Kim Stanley Robinson | temas importantes

Temas importantes

Naturaleza y cultura
Sheldon Brown describió las novelas de Robinson como una manera de explorar las formas en que la naturaleza y la cultura se reformulan continuamente una a la otra: Three Californias Trilogy sobre el futuro de California; Whashington DC manejando el impacto del cambio climático en la serie Science in the Capitol; Marte como sustituto de la Tierra en la Trilogía marciana, para pensar la re-ingeniería a escala global, tanto en sus condiciones sociales como naturales.[2]

Sustentabilidad ecológica

Virtualmente, todas las novelas de Robinson tienen un componente importante de ecología, siendo la sustentabilidad uno de los principales temas. La trilogía The Orange Country, trata acerca de la manera en que la tecnología se interseca con la naturaleza, enfatizando la importancia de mantener el equilibrio entre ambas. En la Trilogía marciana, una de las principales divisiones entre la población de Marte está basada en opiniones divergentes sobre la terraformación. Los colonos debaten si el paisaje marciano estéril tiene o no un valor ecológico o espiritual en comparación con una biosfera como la de la Tierra. Forty Signs of Rain tiene un núcleo de pensamiento totalmente ecológico, con el calentamiento global como su tema central.

Economía y justicia social.

El trabajo de Robinson explora alternativas al capitalismo moderno. En la Trilogía marciana, se argumenta que el capitalismo es una extensión del feudalismo, que puede ser remplazado en el futuro por un sistema económico más democrático. La propiedad comunal y cooperativa figuran en Marte verde y Marte azul como sustitutos de las corporaciones. En la trilogía Orange Country, se exploran arreglos similares. La novela Pacific Edge incluye la idea de atacar el marco legal detrás de las corporaciones dominantes, para así promover la igualdad social. Tim Kreider escribió en New Yorker que Robinson podría ser uno de los más grandes novelistas políticos de su país, y describe cómo Robinson usa su Trilogía marciana como una modelo para una utopía creíble.[3]

Frecuentemente el trabajo de Robinson retrata personajes que luchan para preservar y mejorar el mundo que los rodea en un ambiente caracterizado por el individualismo y el emprendedurismo. Robinson ha sido descrito como anticapitalista, y su trabajo a menudo retrata una forma de capitalismo de frontera que promueve ideales igualitarios que se parecen mucho a los sistemas socialistas, frente a un capitalismo sostenido por corporaciones hegemónicas atrincheradas. En particular, su Constitución Marciana apunta a ideas socialdemócratas, enfatizando explícitamente un elemento de participación comunitaria en la vida política y económica.[3]

A menudo, la obra de Robinson retrata el futuro de manera similar al mítico Viejo Oeste, expresando sentimentalismo por la libertad y el salvajismo de la frontera. Esta estética incluye la preocupación por los modelos competitivos de organización política y económica.[4]

Los temas medioambientales, económicos y sociales que trata Robinson contrastan marcadamente con la ciencia ficción libertaria prevalente en el género (con Robert A. Heinlein, Poul Anderson, Larry Niven, y Jerry Pournelle como ejemplos prominentes), y su trabajo ha sido considerado el intento más exitoso de llegar a una audiencia masiva con una visión utópica anticapitalista y de izquierda, desde la novela Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin. [5]

Científicos y ciudadanos

A menudo, la obra de Robinson muestra a los científicos como héroes. Son retratados de forma mundana en comparación con otras obras del género: en lugar de ser aventureros o héroes de acción, los científicos de Robinson adquieren una importancia crítica debido a sus descubrimientos, su colaboración con otros científicos, su activismo político o al devenir figuras públicas. La Trilogía marciana y Tiempos de arroz y sal confían fuertemente en la idea de que los científicos deben garantizar la comprensión pública y el uso responsable de sus descubrimientos. Los científicos de Robinson emergen frecuentemente como las mejores personas para dirigir las políticas públicas sobre cuestiones medioambientales y tecnológicas importantes, de las cuales los políticos a menudo son ignorantes.[6]

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