Juntas Generales de Vizcaya | origen e historia

Origen e historia

Estructura territorial del Señorío

El Señorío de Vizcaya estaba formado por tres territorios básicos los cuales se fueron incorporando en el transcurso del tiempo. Todos ellos gozaban de sus instituciones y sus Juntas. Las antiguas Juntas las formaban:

  • La Tierra Llana, representadas por las anteiglesias con voto individual.
  • Las Encartaciones, con gobierno en la Junta de Avellaneda y con Fuero propio, eran representadas por un síndico elegido por la Junta de Avellaneda; hasta 1804.
  • Duranguesado o Merindad de Durango, con sus Juntas, que se reunián en Guerediaga (Abadiano) y también con fuero propio; hasta 1876.
  • Las villas.
  • La ciudad de Orduña.

La Tierra Llana, que obedecía (y obedece) al derecho civil foral y era la parte rural del territorio descendiente directo de la organización feudal, y las villas y ciudades. La Tierra Llana estaba formada por las anteiglesias que se agrupaban en merindades, mientras que las villas y ciudades (en Vizcaya solamente hay una población que tiene el título de ciudad, Orduña) atendían a su fuero propio, al derecho común, que le había sido otorgado por el rey.

Las competencias de las Juntas Generales eran las siguientes:

  • Elaboración de ordenanzas y reglamentos.
  • Tomar juramento al señor de Vizcaya y salvaguardar la integridad foral a través de los mecanismos dispuestos por el pase foral.
  • Elección de diferentes funcionarios y representantes, diputados, regidores, síndicos...
  • Ordenar la actividad económica.
  • Consentir la prestación del servicio militar.

El aviso de convocatoria de las juntas se realizaba mediante el toque de bocinas y el encendido de hogueras en la cima de unos montes estratégicamente situados. Estos montes son conocidos como montes bocineros. Eran cinco: Sollube, Ganekogorta, Kolitza, Oiz y Gorbea.

Conceptos del régimen foral histórico

  • El Fuero del Señorío de Vizcaya era su ordenamiento jurídico, tanto en el ámbito institucional, como civil, penal y procesal. Su fuente originaria fue la costumbre, recogida por escrito en 1452 en el llamado Fuero Viejo y posteriormente en 1526 por el llamado Fuero Nuevo. Estas características lo diferencian radicalmente del fuero municipal comentado en el artículo Fuero.
  • Hidalguía universal, que se recoge en la ley 16 del título I del Fuero Nuevo, establece que todos los civiles moradores y vecinos de Vizcaya son iguales. Esto tiene como consecuencia notoria la prohibición de torturas y la exención de tributos, así como el derecho de llevar espada.
Sesión de apertura tras las elecciones en el Salón de plenos, Junio de 2011.

De igual manera, el servicio militar queda sometido a unos condicionamientos. Los vizcaínos estaban obligados a seguir al señor hasta el Árbol Malato, sito en Luyando; más allá de este límite, como hombres libres que eran, debían recibir un sueldo.

  • El pase foral y el contrafuero fueron unos de los mecanismos de control al poder señorial. Ponían freno a las arbitrariedades que se pudieran dar garantizando el respeto al fuero y poniendo a este por encima del señor. El contrafuero invalidaba cualquier resolución del señor que fuese en contra del Fuero de Vizcaya.
  • El juramento del señor. El primer acto de cada señor de Vizcaya era jurar los fueros. Debía de manifestar respeto al conjunto de leyes que regían a los vizcaínos. El acto era muy solemne y se debía realizar en cuatro puntos diferentes, Bilbao, Larrabezúa, Guernica y Bermeo. Hasta que no se hubiera completado esta ruta no eran proclamados como señores. La fórmula del juramento era la siguiente:

Yo, señor de Vizcaya, juro que bien
y verdaderamente guardaré y
mandaré guardar todas las
libertades, franquezas y privilegios,
usos, costumbres, que los
vizcaínos, así de la Tierra Llana
como de las villas y ciudad, y
Encartaciones y durangueses de
ella tuvieron hasta aquí y en la
manera que ellos tienen y quieren.

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