Robert Clive | una juventud rebelde

Una juventud rebelde

Pese a su posición social, la situación económica de los Clive había decaído con el tiempo. A causa de las dificultades que ocasionaba mantener a tantos hijos, Robert fue enviado a Mánchester siendo aún muy pequeño, donde fue cuidado por unos parientes sin descendencia. Su regreso a Styche Hall fue difícil. El temperamento del joven Clive se había vuelto indomable y tanto sus progenitores como los maestros que se ocupaban de su formación se desesperaban a causa de su fogosidad. Fue pasando de una escuela a otra, renegando de los libros y prefiriendo embarcarse en escandalosas y arriesgadas aventuras. Se cuenta que una vez escaló la torre de un campanario, gritando e intentando asustar a la gente que pasaba, peligrosamente colgado de una de las gárgolas. Aunque quizás más llamativo es que fuera miembro, junto a otros jóvenes, de una pequeña banda de extorsión en la que ofrecían protección a cambio de dinero a los mercaderes de Market Drayton.

Pese a su marcada rebeldía juvenil y al desinterés que al parecer mostró por los estudios durante esos años de su vida, en edad adulta fue un hombre de gran cultura, aficionado a los clásicos, que escribía con gran elegancia y estaba altamente dotado para la elocuencia en sus discursos públicos. Cuando obtuvo la mayoría de edad, a los diecisiete o dieciocho años, fue enviado por su padre a Madrás, a trabajar como escribiente y contable en la Compañía Británica de las Indias Orientales. La llegada de Clive al subcontinente indio no resultó fácil; en aquellos años muchos británicos morían en la colonia a causa de las condiciones extremas que se vivían. La nostalgia por su hogar lo entristecía, y su relación con los otros jóvenes escribientes fue algo problemática desde el principio. El cúmulo de circunstancias extrañas y el clima al que no estaba acostumbrado afectaron al joven Robert sobremanera, y a esa edad comenzó a mostrar el temperamento depresivo y marcadamente autodestructivo que al cabo de los años acabaría con su vida.

Por esta época, Clive se vio envuelto en más de una ocasión en duelos a muerte con sus compañeros, e incluso llegó a intentar suicidarse en dos ocasiones sin lograrlo por el azaroso hecho de que la pistola falló en el momento del disparo.

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