Ritoque | contexto geográfico

Contexto geográfico

Al Suroeste: Islotes y rocas marinas

Frente a Punta Piedras, donde comienza la Playa de Ritoque, a unos 680 metros del borde costero se encuentra el Islote La Isla, a veces también mencionado como Islote de Ritoque. Esta ínsula, que tiene unos 200 metros de largo y un ancho máximo de unos 130 metros, forma un grupo con otras rocas que afloran del mar en su cercanía. Un primer subconjunto de estas, un par de mayor dimensión se ubican alrededor hasta unos 470 metros al SE del islote principal. Un segundo subconjunto, más numeroso pero de menor envergadura, se emplaza con rumbo NW y N en torno a una distancia promedio de 150 metros del mismo islote principal. La mayor de estas rocas secundarias, al SE, tiene, como las otras, una superficie fracturada y baja por la que se cuelan las olas, con un dimensión irregular que no supera los 65 x 30 metros en sus medidas máximas. La suma de todas estas afloraciones da su nombre a Punta Piedras, también reseñada como Punta de Piedras, pues en este lugar la costa es en realidad arenosa.

Frente al límite Norte de la Laguna de Ritoque, pero a unos 4 km de la playa hacia mar adentro, se encuentra un segundo grupo de rocas marinas, que afloran en un área de unos 190 x 130 metros. Este grupo de una docena de integrantes es visible a gran distancia por la espuma de la rompiente más que por los roqueríos en sí, que no alcanzan gran altura. La mayor de sus rocas presenta dimensiones máximas de 20 x 40 metros, pero esta superficie es irregular y se encuentra angostada por diversos costados. Este roquerío aparece desde antiguo destacado en las cartas náuticas. Los mapas de la costa de Valparaíso, de Juan de Hervé, piloto de la Armada Española, lo señalan por ejemplo en 1768 como "Barra del Concón",[6]​ y con el mismo nombre aparece en ese siglo en el mapa, casi idéntico, de Pedro Pérez.

Al Sur: Las dunas y la playa

La Playa de Ritoque es de las más grandes de la Región de Valparaíso con una superficie aproximada de 18 km²; al interior hay dunas -5 a 8 kilómetros de ancho- que forman el mayor campo dunar de la región. Estos médanos se presentan en dos fases.

  • Dunas activas: En este caso se suceden las dunas monticulares, hasta a 500 metros de la línea de la costa, una característica depresión interdunar (como por donde corre el ferrocarril) y luego dunas libres, hasta a 1.500 metros de la costa (todos formaciones geológica reciente y actuales).
  • Dunas estabilizadas: Tras las dunas libres se suceden dunas longitudinales (Holoceno) hasta a 2 km de la costa, y a partir de ahí las dunas onduladas (Pleistoceno), donde la elevación llega a superar los 100 msnm.

Se encuentra pequeña vegetación en las dunas monticulares costeras (Ambrosia chamissonis). Las dunas libres en general están desiertas en lo que se refiere a flora notoria. Las dunas estabilizadas albergan alguna variedad de especies, que incluyen vautro Baccharis concava y chagual (Puya chilensis) en su fase longitudinal, mientras que las onduladas aguantan matorrales y hasta bosque esclerófilo.[4]

En Ritoque las dunas estables (longitudinales y onduladas) en ocasiones son desestabilizadas y reactivadas por la actividad humana (construcción, pastoreo, cultivo, actividad forestal), que conlleva riesgo de erosión, cárcavas, y deslizamientos en masa. Las dunas activas (monticular y libre), en tanto, son alteradas morfolóficamente y ecológicamente producto de la extracción de arena, la construcción de una duna artificial bordera, mientras la vegetación y ecología sufren daño producto de otras actividades humanas recreativas (como el rally) y las iniciativas forestales de control del médano mediante la introducción de especies.[4]

En el sector norte de las dunas y la playa se reportan numerosos yacimientos arquelógicos indígenas, denominados conchales, que dan cuenta de la persistencia de la ocupación humana asociada a los productos marinos en la zona.

Entre las dunas monticulares (o la bordera continua, construida artificialmente en el sector norte de la playa) y las dunas libres, corre la antigua línea férrea San Pedro-Quintero, en uso, que actualmente lleva cobre a la Fundición Ventanas, además de las cañerías de agua potable que alimentan el sistema residencial de Quintero. Estas obras, tras abandonar el arenoso paisaje de dunas al llegar al balneario de Ritoque, se enfilan al norte paralelas al límite poniente del campo duna, por medio de una serie de cortes que atenúan la elevación del terreno.

Mientras la playa constituye el límite Poniente del campo dunar, el Estero Quintero (a veces confundido con el Estero Mantagua, que desagua en él) y las vegas que lo rodean (usadas para el forrajeo de ganado vacuno), marcan buena parte del linde Oriente y Sur de estas formaciones de arena. Existe un pequeño sector de dunas aún más Sur del estero y Punta Piedras, ya fuera del campo principal. El Estero Quintero, luego de discurrir de Norte a Sur, dobla al Poniente ya cerca de la costa, justo al Norte de Punta Piedras, para acercarse al borde del mar, donde un pequeño puente del ferrocarril lo cruza. Junto a la playa y luego del puente, el estero da un nuevo recodo hacia el Norte, hasta comunicar sus aguas con las de la Laguna de Ritoque, formando este conjunto un ecosistema de humedal, que grupos locales intentan proteger desde hace algunos años de las actividades e iniciativas humanas dañinas.

Al Norte: Farallones y praderas

Al trasponer la línea del baleneario de Ritoque y su bosquete artificial de pinos (Pinus radiata) y eucaliptus, en al cabezal norte de la playa surge una serie de elevaciones, a veces denominadas morro o loma de Ritoque, que suben hasta formar una planicie de pradera costeras, con elevaciones que van de los 30 a 82 msnm, que se prolongan hasta los faldeos del Cerro Centinela (72 msnm) en el límite y área sur de la ciudad de Quintero.

Esta pradera se extiende junto al mar, pero el borde mismo de la costa está constitudído por farallones de roca plutónica. Este material se identifica con otros de la Región como parte de la llamada Unidad Limache, un afloramiento de plutonismo del Jurásico medio, caracterizado por la presencia de granodioritas y tonalitas de hornblenda y biotita, que presentan inclusiones máficas, junto con otras de leucogranitos aplíticos y pegmatitas.

Hacia el interior esta pradera toma la forma de un lomaje suave, que va bajando su elevación. Estos pastizales son usados para forrajeo extensivo. Y entre ellos, cerca de donde se separa la línea férrea en uso, en dirección a Ventanas, y los rieles abandonados, en dirección a Quintero, se encuentra una somera lagunilla sin nombre.

Docas

La pradera costera de docas (Carpobrotus chilensis) y hierbas es interrumpidas por fajas plantadas de pinos (pinus radiata), que han sido introducidos en toda la Región. Tras este bosque vuelve aparecer la pradera más al norte, acercándose a Quintero, donde es ensuciada por basurales clandestinos. Al Este del camino, el cabezal sur del aeropuerto y la línea férrea también es posible encontrar este tipo de vertederos dentro del campo dunar. A estas alturas, vecinas del área denominada Arrayanes, que ahora ocupa en parte la extensión del aeropuerto local, la ciudad de Quintero se encuentra con el campo en el barrio arrabalero también denominado "Ritoque", puerta de entrada por el norte a la playa del mismo nombre.

Vientos y mareas

La dinámica de las dunas se relacionan con la presencia en la zona de un fuerte y constante viento predominante, que es característico de Ritoque, así como de las áreas de la costa chilena que enfrentan sin mayor protección el mar en dirección austral, desanimando en todas esas franjas la instalación humana intensiva. Se trata del denomindo "Sur" o "surazo" (más exactamente un viento del SW), que se percibe sin abrigo, o a barlovento, en la Playa de Ritoque, la costa de farallones y las elevadas planicies costeras que se extienden más al Norte de la Punta Ritoque. De manera que el viento también es muy sensible en sectores como La Baronía o las praderas que se extienden al Sur del Cerro Centinela de Quintero. Este viento, que por lo general ronda constantemente los 25 km/h, aumenta su frecuencia y velocidad media en los meses que van de septiembre a marzo, es decir precisamente en la alta temporada turística.[7]​ Naturalmente, también hay calmas y otros vientos más inusuales. Como el "Travesía", que a diferencia del oblicuo "sur", golpea de manera perpendicular la desnuda costa desde el Este. O el "Norte", que viene de sea dirección y se asocia popularmente a las tormentas. Estos dos últimos vientos son considerados por la población local indicativos de inestabilidad, mal tiempo y peligro para las actividades pesqueras.

En cuanto a las corrientes litorales, que son fuertes y potencialmente peligrosas en la playa y el farallón, estas golpean diagonalmente la costa siguiendo una orientación predominante de SW a NE.

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