Ribarroja del Turia | monumentos

Monumentos

Iglesia parroquial de la Asunción

Monumentos religiosos

  • Iglesia parroquial. Inaugurada en 1797, de estilo neoclásico. La peculiaridad que la caracteriza es que en la construcción de sus dos torres hay más de un siglo de diferencia. En 1832 fue trasladado a este templo la imagen del Santísimo Cristo de los Afligidos. En 1936 fue profanado, siendo sus imágenes y mobiliario quemado y sus altares destruidos, convirtiéndose posteriormente en un almacén. En 1999 el Ayuntamiento de Riba-roja firmó un convenio con la Universidad Politécnica de Valencia, gracias al cual más de 40 estudiantes de la facultad de Bellas Artes restauraron las pinturas y frescos de la iglesia. Recientemente se han incorporado al templo cuatro imágenes de apóstoles esculpidas en resina de mármol por el artista Enrique San Isidro.
  • Asilo Convento Sagrada-Familia: El matrimonio formado por don Fernando María Pastor y Marqués y doña Filomena Garelly y Valier que no tuvieron descendencia, decidió donar su palacio con la finalidad de ser convertido en asilo y colegio para los niños necesitados en 1892. El asilo fue puesto bajo la advocación de la Sagrada Familia y junto al edificio, se inauguró una capilla, aneja a la estructura inicial, de estilo neogótico. Crónicas de la época nos dan a conocer una gran cantidad de detalles: “Consta el establecimiento de planta baja, donde se encuentra una espaciosa escuela con su graderío, para párvulos de ambos sexos, entrada, salón de recibo, patio de luces, dependencia para visitas y precioso jardín, donde se alza, entre frondoso follaje, una preciosa gruta de la Virgen de Lourdes y un estanque”. Los altos costos y la dificultad de mantenimiento del asilo-colegio fueron haciendo cada vez más difícil su continuidad. Este fue el motivo por el que en octubre de 1971, las hermanas trinitarias abandonaron el centro y este cerrara. Hoy el palacio funciona como centro de día, mientras que la capilla puede ser visitada en nuestra ruta por el casco antiguo.

Monumentos civiles

El Castillo
  • El Castillo: El Castillo es el edificio más antiguo, importante y emblemático de Riba-roja desde el punto de vista de su origen y evolución histórica. Está declarado Bien de Interés Cultural, inscrito en el Registro General del Patrimonio Histórico Español con la Categoría de Monumento. El Castillo es una construcción de gran volumen, formada por la yuxtaposición sucesiva de diferentes cuerpos edificados procedentes de épocas distintas (desde el siglo XI al XIX) y que han sufrido procesos muy importantes de transformación y sustitución, lo que confiere una gran diversidad y complejidad al edificio.
  • Ayuntamiento: Fue construido por el arquitecto Joaquín Rieta Sister, comenzando la obra en 1925 y concluyéndola en 1927. El edificio es de estilo clasicista y constituye uno de los más bellos de la Comunidad Valenciana. Consta de dos plantas y torre con cubierta piramidal de teja rematada con pináculos en los vértices. En 2009 fue inaugurado después
    Ayuntamiento.
    de una gran remodelación dotándolo de las más modernas y sostenibles instalaciones conservando la fachada y los elementos arquitectónicos originales.

Patrimonio Cultural del agua

  • Acueductos: Es muy conocida la red de acueductos y canales que, desde época romana, recorrieron la margen derecha del río Túria irrigando y abasteciendo las tierras circundantes. Estos sistemas hidráulicos tomaban el agua en el paraje de La Pea, entre Vilamarxant y Pedralba, y la conducían posiblemente hasta Valencia atravesando los términos de Vilamarxant, Riba-roja de Túria y Manises. Esta red de abastecimiento y distribución fue ya descrita por F. Jaldero y por D. Fletcher y su rastro se puede seguir en numerosos tramos, pero se hace especialmente evidente en el punto de captación de aguas de la Pea y en el paso de los barrancos de Olmos, Munxolina, Porxinos, La Pedrera y el Barranc de la Cabraza, donde las obras de ingeniería adoptan una mayor relevancia. Pero sin lugar a duda, los tramos más notables y monumentales de esta red son los situados en el barranco de Porxinos. Aún se conserva un arco que une los dos lados del barranco, muros y una balsa de decantación. Este tramo del acueducto está construido con un núcleo de piedras irregulares dispuestas de forma desordenada y aglutinadas con un mortero pobre de cal, mientras que, la pared exterior es de opus vitatum. Por lo que respecta a la cronología, aunque es difícil de concretar, por la tipología y técnica constructiva se puede deducir que nos encontramos ante una construcción próxima al mundo romano.
El Puente Viejo
  • Puente viejo: Testigo de una larga historia, su actual ubicación albergó en épocas pasadas el punto de paso que permitía a los moradores del pueblo acceder a las tierras de cultivo, así como el paso de otras personas, mercaderías, productos de la huerta y, cómo no, animales, ya que era el punto más cercano a la capital y que permitía atravesar el río. El derecho de paso ocasionó el impuesto de pontazgo por el cual, tanto personas, rebaños y otros materiales, pagaban por la utilización del puente.

Las primeras noticias que tenemos sobre el puente de obra son de 1548. En la Carta Puebla otorgada a Riba-roja en el año 1611 ya se hace clara referencia al mismo y sus arriendos. A partir de este momento las referencias son frecuentes no sólo en relación a los arriendos, sino a frecuentes crecidas como la riada de 1776 que acabó casi con él al arrastrar gran cantidad de troncos.

La Cisterna
  • Cisterna: El conde de Revillagigedo mandó construir la Cisterna frente al Castillo. Muy parecida a un aljibe, pero abastecida por las aguas de la acequia del Quint, la Cisterna se llenaba en invierno y no se utilizaba hasta el verano, por lo que el agua se consumía filtrada y fresca. Sus dimensiones y capacidad son de unos 25 metros de profundidad, 5 de alto y 5 de ancho, cubicando por lo tanto, al menos, 500.000 litros. En 1960 y con la prohibición de utilizar el agua de cualquier pozo ante el peligro de un brote de tifus, con el agua potable en todas las viviendas, los pozos caen en desuso, utilizándose exclusivamente los situados junto a las tierras de cultivo para regarlas.
  • Lavadero: El lavadero de Riba-roja de Túria conocido como el "Llavaor Vell" es el más antiguo y el único que se conserva hoy en día de los tres que tuvo el municipio. Está situado en la zona más antigua de la población, en la parte posterior del Castillo junto al Barranco de los Moros, donde toma el agua de la acequia del Quint. Con el paso de los años y la aparición de nuevos avances técnicos como la conducción pública del agua a las viviendas, la lavadora eléctrica y la mejora del saneamiento con la construcción del alcantarillado a partir de 1960, los lavaderos comenzaron a caer en desuso lo que propugnó su abandono y deterioro. "El Llavaor Vell" fue rehabilitado en el año 2010, conservando su estructura y elementos originales, pudiéndose visitar actualmente, ya que ha pasado a incorporarse como un elemento turístico más dentro de las rutas que se realizan por el Casco Antiguo.
  • Molinos: Riba-roja de Túria ha tenido cuatro molinos harineros y uno arrocero: el molino de Mandor, el del Peñot, "el Molinet" y el molino de Riba-roja propiamente dicho. Una de las primeras referencias al molino en Riba-roja de Túria se encuentra en la Carta Puebla de 1611, cuando se dice que los vasallos de marqués de Guadalest, a la sazón señor de la población, "... están obligados a ir a moler al molino y molinos harineros del señor y hacer el arroz en el molino arrocero de la villa y baronía..."
    Molino
    El molino ubicado en el casco antiguo de la localidad sufrió muchas reformas a lo largo de los siglos pero quizá la más considerable fuera la realizada por el Conde de Revillagigedo en 1773. Hasta 1897 el molino fue arrendado por el Conde y luego éste paso a manos privadas, siendo su primer dueño Bautista Martí. El hijo de este, Ramón Martí, instalará el Sistema Buhler y en 1948 Manuel Alamar Mocholí, construyó, a la derecha del molino, la vivienda del molinero. En 1998 cuando, el Ayuntamiento adquiere la propiedad habilitando la Casa del Molinero para la visita.
  • Pozos: Excavados en plena huerta, son casi totalmente desconocidos por las actuales generaciones, aunque fueron de gran utilidad y tuvieron su época de máximo esplendor entre los años 1920 y 1960. Se conoce la existencia de más de una veintena de pozos repartidos por toda la huerta. Todos suelen tener una estructura similar: la mayoría son de planta cuadrada de entre 1 y 1’50 metros de lado aproximadamente, siendo su media de profundidad de unos 13 metros y la mayoría tienen edificado un techado en forma de pirámide

Sitios arqueológicos

  • Recinto amurallado de Ribarroja de Turia.
  • El Palacio Visigodo del Pla de Nadal: La villa áulica de época visigoda del Pla de Nadal, ubicada en Riba-roja de Túria, constituye un ejemplo prácticamente único en las tierras valencianas de conjunto arquitectónico residencial, paradigmático del estamento nobiliario de la Antigüedad tardía. Este excepcional recinto de fachada torreada y pórticos perimetrales, al modo de las villae renanas con torres avanzadas típicas de la Germania romana, debió estar dotado al menos de dos plantas que alcanzarían los doce metros de altura; una superior, aula dominical, donde estarían instalados los numerosos frisos y elementos
    Zona arqueológica del Pla de Nadal.
    escultóricos tallados a bisel, que constituyen la singularidad más específica de este yacimiento, y una planta baja rústica destinada al almacenamiento de grano, vino o aceite en grandes doliae. Una de las singularidades del edificio del Pla de Nadal reside en su gran riqueza escultórico-arquitectónica, habiéndose recuperado unas 800 piezas de piedra labrada, de las que 400 corresponden a las fábricas del mismo y otras tantas a elementos ornamentales. Algunas de estas piezas actualmente se encuentran expuestas en el MUPLA. Entre las piezas singulares destaca un pequeño medallón con anagrama orlado de roleos vegetales similares a los de los frisos y placas decorativas. La parte central está ocupada por un anagrama en forma de cruz en el que pueden identificarse las letras T, E, B en el brazo vertical; D, E, M en el horizontal y nuevamente en el vertical I y R, que podría transcribirse como TEBDEMIR. Nombre similar al epígrafe TEVDINIR, grafiado en el reverso de una venera y que cabría entender como referidos a un mismo personaje, el fundador o propietario de esta magnífica quinta palaciega. Este nombre podría vincular este edificio palatino al personaje histórico Teodomiro de Orihuela, suscriptor del famoso Pacto de sumisión a los árabes de principios del siglo VIII.
  • Yacimiento arqueológico de Valencia la Vella: Así se conocen las ruinas situadas en una terraza sobre el río, entre el margen derecho del Túria y el barranco de la Cabrassa, a unos 3 km al sudeste de Riba-roja de Túria. Es uno de los yacimientos arqueológicos valencianos del que contamos con noticias más antiguas, siendo mencionado en el siglo XIV por el Consell de València en relación a un proyecto para transvasar aguas del Xúquer al Túria y en el siglo XV por la Batlia, la cual concedió licencia a un particular para “recerca de tresor” en València la Vella y término. Las investigaciones arqueológicas han permitido determinar la cronología visigoda y la funcionalidad militar del yacimiento. Lo característico del lugar, de una superficie aproximada de 4 ha, es la existencia de una potente muralla de 1,80 m. de espesor, que se adapta a la topografía del terreno, reforzada por torres planta cuadrada (3 x 3 m) de proyección exterior, ambas de mampostería trabada con hormigón de cal.

Patrimonio Bélico

Riba-roja de Túria alberga en diferentes zonas de su término municipal varios kilómetros de trincheras, túneles y fortificaciones defensivas que fueron construidas durante la Guerra Civil Española. Estas construcciones se concentran principalmente en 4 zonas: en el bosque de la Vallesa de Mandor (en el linde de nuestro pueblo con los términos de L’Eliana y Paterna), en Valencia la Vella, en los Carasoles y por último en la zona del Seminar muy cerca del cementerio municipal. No hay que olvidar también el refugio antiaéreo del Colegio Cervantes.

Estas trincheras y demás construcciones asociadas a ellas, formaron parte de la última línea defensiva de Valencia denominada “Línea Puig-Carasoles”, conocida también popularmente como “La Inmediata”. Se construyó durante el tramo final de la contienda, entre el verano de 1938 y principios de 1939 y estaba destinada a ser el último baluarte para frenar un posible ataque directo de las tropas nacionales sobre Valencia, cuando la ciudad albergaba la sede del Gobierno de la República. Finalmente dicho avance no llegó a producirse porque el conflicto terminó antes y Valencia no fue conquistada militarmente, simplemente fue ocupada, y el frente activo más próximo quedó en los altos de Alcublas Bejís-El Toro-Barracas y en el sur de la Plana de Castellón.

Todo el conjunto de la línea Puig-Carasoles se compone de cerca de 200 elementos entre los que se encuentran búnkeres, trincheras, nidos de ametralladora, túneles, puestos de mando y otras fortificaciones a lo largo de una longitud de 26 kilómetros entre el municipio de El Puig y la partida de los Carasoles en Riba-roja.

La línea defensiva “El Puig-Carasoles” nunca llegó a utilizarse, ya que el Gobierno de la República capituló y entregó la ciudad de Valencia sin luchar el 29 de marzo de 1939, después de la caída de Cataluña y Madrid frente a los nacionalistas liderados por Franco. Con el tiempo estos restos cayeron en el olvido y hoy en día buena parte de ellos están medio enterrados o destruidos, pero actualmente algunos elementos se han recuperado y restaurado para que puedan visitarse. Curiosamente se trata de unas instalaciones y de una historia poco conocida y en algunos tramos casi parece un milagro que sobreviva todo esto dada la proximidad de casetas, chalets y urbanizaciones que proliferaron en décadas pasadas. Cabe destacar la relación que tiene esta línea con otros elementos históricos y arqueológicos que convergen en el mismo espacio físico, como son los acueductos romanos o el yacimiento visigodo de Valencia La Vella.

Por todo ello, desde la Tourist Info de Riba-roja de Túria se realizaron periódicamente diferentes rutas para visitar estas trincheras. Una iniciativa que pretende mejorar el conocimiento público de nuestro patrimonio bélico, ya que éste representa un legado fundamental para conservar y poner en valor nuestra historia más reciente.

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