaba el cargo de alcalde mayor de Sonsonate, don Alonso de Paz, y la villa era considerada como la cabecera principal de la provincia, que se complementaba como plaza comercial del puerto de Acajutla.[11]

Para el año 1770, según consigna el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, Sonsonate era cabecera de la parroquia homónima que comprendía a San Miguel Sonsacate, San Francisco Tacuzcalco, San Antonio del Monte y Santa Isabel Mejicanos, cuyo nombre se debía al asentamiento de tlaxcaltecas y mexicas en el tiempo que se fundó la ciudad.[9]​ Además, el religioso calculaba su población en 2836 personas distribuidas en 644 familias.

La catedral a principios del siglo XX.

Tras la firma del Acta de Independencia de América Central del 15 de septiembre de 1821, Sonsonate se encontraba anexa al estado de Guatemala. Sin embargo, debido a la proximidad con la capital salvadoreña, las autoridades de la villa giraron invitación a los otros poblados de la antigua alcaldía mayor para que se unieran al estado de El Salvador, lo cual se ratificó el 22 de diciembre de 1823. Para el 1 de abril de 1824, la primera asamblea constituyente del estado salvadoreño otorgó el título de ciudad a Sonsonate. Años después, en 1833, llegó a ser capital de la República Federal de Centro América por decreto ejecutivo del 14 de octubre. El estatus duró hasta el mes de junio de 1834, cuando las autoridades se trasladaron a San Salvador. En ese tiempo, Sonsonate era la cabecera del departamento del mismo nombre, pero en 1835 se trasladó a Santa Ana. Dos años después el departamento se dividió en dos: el mismo Sonsonate y el de Santa Ana, por lo que la ciudad volvió a tener la calidad de cabecera. En un documento denominado «Estadística de 1853» se refería que el poblado tenía 4472 habitantes repartidos en los barrios del Centro, El Pilar, San Francisco, Veracruz, El Ángel y Mejicanos. Asimismo, se consignaba los siguiente:

A pesar de ser Sonsonate tan antiguo, el trazo del centro es regular, sus calles rectas de 100 varas de largo y de 10 de ancho, todas ellas empedradas, contándose 87 entre éstas y las de los barrios. Las casas son todas de un solo piso, de paredes de adobes, blanqueadas por dentro y fuera con cal y cubiertas de teja, habiendo por todas 879. Hay nueve iglesias de las cuales tres están arruinadas. La casa municipal, que está en la banda occidental de la plaza principal, no se ha concluido: pero tiene un hermoso portal de arcos de mampostería.[8]

Un suceso notable fue la inauguración de la primera vía férrea entre Sonsonate y Acajutla, que se llevó a cabo el 4 de junio de 1882 por el presidente Rafael Zaldívar. Para la ciudad fue de mucho provecho, ya que allí se ubicaban los talleres para las reparaciones de las máquinas.[13]​ Para 1890, según datos proporcionados por Guillermo Dawson, en Sonsonate habitaban 8000 personas.

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