Robert Clive | la guerra

La guerra

La vida parecía carecer de sentido para el joven Clive cuando en 1746 la situación dio un brusco giro, a causa de la toma de Madrás por parte de las tropas francesas dos años después del reinicio de las hostilidades entre Francia y Gran Bretaña. Clive y otros hombres pudieron escapar de la ciudad y refugiarse en un fuerte cercano en dirección al sur que aún permanecía en manos inglesas, el fuerte St. David. Fue en 1747 cuando voluntario en diversas campañas bélicas, Clive abandonó definitivamente su trabajo civil como escribiente para entrar a formar parte del ejército británico como alférez.

Un año después, en 1748, llegó al fuerte el comandante Lawrence, un militar veterano que tuvo una gran influencia en Clive. Haciéndose cargo de las tropas de St. David, consiguió la victoria contra los franceses, que habían lanzado un ataque sin cuartel contra el fuerte.

La firma del tratado de Aquisgrán en 1748 no impidió que la contienda prosiguiese. Clive comenzó a destacar en diversas expediciones antifrancesas, llamando la atención por su valentía, rasgo que le salvó de una muerte segura en más de una ocasión. Entre 1751 y 1753 tuvieron lugar las Segundas Guerras Carnáticas, en las que Clive participó activamente en distintas expediciones llevadas a cabo contra las tropas francesas y contra sus aliados nativos. La más conocida de ellas, y la que le dio a Robert Clive una reputación de peso en su país y en Europa, fue la del asedio de Arcot.

En 1753 regresó a su patria tras diez largos años, convertido en un hombre adulto y en un héroe. Antes de su regreso a la India, contrajo matrimonio con la hermana de su buen amigo Nevil Maskelyne, la joven dama Margaret Maskelyne, con quien se instaló cómodamente en la ciudad de Londres.

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