Naegleria fowleri | diagnóstico

Diagnóstico

Para el diagnóstico o valoración post mortem, se debe recurrir a un examen del líquido cefalorraquídeo con técnicas inmunológicas o tinciones de Giemsa o Wright, observándose el citoplasma de los trofozoítos de color azul y el núcleo, de color rosa. El líquido cefalorraquídeo se muestra turbio (purulento), sin bacterias, y con niveles de glucorraquia(nivel de glucosa presente) altos, además de proteinorraquia baja, lo que indica la posibilidad de una virosis o parasitosis.

N. fowleri puede crecer en varios medios líquidos axénicos o placas con pocos nutrientes con bacterias. Se toma una muestra de las aguas contaminadas, se somete a centrifugación y se cultiva con Escherichia coli en [1],

Como el tratamiento precoz es fundamental para maximizar las posibilidades de supervivencia, también se suele recurrir al diagnóstico etiológico, mediante la búsqueda al microscopio de la ameba en el líquido cefalorraquídeo y su posterior identificación, ya que difiere bastante de la otra ameba parásita que podemos encontrar en el líquido cefalorraquídeo (del género Acanthamoeba), tanto en clínica como al microscopio. Las infecciones por Naegleria siguen un curso fulminante mientras que las acantamebiasis son de curso lento y poseen menor capacidad infectiva, limitándose la mayor parte de casos a la población inmunodeprimida.

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