Sierra de la Culebra | historia

Historia

Las primeras huellas de presencia humana se remontan a la Edad del Bronce, época a la que se han asociado las muestras de arte esquemático de la Covacha del Portillón y El Canchal de Melendro. Ambas situadas en la localidad de Linarejos y en la actualidad catalogadas como bienes de interés cultural en la categoría de arte rupestre.

La torre de la iglesia de Santa María ( Tábara) fue parte del afamado monasterio de San Salvador de Tábara y sede del scriptorium en el que sus monjes ilustraron el valioso Beato de Tábara. En la actualidad es uno de los ejemplos más notables del arte románico.
El castillo de los Condes de Benavente fue la edificación militar defensiva más importante de este territorio. Construido a mediados del siglo XV con la finalidad de afianzar la frontera con Portugal, es en la actualidad un referente cultural y turístico de la sierra.

Durante la Edad del Hierro se produjeron diversos asentamientos vinculados a la extracción del hierro. En la actualidad, todavía se pueden encontrar restos de aquella actividad metalúrgica que incluso dio nombre a algunas de las localidades de la sierra ( Ferreras de Abajo, Ferreras de Arriba, Ferreruela y San Pedro de las Herrerías) y de algunos de sus parajes.

Los castros son otro de los testimonios históricos que delatan la presencia del hombre en esta sierra. Su presencia ha sido constatada, y es visible en la actualidad, en las localidades de Riomanzanas, Ferreras de Arriba, Ferreras de Abajo y Villardeciervos, entre otras. Se trata de poblados fortificados, localizados en las cumbres de la sierra y adscritos al pueblo de los astures. La vida de estos asentamientos giraba en torno a la actividad ganadera, junto a otras como la fundición del hierro y a la obtención de carbón de leña.

De la época romana perduran los restos de la calzada romana que unía Braga y Astorga (Vía XVII), que principalmente tenía una finalidad de uso militar. De esta época sería la villa romana de Veniatia, ubicada por algunos autores junto al portillo de San Pedro, en el término de San Pedro de las Herrerías.[17]

De la Edad Media son dos notables muestras del arte románico, como son las iglesias de Santa María (Tábara) ( Tábara) y de Santa María del Azogue ( Puebla de Sanabria). La torre de la iglesia de Santa María, es parte de lo que en aquella época era el monasterio de San Salvador de Tábara, sede de scriptorium en el que sus monjes ilustraron el valioso Beato de Tábara. A finales del periodo medieval (mediados del siglo XV) se construyó en Puebla la edificación militar defensiva más importante de este territorio, el denominado castillo de los Condes de Benavente, con el que se pretendía afianzar la frontera con Portugal y que en la actualidad sirve para fines culturales y turísticos.

Los siglos posteriores muestran la transformación de este espacio natural, principalmente de la mano de actividad ganadera y en menor medida de la agricultura, junto con otras actividades que también influyeron en su dinamismo como fueron el contrabando, especialmente patente en algunas localidades como Villardeciervos, y del comercio, como la figura de los arrieros que además fueron un vehículo de transmisión cultural con otras zonas del territorio español.

La mayor transformación de este espacio se produjo a partir de mediados del siglo XX, a raíz de la intensiva repoblación forestal de la sierra que provocó un notable cambio de su paisaje y un nuevo recurso económico para muchas familias. Además, y de manera paralela, también tuvo una notable repercusión la construcción de vía férrea entre Zamora a Puebla de Sanabria. La década de los sesenta y setenta, como en el resto de la España rural, vino dominada por la tónica del éxodo rural, lo que produjo una notable despoblación de los pueblos de la sierra.

De especial importancia para dinámica social y económica de este territorio fue la declaración, en 1973, de la sierra de la Culebra como Reserva Nacional de Caza. Declaración que conllevó que se procediera a reintroducir en la zona diversas especies faunísticas, como el ciervo, y se desarrollan diversas políticas de gestión forestal, caza y pesca, así como de conservación del entorno.

Como consecuencia, la sierra de la Culebra es en la actualidad un notable foco de atención nacional e internacional por ser uno de los territorios con mayor densidad de población de lobos, sino que también por las numerosas actividades que en ella se desarrollan en relación con el turismo (manifestaciones etnográficas, gastronomía…), la caza mayor, la pesca, el deporte, o la recolección regulada de setas o castañas. Todo ello le ha conferido a este espacio natural un valor añadido excepcional que lo diferencia de otros espacios naturales y zonas rurales, dotándole de un dinamismo y de una proyección de dimensiones incuestionables.

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