Provincia de Quito | cultura

Cultura

Educación

Iglesia de la Compañía de Jesús, en Quito.

El fundamento de la educación durante la colonia constituía la enseñanza de la Religión Católica.

Para impartir la educación durante la colonia tomaron en cuenta las clases sociales, pues crearon establecimientos educativos para blancos y otros para mestizos e indios.

La primera escuela práctica creada para indios nobles y mestizos se denominó San Juan Evangelista y posteriormente San Andrés, lo dirigían los Padres Franciscanos, en ella se enseñaba nociones de Gramática y Aritmética, Religión, algunos oficios y sobre todo a fabricar y usar arados, sembrar nuevos productos como el trigo, a fabricar instrumentos musicales, pintar, etc.

Posteriormente, para la mayor eficacia de la educación de los indios fueron apareciendo doctrinas, oraciones y gramáticas en idioma quechua.

Se afirma que para el año 1769 en esta ciudad de Quito existían 11 escuelas: 8 particulares y 3 de caridad.

La educación secundaria no estaba al servicio de todos, para ingresar a un colegio debía reunir los siguientes requisitos: pureza de sangre, no debía ser descendiente de indios, negros o mestizos, legitimidad de nacimiento, y que ningún antepasado haya sido obrero.

El primer colegio secundario creado en Quito fue el Seminario San Luis, el año 1592. Posteriormente se crearon el Convictorio de San Fernando, la Escuela San Andrés y el Colegio del mismo nombre.

Las principales materias que se enseñaban en los colegios fueron: Gramática Latina, Moral, Sagrada Escritura y Teología.

Durante la Colonia en la ciudad de Quito se crearon tres Universidades: la Real y Pontificia Universidad de San Gregorio Magno, regentada por los Padres Jesuitas; la Universidad de Santo Tomás de Aquino, por los Dominicos.

Ciencia

Durante la colonia, en la audiencia de Quito, a pesar de falta absoluta de laboratorios y otros implementos, algunos de sus habitantes efectuaron investigaciones científicas muy importantes, entre los cuales anotamos: al Padre Jesuita Juan Bautista Aguirre, a Pedro Franco Dávila, Pedro Vicente Maldonado y Eugenio de Santa Cruz y Espejo.

El Padre Juan Baptista Aguirre, nació en Daule en 1725 y murió en 1786. Ocupó los siguientes cargos: Rector del Colegio Ferrara, de Italia y Teólogo Consultor del Papa Pio VII.

El Padre Aguirre, a más de literato, fue un científico de primera clase, él introdujo el primer microscopio a la Audiencia de Quito y antes que Espejo y el mismo Pasteur pensó que las enfermedades son transmitidas por seres invisibles, a los cuales posteriormente les llamarán microbios. Además su tratado de Física, que se encuentra inédito en la biblioteca de los Jesuitas de Cotocollao, es otra muestra de sus investigaciones científicas.

Pedro Franco Dávila, nació en Guayaquil el 21 de marzo de 1711 y murió en Londres el 17 de noviembre de 1748. Fue un autodidacto, llegó a ser el más grande geógrafo de nuestra Patria en el siglo XVIII, dominó las Ciencias Naturales, las Matemáticas Superiores y la Astronomía, por lo cual le cupo el honor de ser miembro honorario de la Academia de Ciencias de París y de la Sociedad Real de Londres.

Además, trazó un mapa de la Audiencia de Quito, que hasta ahora es considerado como la obra clásica de la Cartografía.

Eugenio Espejo era un hombre múltiple, que cultivó varias ramas del saber humano, fue médico, abogado, escritor, periodista y político. En el campo de la medicina realizó investigaciones de carácter científico y lanzó una teoría sobre las bacterias, que constituían el origen de las enfermedades infecto-contagiosas.

También contribuyeron al adelanto científico de la Audiencia de Quito en el siglo XVIII las misiones científicas.

La Misión Geodésica Francesa estaba constituida por Charles Marie de La Condamine, Pedro Bouguer, Luis Godin, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, los tres primeros franceses y los dos últimos españoles. Esta misión llegó a Quito en 1736, con el objeto de medir un arco de meridiano en la parte ecuatorial y poder establecer si el acatamiento terrestre es polar o ecuatorial, asunto que se encontraba en ese entonces en discusión.

La Misión de Alejandro Barón de Humbolt, quien llegó a Quito, acompañado del astrónomo Bonpland en 1802; recorrió casi todo el país y escribió las obras intituladas "Vistas de las Cordilleras", "La distribución Geográfica de los Vegetales" y "Monumentos de los Pueblos Indígenas de América:. Además, descubrió la existencia de la corriente que lleva su nombre la de Humboldt.

Literatura

Durante la colonia no fueron afortunados en las letras, los pocos representantes son en su mayoría religiosos, quizá porque en los conventos existían buenas bibliotecas y tuvieron oportunidad de prepararse e inspirarse en cuantas obras existían.

En el género que más cultivaron en la colonia fue el poético, sus principales exponentes fueron: el religioso y maestro Jacinto de Evia y el Padre Antonio de Bastidas, guayaquileños, cuyos poemas se encuentran recopilados en la obra intitulado Ramillete de varias flores escogidas y cultivadas por Jacinto de Evia; el religioso ibarreño Ramón Biescas, autor de la poesía Sueño sobre el sepulcro de Dante; el Padre Manuel Almeida, franciscano, de quien se cuenta la leyenda relacionada con el Crucifijo que hasta la actualidad se conserva en su convento, fue un valioso poeta del siglo XVII, a él se atribuye el villancico Dulce Jesús Mió, que se canta en las Navidades, aunque otros creen que el verdadero autor es el riobambeño Padre Fernando de Jesús Larrea; el Padre José Orozco, que vivió en el siglo XVIII y escribió el poema épico La Conquista de Menorca, por lo cual fue considerado como uno de los representantes de la poesía americana de aquella época; y, el Padre Juan Bautista Aguirre, que escribió versos en homenaje a su tierra natal, Guayaquil.

También prestigiaron las letras americanas durante la colonia los quiteños: Fray Gaspar de Villaroel, el Padre y Dr. Juan Machado de Chávez, el padre fray José de Maldonado y el famoso patriota Dr. Eugenio de Santa Cruz y Espejo.

Gaspar de Villarroel, escribió diez obras, de las cuales anotamos como más importante la intitulada Gobierno Eclesiástico y Pacífico y Unión de los Dos Cuchillos, Pontificio y Regio, publicado en Madrid en dos tomos, en los años 1656 y 1657; Juan Machado de Chávez, escribió El Perfecto Confesor y Cura de Almas, publicado en Barcelona en 1641; José Maldonado es autor de las obras intituladas El más Escondido Retiro del Glorioso Sepulcro y la Autoridad del Comisario General de Indias, publicado también en España, el año 1649; y' Eugenio de Santa Cruz y Espejo, es autor de las siguientes obras: El Nuevo Luciano, la Ciencia Blancardina, Marco Polo Catón, El Retrato de Golilla, el discurso sobre La Escuela de la Concordia y además redactó el Primer periódico de nuestra Patria Primicias de la Cultura de Quito.

Como historiadores anotamos: al Padre Jesuita Juan de Velasco, autor de la obra intitulada Historia del Reino de Quito, compuesta de tres tomos, que son: Historia Natural, Historia Antigua y Historia Moderna del Reino de Quito, es la primera obra que trata sobre la antigüedad del Audiencia de Quito y en eso radica su mérito; el Dr. Diego de Riofrío, lojano que escribió una monografía sobre las misiones del Amazonas; el Padre Cristóbal de Acuña, que describió el Amazonas, cuando acompañó a la misión brasilera de Texeira.

Artes

La Audiencia de Quito ocupó un sitio de preponderancia en América colonial como creadora de arte; basta recorrer las Iglesias y conventos para observar variedad de tallados, esculturas y pinturas, en las que se manifiesta la gran calidad artística de los que lo elaboraron.

Durante la colonia cultivaron las Bellas Artes los mestizos e indígenas, ya que era considerado como indigno para los nobles. Los indígenas y mestizos posiblemente volcaron en el arte la total libertad de su espíritu, que no podían hacerlo en otras actividades.

Después de poco tiempo de la conquista, se inicia el desarrollo artístico con la llegada de tres españoles: Juan de Illescas, pintor, Luis de Rivera, encarnador y dorador de las estatuas y retablos que creaba el tercero de estos artistas, Diego de Robles.

En las últimas décadas del siglo XVII, la ciudad de Quito se había convertido en un inmenso taller de escultores, doradores, plateros, talladores, pintores, que hicieron febrilmente la ornamentación de las iglesias y los conventos, lo que le dio renombre a esta ciudad, entre las demás posesiones de la corona española.

Casi toda la producción artística de la colonia se refería a temas religiosos, pues era lo único que les estaba permitido elaborar, sin embargo, representaron en maravillosas estatuillas a personajes típicos de la colonia.

En la Audiencia de Quito existió un crecido número de artistas, entre los cuales se distinguieron, en el campo de la pintura: Miguel de Santiago, su hija Isabel de Santiago, el esposo de esta, Antonio Venegas; su otro yerno, Nicolás Javier de Goríbar; el dominico Fray Pedro Bedón; Magdalena Dávalos y Maldonado, riobambeña, una excepción de la nobleza; el Hermano Domingo; el Jesuita José Ramírez y el famoso Antonio Salas. Como escultores: Diego de Robles y Luis de Rivera, españoles, que se convirtieron en maestros de los nativos de la Audiencia de Quito; Manuel Chili, cuyo seudónimo era Caspicara; José Olmos, conocido por su seudónimo Pampite y el padre Carlos.

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