Sierra de la Culebra | economía

Economía

El asno zamorano-leonés y la raza vacuna alistana-sanabresa son dos ejemplos de razas autóctonas de esta tierras, surgidas por su notable adaptación al medio y a las actividades económicas que tradicionalmente se desarrollaron en la sierra.

Las actividades económicas de la sierra han estado tradicionalmente vinculadas a la agricultura y especialmente a la ganadería. El aprovechamiento de los recursos naturales de la zona ha dado lugar la existencia de dos razas autóctonas que han pervivido hasta nuestros días, siendo en la actualidad todo un símbolo de este territorio, como son la raza vacuna Alistana-Sanabresa y la asnal Zamorano-Leonesa. La primera de ellas se encuentra en la actualidad amparada por la marca de garantía “ Ternera de Aliste”, producida y comercializada bajo estrictos controles de calidad, habiéndose convertido en uno de los potenciales motores de desarrollo económico de esta tierra. La segunda, la raza asnal Zamorano-Leonesa, de singular belleza por su porte y apariencia, es una muestra de la notable adaptación de esta raza al medio, habiendo dado lugar a la existencia de ejemplares únicos por su resistencia, valores por los que las distintas administraciones han propiciado su cría y mejora genética.

El níscalo es uno de los hongos más populares de la sierra, debido a su abundante presencia en sus pinares y bosques mixtos. Su seta, o cuerpo fructífero, aflora en otoño y es muy apreciada en gastronomía. Esta especie, y otras comestibles, han generado en las últimas décadas un notable turismo micológico en la sierra.

La sierra aporta un amplia variedad de productos naturales -castañas, moras, setas, nueces, endrinos...- de los que los habitantes y oriundos extraen rendimiento en mayor o menor medida. La apicultura es uno de los oficios tradicionales de la sierra, en cuanto espacio natural regado por aguas cristalinas y variedades de flores silvestres de las que se alimentan las abejas, entre ellas del brezo, cantueso, castaño, cerezo silvestre, espino blanco, jara, manzano, rosal, tomillo o zarza. La amplia tradición apícola, ha llevado a que se haya proyectado la construcción de un centro de interpretación de la miel "El Colmenar" que estará ubicado en Sagallos, localidad aneja del municipio de Manzanal de Arriba, con el que se pretende revalorizar los recursos apícolas, así como la creación de un espacio singular y multifuncional de referencia en la sierra.[18]

Junto a estas actividades, existieron otras que el progreso y la despoblación han ido dejando en ocasiones en el olvido, pero que en su día fueron un notable motor de desarrollo económico de la sierra. Entre ellos destacan los oficios de los artesanos, los carboneros, los arrieros e incluso los contrabandistas, junto con otras actividades ocasionales o temporales de aquellos que vinieron a estas tierras para la repoblación forestal, la construcción de las líneas de ferrocarril o de los embalses de las estribaciones de la sierra.

Además, la cercanía de Portugal también aportó y aporta un notable valor añadido, no solo por la histórica actividad del contrabando, sino también por el impulso de determinadas actividades económicas y el consiguiente intercambio cultural, desdibujando en ocasiones una realidad administrativa. En el plano económico, es frecuente que las almazaras portuguesas prensen las aceitunas alistanas que luego retornan como aceite.

El turismo es en las últimas décadas uno de los principales focos de atención de la actividad económica de la sierra. De la mano de este sector han ido surgiendo actividades que se han centrado en las posibilidades que ofrece la sierra, entre ellas la caza, la pesca, los deportes náuticos, el ecoturismo, la micología, el turismo activo y en general el turismo rural. En los últimos años han surgido nuevas empresas que realizan actividades relacionadas con la fauna ( avistamiento de aves, rastreo u observación), educación ambiental y de aventura ( senderismo, BTT, rápel o escalada).

Actualmente se está promoviendo la construcción del “centro del lobo ibérico” en la localidad de Robledo, anejo de Puebla de Sanabria. La construcción de este centro de interpretación, en un área que tiene proyección internacional, pretende ser un revulsivo para esta pequeña localidad, ya que en la actualidad cuenta con un censo de población de cuarenta personas y en la que ya se han dejado de practicar las actividades tradicionales de la ganadería y la agricultura. Además, la elevación de la sierra y su escasa contaminación lumínica ha llevado a que se haya promovido un novedoso proyecto, consistente en la construcción de un observatorio astronómico en el paraje del "Gestil", situado al norte de Mahíde.[20]

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