Julia Margaret Cameron | autobiografía

Autobiografía

En su autobiografía Annals of my glass house, publicada en el año 1874, Cameron nos relata su pasión por la fotografía: esta comienza con la cámara que le regaló su hija y así ella se determina a apresar la belleza con dicha cámara. Al principio nada sabe del manejo de esta, su primer retratado fue un granjero al que pagaba media corona por hora; después de muchas medias coronas gastadas en experimentar, obtuvo su primera fotografía "buena". Después del granjero probó con los niños, y su hijo, de vacaciones de Oxford, la ayudó con la dificultad del enfoque. A la mitad del proceso de conseguir una maravillosa fotografía, un niño rió y le hizo perder la toma de esta. Así que lo intentó con una sola niña, Annie, explicándole el despilfarro de químicos y esfuerzo malgastados si se movía, ya que necesitaba un tiempo de exposición muy largo. Fue así como consiguió su fotografía llamada My first success, (Mi primer éxito); la reveló y amplió en 11x9 y ningún premio posterior le hizo tan feliz como aquel día.[2]

Cameron nos relata cómo mandó sus fotografías a Escocia, fotos de la Madonna en mayo de 1865 a concurso, pero no ganó. Para estas fotos de la Madonna, Cameron retrató a su amiga Mary Hillier, una de sus más constantes modelos, y a las niñas Elizabeth y Kate Kuhn, hijas de un guarda de la isla de Wight. Vistió a Mary como a la Madonna de las pinturas renacentistas y pintó un halo alrededor de su cabeza directamente en el negativo para imbuir la escena de una sensación sacra. Después las envió a Berlín, la ciudad de la fotografía artística, según ella, y se le premió con una medalla de bronce y al año siguiente con la medalla de oro; el instituto Hartley le premió a su vez con una medalla de plata.

La simpatía personal de sus amigos y familiares la ayudaron en todo momento, su marido miraba todas y cada una de las fotografías con satisfacción y tomó por costumbre ir corriendo a enseñarle cada cristal, pues usaba la técnica del colodión húmedo, a su marido, que las acogía con entusiasmo.

En este libro también nos relata cómo fotografiaba a sus amigos, convirtiéndolos en personajes, como cuando fotografió a su amigo Sir Henry Taylor convirtiéndole en el fraile Lawrence, para la fotografía Friar Lawrence and Juliet, o en Próspero, el duque milanés de La Tempestad de Shakespeare en la fotografía Prospero and Miranda, como el rey Lear, etc. O cuando lo fotografiaba en un retrato imitando al profeta Jeremías del pintor Masaccio en su cuadro El tributo del césar, aquí se ve claro la influencia de la pintura pre-Rafaelista, la pintura religiosa italiana en Cameron, tanto que reproducía pinturas con personas reales, retratándolas en vez de pintándolas, pero guardando ese toque pictórico y poético. Nos habla de cuando fotografiaba a su querido amigo Sir Jonh Herschel, del cual realizó varios retratos. También fotografió a su amigo Alfred Tennyson, con quien colaboró ilustrando sus poemas.

Una de sus modelos preferidas fue Julia Jackson, su sobrina, que más tarde sería Mrs Herbert Duckworth y la madre de la famosa escritora Virginia Woolf.

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