Sharon Tate | muerte y consecuencias

Muerte y consecuencias

Asesinato

El 8 de agosto de 1969, Sharon Tate estaba a dos semanas de dar a luz. Ese día tuvo a dos invitadas en casa para almorzar, las actrices Joanna Pettet y Barbara Lewis, a quienes comentó su decepción por el retraso en los planes de regreso de Polanski de Londres. Esa tarde, Polanski la llamó por teléfono. Su hermana pequeña Debra también la llamó para preguntar si se podía quedar, junto a su hermana Patti, a pasar la noche en su casa, aunque Sharon le dijo que no. Esa noche fue a cenar a su restaurante favorito, El Coyote, junto a Jay Sebring, Voytek Frykowski y Abigail Folger, y regresó a su casa a las 22:30.

Esa misma noche, fueron asesinados por los miembros de la "familia" de Charles Manson y sus cuerpos fueron encontrados la mañana siguiente por el ama de llaves de Tate, Winifred Chapman. La policía llegó a la escena del crimen donde encontraron, en primer lugar el cuerpo sin vida de un joven, identificado posteriormente como Steven Parent, muerto a tiros en su coche, ubicado en la entrada de la casa. Dentro de la casa encontraron los cuerpos de Tate y Sebring en el salón de estar, con una cuerda larga atada a sus cuellos para conectarlos entre sí. En el jardín de la entrada, encontraron los cuerpos de Frykowski y Folger. Todas las víctimas, a excepción de Parent, habían recibido numerosas puñaladas. En el informe forense se constata que Tate "recibió dieciséis puñaladas, de las cuales cinco hubiesen sido mortales por sí solas".[5]

La policía se llevó al único superviviente, el conserje William Garretson, para ser interrogado. Garretson vivía en la casa de invitados, que se encontraba cerca de la casa principal, aunque no directamente visible. Como primer sospechoso, procedieron a interrogarlo y a hacerle una prueba de polígrafo. Dijo que Parent le visitó a las 23:30 y que se marchó a los pocos minutos. Garretson aseguró no tener nada que ver con los asesinatos y que no sabía nada que les pudiese ayudar en la investigación, tras lo cual fue liberado.

Informaron a Polanski de lo ocurrido y éste regresó de inmediato a Los Ángeles donde los policías, incapaces de encontrar motivos para los asesinatos, comenzaron a inquirir sobre Tate y sus amistades. El miércoles 13 de agosto enterraron a Tate en el cementerio Holy Cross de Culver City, California con su hijo, Paul Richard Polanski (nombre póstumo dedicado a los padres de Polanski y Tate), en brazos. El funeral de Sebring también se celebró ese mismo día; los funerales se programaron con varias horas de diferencia, para permitir que los amigos en común pudiesen asistir a ambos.

La revista Life dedicó en la época un extenso artículo sobre los asesinatos, con fotografías de la escena de los crímenes. Entrevistaron a Polanski para el artículo y éste incluso permitió que se le fotografiase en el salón de estar donde murieron Tate y Sebring, con la sangre seca de Tate claramente visible en el suelo delante suyo. Esto fue criticado, aunque él dijo que lo había hecho porque quería saber quiénes eran los responsables y que quería impresionar a los lectores de la revista con la esperanza de que alguien pudiese ayudar en la investigación.

A raíz de los acontecimientos, se reeditaron todas las películas en las que había actuado Tate, consiguiendo más popularidad que las ediciones originales. Algunos periódicos comenzaron a especular sobre los motivos de los asesinatos. Algunas de estas publicaciones alegaban que ciertas fotografías de Tate que habían sido divulgadas se habrían tomado durante un ritual satánico, aunque después se comprobó que eran fotografías tomadas durante la producción de la película de J. Lee Thompson, Eye of the Devil. Las amistades de Tate salieron en varias ocasiones a criticar el trato de los medios. Mia Farrow dijo que era "un ser humano dulce y puro como ninguno", mientras que Patty Duke la recordó como "una criatura dulce, dulce. Yo estaba loca con ella, y no conozco a nadie que no lo estuviese". Polanski llegó a reprender a los periodistas en una rueda de prensa, diciéndoles que aunque muchas veces habían escrito que Tate "era preciosa. Posiblemente la mujer más bella del mundo. ¿Quién había escrito sobre lo buena que era?".[1]​ Peter Evans después citó al actor Laurence Harvey, quien comentó sobre Polanski después de las muertes: "Esto destrozará a Roman. Los votos matrimoniales no significan nada para él, pero pocos hombres han adorado tanto a una mujer como él adoraba a Sharon".

Polanski llegó a admitir después, que en los meses siguientes a los asesinatos, sospechó de varios amigos y colegas, y que su paranoia solo se apaciguó con el arresto de los verdaderos culpables. Los periódicos afirmaron que muchas estrellas de Hollywood estaban marchándose de la ciudad, mientras que otros estaban instalando sistemas de seguridad en sus casas. El escritor Dominick Dunne recordó esta tensión:

La oleada de pánico que atravesó la ciudad era superior a nada de lo que había visto antes. La gente estaba convencida de que la comunidad de ricos y famosos estaba en peligro. A los niños se les sacó de la ciudad. Se alquiló seguridad. Steve McQueen se llevó un arma cuando acudió al funeral de Jay Sebring.[6]

Arrestos y juicio a la "Familia" Manson

En noviembre de 1969, mientras Susan Atkins se encontraba encarcelada por el robo de un coche, alardeó delante de otra presa que era responsable del asesinato de Sharon Tate. Esto la llevó a ser acusada junto a los cómplices que ella misma acusó: Charles Manson, Tex Watson, Patricia Krenwinkel y Linda Kasabian. También reveló que los asesinatos de Leno y Rosemary LaBianca en Los Feliz, Los Ángeles, ocurridos la noche después del asesinato de Tate, fueron a su vez obra de miembros de la "familia", incriminando a Leslie Van Houten.[7]

El fiscal del distrito de Los Ángeles ofreció a Susan Atkins un trato que garantizaba que no pediría la pena de muerte a cambio de que testificase ante el gran jurado, donde afirmó que fue incapaz de apuñalar a Sharon Tate y que fue Watson quien lo hizo, contradiciendo lo dicho antes de su arresto. Atkins se negó a seguir colaborando, forzando al fiscal del distrito a retirar su oferta inicial.

A Kasabian se le ofreció inmunidad a cambio de que aceptase prestar testimonio en cualquier juicio posterior relacionado con cualquiera de los acusados. El ayudante del fiscal Vincent Bugliosi dijo posteriormente que pensaba que Kasabian sería más aceptable por parte de los miembros del jurado porque no había matado a nadie. Aun así, en su libro Will You Die For Me, Charles (Tex) Watson confesó el asesinato diciendo que Atkins no llegó siquiera a tocarla.[8]

Charles Manson pensaba que sólo los "elegidos" sobrevivirían y que se convertiría en el líder para gobernar la nueva sociedad.

El 15 de junio de 1970 comenzó el juicio contra Manson, Atkins, Krenwinkel y Van Houten, mientras Watson permaneció en Texas luchando contra la extradición. Los detalles del juicio se divulgaron por todo el mundo. Watson testificó contra un grupo de hippies y su líder Charles Manson, un músico frustrado que pensaba que se acercaba una guerra racial de forma inminente. Creía que la música de The Beatles avisaba del cercano holocausto, al que se refería como Helter Skelter, por la canción de la banda de Liverpool , el título de la canción apareció escrito con sangre en la escena del crimen . Además, pensaba que sólo los "elegidos", su "familia", sobrevivirían. Manson estuvo asociado brevemente con Terry Melcher, pensando que Melcher promovería sus aspiraciones musicales; al no ocurrir, Manson se sintió traicionado y furioso. Pensó que podría acelerar la guerra racial matando salvajemente a gente pudiente en sus casas e intentando hacer recaer las sospechas sobre grupos como los Black Panthers. Manson creía que este tipo de grupos ganarían la guerra y predijo que le convertirían en su líder en el momento en que se diesen cuenta de que eran demasiado ineptos para gobernar la nueva sociedad. Había estado en la casa 10050 de Cielo Drive y aunque sabía que Melcher ya no vivía allí, la casa representaba su rechazo contra el show business establecido. Ordenó a Watson, Atkins, Krenwinkel y Kasabian que fuesen al lugar "y matasen a todos los allí presentes", mientras él permanecía en el campamento de Spahn's Movie Ranch.

Los testimonios de Kasabian y Atkins revelaron detalles desconocidos por el público. Cuando el grupo escaló la verja de la propiedad, fueron vistos por Steven Parent, quien abandonaba la casa en ese instante. Watson se acercó al coche y ordenó al conductor que parase. Parent le pidió a Watson que no le hiciese daño, prometiendo que no diría nada, pero la respuesta de Watson fue rajarle y dispararle cuatro veces. A continuación, Watson le ordenó a Kasabian que permaneciese fuera mientras el resto se adentraba en la casa. Acorralaron a los cuatro ocupantes en el salón de estar y les ataron a punta de pistola. Cuando Watson les ordenó que se tumbasen bocabajo, Jay Sebring pidió que tuviesen en cuenta el estado de Tate y que no le hiciesen daño. Watson disparó a Sebring de inmediato. Wojciech Frykowski y Abigail Folger escaparon, corriendo en direcciones distintas hacia el jardín de la entrada, donde se les abordó y se les mató. Tate permaneció en la casa y suplicó por la vida de su hijo, pidiendo que la secuestrasen para que pudiese dar a luz y después la matasen. Atkins testificó que le dijo a Tate que no tendrían misericordia con ella. Fue apuñalada dieciséis veces y Atkins mojó una toalla en la sangre para escribir "PIG" (CERDA) en la puerta principal de la casa. Abandonaron la casa de Tate pasada la medianoche y regresaron a Spahn Ranch.

Durante la parte de imposición de la pena del juicio, volvieron a preguntar a Atkins sobre su actitud con Tate y su papel en su muerte. Dijo:

Ni siquiera parecían personas... No relacionaba a Sharon Tate con nada más que un maniquí de tienda... [Tate] sonaba como una máquina IBM... pedía y suplicaba y suplicaba y pedía, y me harté de oirla, así que la apuñalé.

Se declaró a los acusados culpables y se les condenó a muerte el 29 de marzo de 1971. A Charles Watson se le juzgó por separado después de ser extraditado desde Texas. Los psiquiatras testificaron que parecía que estaba fingiendo demencia y a pesar de que admitió haber participado en todos los asesinatos, se negó a reconocer sus responsabilidades, y fue citado extensamente por la prensa sobre su afirmación de que no se había percatado de que Sharon Tate estaba embarazada. Se le declaró culpable y fue sentenciado a muerte el 21 de octubre de 1971. Sin embargo, la pena de muerte se transformó inmediatamente en cárcel de por vida después de que la Corte Suprema de California invalidó, gracias al caso California v. Anderson, todas las penas de muerte impuestas antes de 1972. A día de hoy, Watson, Krenwinkel y Van Houten continúan encarcelados,[9]

Legado

A comienzos de los años 80, Stephen Kay, quien había trabajado para la acusación en el juicio, se enteró de que Leslie Van Houten había conseguido reunir 900 firmas para pedir su puesta en libertad condicional. Contactó a la madre de Sharon Tate para intentar reunir firmas para que se le denegase dicha libertad condicional. Estaban seguros de su éxito, por lo que ambos montaron una campaña publicitaria, consiguiendo reunir más de 350.000 firmas.[1]

Dedicó mucho del resto de su vida a luchar contra todas las peticiones de libertad condicional de los asesinos de la "familia" Manson y trabajó de cerca con otras víctimas de crímenes violentos. Se enfrentó en varias ocasiones a Charles Watson en audiencias de peticiones de libertad condicional, diciendo: "Siento que Sharon debe estar representada en esas audiciones. Si están [los asesinos] suplicando por sus vidas, pues debo estar allí para representarla". Replicó a Watson directamente en una declaración de impacto de la víctima en 1984:

¿Qué misericordia, señor, mostró cuando mi hija suplicaba por su vida? ¿Qué misericordia mostró con mi hija cuando le dijo, denme dos semanas para tener a mi bebé y después me pueden matar?... ¿Cuando obtendrá Sharon la libertad condicional? ¿Saldrán de sus tumbas estas siete víctimas o posiblemente más si usted consigue la libertad? Usted no es de fiar.[1]

En 1992, el Presidente George H. W. Bush comentó que Doris Tate era uno de sus "mil puntos de luz" (frase utilizada por el expresidente muy a menudo para referirse a las cosas que le iluminaban el camino) por su trabajo voluntario para los derechos de las víctimas. En esta época Tate había sido diagnosticada con un tumor cerebral maligno, por lo que le fallaba la fuerza y la salud; su reunión con Bush significó su última aparición pública. Ese mismo año, Doris (antes de fallecer el 10 de julio), legó a su hija pequeña Patti su trabajo. También contribuyó en la fundación de Doris Tate Crime Victims Bureau, una organización no gubernamental dedicada a influenciar la legislación de Estados Unidos y para dar protección a las víctimas de crímenes violentos.[10]

Patti Tate se enfrentó a David Geffen y directivos de Geffen Records en 1993 sobre los planes de incluir en el álbum de Guns N' Roses "The Spaghetti Incident?" una canción compuesta por Charles Manson. Comentó a un periodista que la compañía discográfica estaba "poniendo a Manson en un pedestal para que la gente joven que no le conozca le veneren como a un ídolo".[11]

Después de la muerte de Patti por un cáncer de mama el 3 de junio de 2000, su hermana mayor Debra continuó con el trabajo representando a la familia Tate en las peticiones de libertad condicional. Debra Tate dijo de los asesinos: "No muestran ningún tipo de responsabilidad personal. No han hecho expiación a ninguno de los miembros de la familia".[1]​ También ha peleado por conseguir que se le concediese a Sharon Tate una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood sin éxito.

El coronel Paul Tate prefirió no hacer comentarios públicos; sin embargo, estuvo presente en el juicio de los asesinatos y en los años venideros, junto a su esposa, en las peticiones de libertad condicional, además de escribir cartas a las autoridades oponiéndose rotundamente a la idea de conceder libertad condicional a ninguno de los asesinos. Murió el 18 de mayo de 2005.[13]

Roman Polanski regaló todas sus posesiones después de los asesinatos, incapaz de soportar ningún recuerdo de la época que él llamó "la más feliz de mi vida". Permaneció en Los Ángeles hasta que detuvieron a los asesinos y después regresó a Europa. Dedicó su película de 1979 Tess a Sharon, debido a que Tate había leído la obra de Thomas Hardy Tess of the d'Urbervilles durante su última estancia con Polanski en Londres, dejándoselo para que lo leyera con la premisa de que sería una buena historia para filmar juntos. Polanski intentó explicar su angustia después de la muerte de su esposa e hijo nonato en su autobiografía de 1984 Roman by Polanski, diciendo "desde la muerte de Sharon y a pesar de poder parecer al contrario, mi disfrute de la vida ha estado incompleto. En momentos de tragedias personales insoportables algunos encuentran consuelo en la religión. En mi caso pasó lo contrario. Cualquier fe religiosa que tuviera se acabó con el asesinato de Sharon. Se vio reforzada mi fe en el absurdo".

En julio de 2005, Polanski se querelló, con resultado favorable, contra la revista Vanity Fair por calumnia, debido a una afirmación de que había intentado seducir a una mujer de camino al funeral de Tate. Entre los testigos a su defensa se encontraban Debra Tate y Mia Farrow. Describiendo al Polanski inmediadatamente después de la muerte de Tate, Farrow testificó: "De esto puedo estar segura — por su estado de ánimo cuando estábamos allí, por lo que hablamos, por su total sentido de pérdida, de desesperación y desconcierto y susto y amor - un amor que había perdido". Al final del proceso, Polanski leyó un comunicado, diciendo en parte: "La memoria de mi difunta esposa Sharon Tate es lo que prevalecía cuando inicié esta acción".

Los asesinatos cometidos por la "familia" Manson se han visto por parte de algunos estudiosos de la sociología como un momento importante en la década de los sesenta. Joan Didion escribió: "Mucha gente que conozco de Los Ángeles creen que los sesenta acabaron de forma repentina el 9 de agosto de 1969, en el mismo momento en que la noticia de los asesinatos de Cielo Drive viajaron como maleza incendiada por la población, siendo hasta cierto punto verdad. Ese día comenzó la tensión. Comenzó la paranoia".[1]

El trabajo de Sharon Tate como actriz se ha reexaminado desde su muerte, con críticos cinematográficos como Leonard Maltin hablando de su gran potencial como actriz cómica. Maltin alabó la película de Polanski The Fearless Vampire Killers diciendo que estaba "cerca de ser brillante", además de decir que la actuación de Tate en Don't Make Waves y The Wrecking Crew son sus dos mejores trabajos y que son un indicador de lo que su posterior carrera podía haber sido.[14]​ Tanto Eye of the Devil con su temática supernatural, como el exagerado melodrama Valley of the Dolls son consideradas películas de culto.

Greg King, el biógrafo de Tate, mantiene una postura similar a la de la familia de Tate, diciendo en Sharon Tate and the Manson Murders (2000): "El verdadero legado de Sharon no está en sus trabajos de cine o televisivos. El hecho de que, a día de hoy, víctimas o sus familiares puedan sentarse ante los autores del crímen y tener voz y voto en sus sentencias o en sus peticiones de libertad condicional, es en gran medida gracias al trabajo de Doris [y Patti] Tate. Los años de devoción hacia la memoria de Sharon y su dedicación a los derechos de las víctimas... han ayudado a transformar a Sharon de mera víctima y a restaurar un rostro humano a uno de los crímenes más tristemente célebres del S. XX".[1]

Anécdotas

  • E! Entertainment Television posicionó el asesinato de Tate y sus amigos en el puesto número 9 dentro del programa "Los 101 shocks en el mundo del entretenimiento".
  • En la noche del asesinato de Sharon, hubo varios invitados que no acudieron a la casa, como Bruce Lee, quien había trabajado con ella en las coreografías de "Wrecking Crew" (1969), y que según se dice, esa noche no pudo asistir.

Vivió en Italia durante meses debido al trabajo de su padre.

El día 24 de septiembre de 2009, muere a la edad de 61 años, Susan Atkins, la asesina material de Sharon Tate. Fue sometida a cirugía cerebral y estuvo paralizada en sus últimos meses, con dificultades además para hablar. Fue trasladada a una instalación de enfermería especializada en la Instalación del Centro de California para Mujeres, en Chowchilla, exactamente un año antes de su muerte.

El 2 de septiembre perdió su última solicitud de libertad condicional. Atkins fue llevada ante la junta de libertad condicional en una camilla y durmió durante la mayor parte de la audiencia, despertando hacia el final de la misma para recitar el Salmo 23 con ayuda de su esposo, el abogado James Whitehouse.

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