Molina de Segura | economía

Economía

Molina de Segura se ha dedicado tradicionalmente a la industria conservera y a sus derivadas y afines, siendo en la actualidad una de las ciudades más industrializadas del sureste español, al ser sede de multitud de firmas, como Vidal o Fini de golosinas, la química Francisco Aragón, o Bemasa de envases, entre otras.

En un primer momento Molina creció por la ampliación de las tierras de regadío, y posteriormente por la proliferación de gran cantidad de industrias dedicadas a la industria conservera, que producía frutas en almíbar, mermeladas, zumos y una larga lista de productos. A su vez se fue creando un tejido de industria auxiliar, y otros sectores muy importantes como el transporte de mercancías por carretera.

Agricultura

Molina de Segura tiene en la agricultura uno de los factores de potenciación y desarrollo más importantes de su economía, siendo la segunda productora agrícola regional y empleando en 2.003 al 4,4% de la población activa del municipio, más de 800 trabajadores. Aunque fue la industria la que transformó la ciudad hace décadas, el verdadero impulsor del municipio ha sido, sin duda alguna, el sector agrario.

Existe una gran extensión de tierras fértiles, más de 13.000 entre regadío y de secano, a lo que se unen otros factores como la gran duración de la estación vegetativa que permite dos o tres cosechas anuales, la baja altitud de los terrenos y la alta composición de arcillas en sus tierras. La agricultura molinense es una de las más ágiles y productivas de la provincia, siendo la segunda productora agrícola de la región en cuanto a cantidad y calidad de sus cosechas.

En el municipio conviven diferentes comunidades de agricultores, la más antigua y extensa, el Heredamiento Regante de Molina que agrupa a 3.000 agricultores y comprende 20.700 tahullas de Llano de Molina, Ribera de Molina, Torrealta y Molina de Segura. En la actualidad se está poniendo en marcha un multimillonario Plan de Modernización de Regadíos para la huerta tradicional, aplicando los nuevos sistemas de riego regulados por medios informatizados. La Comunidad de Regantes de Campotéjar, que desde hace dos décadas explota una extensa y fértil zona de 27.000 tahullas que de secano se transformaron a regadío. Los campos de Campotéjar, La Albarda, La Hornera, Comala, etc, disfrutan hoy de una compleja y precisa red de regadíos localizados, mayormente por goteo. Mencionar también otras comunidades agrícolas como la de Ntra. Sra. de las Mercedes, de Los Valientes o Los Dones, de Fenazar.

Los cultivos predominantes son principalmente cultivos mediterráneos de secano como el almendro, el olivo o la vid y cereales como la cebada. En la huerta son: frutales (melocotonero del que se tiene el 10% de todo el regional, albaricoquero, ciruelo), cítricos (limonero y naranjo), hortalizas (alcachofa, brócoli, coliflor, espinaca), tubérculos (patata), frutas (melón) y cereales (maíz).

Destaca el espectacular aumento del melocotonero que se ha convertido en el 10% del volumen regional, el albaricoquero aumenta su superficie hasta alcanzar el 3%, además del almendro y el olivo. En herbáceos, sobresale el aumento de patata y brócoli, mientras decrecen las tierras dedicadas a alcachofa y melón, con una casi desaparición de la avena, la cebada y el maíz. Obviamente, estas cifras varían susceptiblemente de un año a otro, pero la producción agrícola de Molina figura como una de las mayores.[2]

Industria

La industria de Molina de Segura ocupa un importante lugar en el panorama industrial español por su potente actividad, mostrándose hoy día como estandarte y seña principal del municipio. No en vano es la ciudad más industrializada de la región, hallándose en ella 14 de las cien mayores empresas murcianas. La industria de Molina acumula alrededor del 12 % del contexto regional, proporciona el 7,6 % del empleo, aglutina al 5 % de los locales, y acapara el 8,7 % anual de la inversión industrial de Murcia, suponiendo un importante 0,3 % de la industria global española.

El inicio cronológico de la revolución conservera molinense data de finales de los años 20, en que se instalan varias industrias pioneras del sector pero de tipo enteramente artesanal, atraídas por la gran abundancia de materias primas que ofrecían los regadíos del Valle del Segura. En 1.930 ya eran 6, al acabar la Guerra Civil se contaban 10, y en 1.953 habían ascendido a 13.

En la década de los 60, la industria ya había sentado sólidamente sus bases y se definía como la base económica de Molina. Las conserveras eran 18 y la ello comenzaba a atraer a su vez, nuevas actividades derivadas y afines, especialmente aquellas relacionadas con el envasado y embalaje. Prueba de esta tremenda evolución fabril es el crecimiento de la población, que pasó de 16.300 habitantes en 1.960 a 23.200 en 1.970.

La década de los 70 marca un nuevo periodo de expansión, llegándose a contabilizar, a mediados de ella, un total de 24 fábricas de conservas vegetales, 34 de envases metálicos y 4 de cartonajes. Es la época de la modernización, de los buenos negocios y del optimismo, el periodo de la fuerte inmigración. En 1.970 eran 21 los establecimientos que actuaban, con una plantilla total que ascendía a 4.500 trabajadores, el 90% de ellos mujeres, que trabajaban sólo de 50 a 120 días anuales. Se trata, por orden de importancia, de las factorías de Juan Antonio Prieto Pérez y José Hernández Pérez con 550 empleados cada uno, José Hernández Gil con más de 400, Rogelio Gil Funes, José María García Gomariz, Maximino Moreno y José María Dávalos Linares con alrededor de 300, y con una plantilla de 200 se situaban las fábricas de Eduardo Dávalos Linares, Juan Antonio López Moreno, Juan Pedro Hernández Contreras, José Sandoval Bernal, Nicolás Gómez García y Alfonso Torrano. Este es el origen de las empresas familiares, que en algunos casos y con el paso del tiempo, se constituirían en auténticos líderes nacionales del sector incluso a nivel europeo. Estos años corresponden a la época dorada de la industria conservera. A finales de estos años la población local rebasaba ya los 31.000 habitantes. (S. Pastor, 2005). Esta trayectoria hace que Molina de Segura se convierta en el municipio europeo con mayor concentración de industrias de conservas vegetales, simultáneamente 24, pero la creación de establecimientos entre el municipio y otros donde los empresarios molinenses llevan su factorías, puede llegar casi al centenar.

El sector de la confitería o de golosinas, chicles, caramelos y esencias, con una gran evolución en los últimos años, se muestra como el más activo y productivo de la ciudad. Sus orígenes datan de 1.933, cuando cinco hermanos molinenses crean Jake y elaboran caramelo artesanalmente para su posterior distribución y venta. Sánchez Cano en 1.953, y Francisco Hernández Vidal en 1.963, siguen a esta iniciativa. El auge proseguía en 1.972, censándose 5 empresas de caramelos y chicles, si bien de menores dimensiones que las actuales. En 1.998, Vidal y Sánchez Cano se encontraban dentro de las cien mayores empresas de la región, en el puesto decimocuarto y vigésimooctavo. Molina de Segura se configura hoy día como la principal ciudad confitera del país, produciendo el doble que el segundo productor que es Barcelona capital, ya que una de cada cuatro golosinas consumidas en España proceden de las grandes factorías de Molina de Segura.

Al margen de las empresas conserveras, en Molina destacan sus afines y derivadas, es decir, aquellas que proporcionan materias primas a las conserveras. Las empresas de envases y embalajes tienen en Molina de Segura uno de sus puntos centrales de producción. Debe reseñarse que el mayor número de empresas fabricantes de envases y embalajes de metal, cartón y plástico en la provincia de Murcia se localiza en el municipio, cubriendo el 27% de la demanda total de la región, y convirtiéndose en una de las principales fabricantes del Sureste español. Más del 4 % de la industria general murciana pertenece a la rama de los envases y embalajes de Molina de Segura..

Los materiales plásticos fueron de los últimos sectores en desarrollarse de entre los envases y embalajes, por los años 70, y tuvieron sus orígenes en los envases de madera, como es el caso de la empresa Plásticos de Molina. La rama del plástico se muestra con especial vigor en el municipio y es, junto a la de las golosinas y envases metálicos, la que posee mayores cuotas de facturación y generación de empleo. Alberga 15 empresas, entre ellas la primera potencia de España en fabricación de bolsas de plástico, Plásticos Romero que, fundada en 1.979, abastece de material a los principales centros comerciales del país, e incluso a diversos organismos del Estado. El 0,8 % de los plásticos españoles se fabrican en la localidad.

También funcionan 7 establecimientos dedicados a fabricar o manipular papel y cartón ondulado. Fabrican planchas de cartón ondulado, cajas, artículos publicitarios, y en general todo tipo de productos relacionados con la celulosa y los embalajes. Produce al año unas 180.000 toneladas de materia prima, o lo que es igual, 175 millones de metros cuadrados de planchas, en un total de 75.000 metros cuadrados de instalaciones. El 2,4% de los molinenses trabaja en esta especialidad y el 7% de los empleados industriales de Molina, unos 430, que a su vez son el 48 % de los empleados murcianos de la rama y el 0,88% de los españoles empleados en el cartón. Esta especialidad produce el 36% del total del sector en la región incluyendo las artes gráficas, llegando a alcanzar el 0,29 % de la facturación anual de todo el país. En definitiva, la industria de los cartonajes se eleva al 0,75 % de toda la industria de la provincia con un montante anual de 9.000 millones de pesetas.

Molina de Segura no pasa precisamente inadvertida dentro del concierto regional, ya que la mayor parte de la actividad se concentra en Murcia, Molina de Segura y Cartagena. Hay constancia de que ya en 1.925 había una pequeña empresa familiar que fabricaba productos químicos con el nombre de Florysol. Empresas como Megar desde 1.955, Productos Nymus desde 1.960, Arom desde 1.971, o Tower Química desde 1.993, ocupan una superficie cercana a los 90.000 metros cuadrados dando trabajo al 7,2 % de los empleados industriales, casi 450 personas, que representan el 2,4% de todos los activos molinenses del municipio. Las 28 empresas radicadas, producen el 5 % de la producción de la región, y ocupan al 11% de los activos murcianos, que son el 0,27 de los trabajadores dedicados en el país. (Molina de Segura, dinamismo y vanguardia, S. Pastor, 2005)

La crisis de la conserva, que supuso el cierre de todas las empresas relevantes a excepción de Alcurnia Alimentación (José María García Gomariz), llevó a Molina de Segura a convertirse en una ciudad que diversificó enormemente su economía en los cuatro sectores económicos, con una importante agricultura, una industria potente, unos servicios bien planificados y una construcción muy importante con 3.000 viviendas construidas en 2008.

Aunque no fue el pionero regional en la conserva vegetal, pues el conservero Rogelio Gil Funes fue el tercer o cuarto emprendedor del ramo, sí ha sido el que más factorías conserveras ha albergado, más de cincuenta. Desde principios del siglo XX se convirtió en un centro conservero con una enorme demanda de mano de obra, se calcula que a mediados de los 80 daba empleo en plena campaña a 10.000 trabajadores, casi como una factoría de automóviles. No en vano ha sido el municipio europeo con mayor concentración de fábricas de conservas, lo que le ha valido el título de cuna de la conserva vegetal, y desde hace unos años cuenta con el Centro Tecnológico Nacional de la Conserva y la Alimentación. Además, es el mayor productor de golosinas de España con un tercio de su fabricación y alrededor de 200 millones de euros anuales de facturación, empleando a unos 1.300 empleados. Alrededor de la industria conservera, encontramos otras que se dedican a actividades complementarias, afines y derivadas como los plásticos, envases metálicos, cartonajes o artes gráficas, pero igualmente gran cantidad de industrias químicas, maquinaria conservera, construcciones metálicas, pimentón y especias, materiales de construcción, peletería, y un largo y variado etcétera que se emplaza en sus 4 polígonos industriales y varios asentamientos industriales aislados. Esta potente industria lo convierte en el municipio más industrializado de la provincia tras Cartagena.

Transporte

La Federación Regional de Organizaciones Empresariales de Transporte de Murcia, FROET, se constituye formalmente en 1982, tras el acuerdo de distintas asociaciones de transportistas de diferentes especialidades o ámbito territorial de la región constituidas en 1977 al amparo de la Ley 19 de 1 de abril y que ya desde entonces disponían del mismo organigrama funcional y el mismo domicilio social. Por tanto son veinticinco años al servicio de los intereses de los transportistas de la Región de Murcia.

En la actualidad se encuentran afiliadas a FROET cerca de 1 400 empresas.

Además de la defensa de los intereses generales del sector del transporte, al que pertenecen sus empresas también FROET presta a sus asociados a través de la Federación Empresarial de Servicios al Transporte, FESET, organización dependiente de FROET, servicios que son esenciales para el normal desarrollo de su actividad, entre los que destacamos:

  • Asesoría Jurídica, Laboral, Fiscal y Contable.
  • Consejeros de seguridad de mercancías peligrosas.
  • Prevención de riesgos laborales.
  • Gestoría.
  • Formación, información y documentación.
  • Telefonía móvil
  • Tarjetas de combustible.
  • Seguros.

En la prestación de estos servicios FROET tiene asegurada la calidad, habiendo obtenido la certificación ISO 9002 con fecha 20 de diciembre de 2000.

Molina de Segura es uno de los municipios con mayor concentración de empresas de transporte por carretera del país. Con una importante flota de camiones y furgones que excede de los 6.000, de los 41.000 vehículos del término municipal, se configura como ciudad puntera en transportes frigoríficos principalmente. Destacan las empresas Primafrio, Campillo Palmera, Filardi, El Mosca, Juan Gómez, Medina, Apellan, Capitrans, etc

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