Revoluciones de 1989 | hungría

Hungría

Desde la década de 1960 Hungría estaba regida por el veterano líder comunista János Kádár, quien había tratado de preservar el sistema político del marxismo-leninismo mediante algunas concesiones a la mejora del nivel de vida de la población húngara, en lo que el mismo Kádar designó como “comunismo goulash”. De esta manera el régimen húngaro mantenía el monopolio del poder pero permitiendo a la población húngara una libertad de opinión y contactos con países no comunistas, en una escala bastante mayor a la existente en el resto de Europa Oriental; igualmente la represión política y la censura, aunque visibles, resultaban mucho menos severas que las de otros países comunistas. Kádár había ganado también el respaldo de las masas mediante el otorgamiento de comodidades materiales superiores a las que podían obtener los habitantes del resto del Pacto de Varsovia, con lo cual el descontento popular estuvo bajo control durante mucho tiempo.[cita requerida]

No obstante, la situación económica de Hungría era problemática desde mediados de la década de 1980 y la “liberalización” impulsada por Kádár hacía que los húngaros notaran con mayor crudeza que su país quedaba rezagado ante los estados capitalistas. Aunque Kádár ambicionaba quedarse en el poder hasta 1990, su mala salud y la imposibilidad de satifacer las nuevas demandas de las masas forzaron su renuncia en mayo de 1988, esperando que una nueva dirigencia del Partido Socialista Obrero Húngaro (PSOH) pudiera enfrentar mejor la crisis.[cita requerida]

El nuevo secretario general, Károly Grósz, apoyó establecer reformas económicas de corte capitalista, pero sin aceptar el multipartidismo, lo cual debilitó su posición al interior del PSOH, mientras que su primer ministro, Miklós Németh, requería iniciar reformas económicas y políticas lo antes posible (de hecho Németh tuvo la idea de aceptar que ciudadanos de Alemania Oriental usaran a Hungría como “escala” para huir hacia la RFA), al tiempo que en mayo de 1989 una orden de Németh generaba la destrucción de la “valla fronteriza” entre Hungría y Austria.[cita requerida]

Los reformistas del PSOH lograron también en mayo de 1989 la rehabilitación pública de la fallida sublevación antisoviética de 1956, evento concluido con un funeral de estado para el líder de dicha revolución, Imre Nagy, donde asistieron 100.000 personas en Budapest, situación impensable apenas unos meses antes. La reivindicación de Nagy y la situación política suponía un franco desafío al ala conservadora del PSOH, siendo que en el Congreso del PSOH celebrado el 7 de octubre del mismo año la dirigencia de Grósz fue desplazada por una facción de líderes más jóvenes, ansiosos de reformar el Estado húngaro siguiendo los modelos de Europa Occidental.[cita requerida]

Casi inmediatamente la Constitución de 1949 fue radicalmente modificada en una serie de sesiones parlamentarias del 16 al 20 de octubre de 1989, resultando en una nueva serie de leyes que permitían el multipartidismo y reformaban drásticamente el Estado. Se celebraron elecciones en mayo de 1990, ganando las fuerzas anticomunistas que ungieron primer ministro a József Antall, primer gobernante no comunista de Hungría desde 1948.[cita requerida]

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