Jaume Ferrer Bassa | obra

Obra

Durante muchos años se ha considerado que la documentación más antigua correspondía al pago de las pinturas de Sitges de 1324. Una documentación descubierta en 1995 en el libro de visitas pastorales de la iglesia de Santa María de Alcover, sin embargo, recoge que el 29 de enero de 1315, en calidad de pintor de Villafranca, acordó con Guerau de Artiá, Pere de Muntsó, Guillem Guerau y el presbítero Bernat Spana (o Spaera), que retornaría a Alcover ocho días después de la Candelaria con un ayudante para pintar una imagen de Santa María en un paramento de la iglesia. Por el trabajo recibirían diariamente 21 deniers él y 12 su ayudante, además de la manutención, una cantidad modesta que denota que podría ser uno de sus primeros trabajos. El hecho de trabajar in situ hace pensar que se trataría de un fresco o una técnica mixta como la que usó en 1346 en las pinturas de Pedralbes. El estado actual de la iglesia después de ser quemada en 1936 no permite identificar ningún rastro, si bien existe una foto anterior, obra de Pere Català Pic , donde se aprecian restos de pintura en la pared de los pies de la iglesia, bajo el coro.[41]

Existe una ápoca –carta de pago– de 300 sous barceloneses fechada el 28 de junio de 1324 en la que Bernat de Fonollar le pagaba la decoración de las capillas de San Miguel y de San Pedro Mártir de la antigua iglesia parroquial de Sitges; [42]

El segundo encargo documentado corresponde a lo que le hizo el rey Alfonso el Benigno desde Montblanch, el 9 de agosto de 1333, para pintar los Usatges de Barcelona i Costums de Catalunya. El rey escribe a su tesorero para que apresure a Bassa a pintar cuanto antes mejor, «cueste lo que cueste», el libro del doctor en leyes Raimond Vinader donde se recogían el Usatici Barchinone te Consuetidines Cathaloniae. Tenía que pintar estorialiter, es decir, con historias y representaciones que ilustrasen el libro. Por este trabajo cobró 200 sous barceloneses en 1333, 50 sous en 1334 y 200 más pagados como liquidación al finalizar el mismo el 15 de febrero de 1335. El libro no se ha conservado.[45]

Pinturas de la Celda de San Miguel en el monasterio de Pedralbes. Escena de la Coronación de María. Consta de 25 escenas, que cubren setenta y cinco metros cuadrados de los muros de la pequeña capilla-oratorio, están realizadas siguiendo el estilo de la escuela sienesa, con combinación de técnicas pictóricas y la incorporación de detalles metálicos para reslatar puntos específicos de las escenas. El conjunto representa un gran testimonio dentro de la pintura gótica catalana.[46]

El 1336 murió el rey y fue relevado por Pedro el Ceremonioso, quien le mantuvo la confianza y le encargó dos retablos para los altares de la Virgen y San Martín de la nueva capilla del Palacio de la Aljafería en Zaragoza, los cuales realizó, el 24 de mayo de 1339 y diciembre de 1340.[48]​ En 1343, hay un documento de pago de 300 sous por un retablo para la Aljafería:

... li mana donar an Fferrer Bassa pntor de Barcha. per raho de i.retaule e daltres obres que deu fer per a obs de la Capella de la Aliafaria de Saragoça.

Aunque no consta documentación contractual, bien podría tratarse de un tercer retablo para el mismo destino.[49]

En abril de 1340 se hace el contrato con Sibila de Peralta, la abadesa del monasterio de Sant Hilari de Lérida. El monasterio estaba situado en el camino de Monzón, cerca de donde hoy en día está el Hospital de Santa María, y fue abandonado definitivamente después de la Guerra de los Segadores. El contrato estipulaba que se debía hacer un retablo dedicado a San Miguel y decorar un blandón, que el retablo debía tener veinte cuadros entre escenas y santos, que tenía que estar hecho con «buen azur de acre y buen oro puro » (bono esur de Acre, et cum bono et puro auro) y debía estar terminado el mes de septiembre para la fiesta del santo.[51]

Aún no había terminado en Zaragoza cuando recibió un importante encargo de Ot de Moncada, hermano de reina Elisenda. Se le encargaban tres retablos para las capillas de San Pedro, San Pablo y San Juan que se acababan de construir en la catedral de Lérida. El retraso en entregar el trabajo conllevó que se le conminara a dar explicaciones, mediante un documento del notario Guillem Turell del 20 de julio de 1341, donde se le menciona como «Ferrer Bassa, pintor de imágenes, residente en las afueras de Barcelona, en la calle de Cucurulla.»[53]

El 26 de abril de 1342 el rey Pedro envió una carta a su esposa, María de Navarra, pidiéndole que le hiciera llegar desde Valencia un libro de horas que tenía guardado en un estuche y que estaba pintado por Ferrer Bassa. Esta obra desconocida y un encargo en diciembre del mismo año para decorar unas andas para la reina de Mallorca, demuestran la proximidad al rey como pintor habitual.[52]

Consta registrado el 28 de diciembre de 1343 un contrato para pintar un cuadro para un vecino de Montblanch llamado Berenguer Marsal,[55]

En 1343 tuvo un año con muchos encargos que le ocuparon los próximos años. Por un lado, firma el 18 de agosto de 1343 el primer contrato con la abadesa del monasterio de Pedralbes, Francesca Saportella, sobrina de la reina Elisenda de Moncada fundadora del monasterio, para pintar la celda de San Miguel, y por otro lado, el rey Pedro le encarga sendos retablos para las capillas de sus palacios: el castillo de Lérida, la Capilla de Santa Ágata en Barcelona, el Palacio de Perpiñán y para el de Mallorca, reino que acababa de conquistar ese año. El encargo del monasterio quedó aplazado por las presiones reales.[56]

Comenzó la nueva petición real para realizar en 1344 un retablo para el altar mayor de la capilla de Santa Ágata (Barcelona) dedicado a la María y Jesús, una obra hoy desaparecida.[59]

De la ejecución del retablo para el Palacio de Perpiñán sólo se conservan dos documentos, uno del 4 de febrero de 1345 en que el rey apremia al pintor para que lo termine, E aço no mudets com a nos sia a cor ques faça aytan juaçosament com pusca, y un pago de julio de 1345 por 65 sous a un tal A. de Benavarre por dos animales de tiro para transportar el retablo desde Barcelona. En este segundo documento se indica que el retablo estaba dedicado a la Santa Cruz.[60]

En cuanto al retablo de Lérida, fue reclamado el 17 de septiembre de 1346 por el rey con un mensajero donde le pedía que le entregara las piezas que tuviera hechas y le pagaría.[61]

Tabla central del Retablo de San Jaime para el monasterio de Junqueras de la ciudad de Barcelona. Se conserva en el Museo Diocesano de Barcelona.[63]

El último retablo de los correspondientes a las capillas reales de Pedro IV fue el Retablo de Santa Ana y la Virgen del palacio real de la Almudaina, que quedó inacabado y fue finalizado por su discípulo Ramon Destorrents.[65]

En abril de 1346 comenzó su obra más destacada, las pinturas de la celda de San Miguel, del monasterio de Pedralbes, de Barcelona, después de firmar un segundo contrato con la abadesa Saportella el 8 de marzo de 1346. Representan una veintena de escenas, con dos temas principales: La Pasión de CristoFlagelación, Cristo llevando la Cruz, Crucifixión, Descendimiento de la Cruz y Entierro– y los Gozos de María –Anunciación, Natividad, Glorificación y Coronación de la Virgen–. Se añade al conjunto imágenes de santos: Juan Bautista, Santiago, Santa Eulalia y Santa Catalina.[66]

La relación del monasterio con Ferrer Bassa no se limitó a este encargo, ya que en 1348, Francesca Saportella, la misma abadesa del encargo de la celda de San Miguel, pidió a Ferrer y su hijo Arnau Bassa la construcción de varios retablos. Uno de ellos dedicado a San Antonino de Pamiers para ubicarlo en la celda de Santa Isabel y San Antonio.[70]

El 10 de febrero de 1347 firmó contrato con Tiburgueta, viuda de Simón de Bell-lloch, para la pintura de un retablo de Santiago para el monasterio de Junqueras, que en ese momento se encontraba en la calle Junqueras. La tabla central del retablo se conserva en el museo Diocesano de Barcelona.[62]

El 12 de julio de 1347 se compromete a realizar un retablo para Guillem de Torrelles.[72]

El 20 de noviembre de 1347 el abad del monasterio de Ripoll le encargó la decoración de una urna.[73]

Hay un conjunto de encargos aceptados por padre e hijo en los que no consta su finalización. En concreto, el 8 de diciembre de 1346 aceptan un anticipo para la confección de un retablo. Aceptan también un pedido con recibo firmado por Berenguer Vives, el 25 de septiembre de 1347.[24]

Obra miniaturista

La actividad de Ferrer Bassa y su taller como iluminador de miniaturas en manuscritos medievales es muy destacada por su calidad. A pesar de ello hay muy poca documentación contractual y las atribuciones a su autoría nacen porque sale mencionado en algún otro documento no directamente relacionado, y para los trabajos de identificación estilística entre estas obras y su producción documentada en temple sobre tabla. Se cree que Arnau Bassa y el Maestro de Baltimore participaron en parte de la producción de estas obras. La primera obra conocida y, en este caso, bien documentada, es la iluminación de los Usatges de Barcelona en su edición de 1333, una edición actualmente desaparecida.

Libro de horas de la reina María de Navarra. Escena: El Nacimiento
Libro de horas de la reina María de Navarra. Escena: La huida de Egipto.
Salterio anglocatalán. Diversas escenas sobre Moisés y Cristo.

Merecen una mención especial las miniaturas del Libro de horas de la reina María de Navarra, un regalo de bodas para María la primera esposa de Pedro el Ceremonioso de parte de su marido el rey. Actualmente se conserva en la Biblioteca Marciana de Venecia.[52]

La obra cuenta con una ilustración abundante que complementan la riqueza del contenido litúrgico, de características casi exclusivas, como las horas en honor de su ascendiente directo, San Luis de Francia. En la obra se enfatiza el tratamiento del espacio y el uso de colores vivos y delicados. La característica que define el estilo del artista es la forma de retratar los rostros de los personajes, con narices puntiagudas y mirada penetrante, una tipología que durará mucho tiempo en la pintura de los territorios de la Corona de Aragón. Destaca la influencia de Siena impuesta por Giotto di Bondone que suaviza el lenguaje plástico, introduce musicalidad y la vitalidad del diseño gótico: las formas más dulces, las composiciones más armónicas. En la última década del siglo XX se han publicado sendos estudios sobre la obra que, a partir del análisis de los diferentes estilemas y la comparación estilística con otras obras de sus autores, coinciden en identificar la intervención de hasta tres miniaturistas que son responsables de grupos homogéneos de representaciones integrados dentro del libro.[75]

A Ferrer Bassa le ha sido atribuido la finalización del Salterio anglocatalán, conocido también como «Salterio de Canterbury», un trabajo iniciado alrededor del año 1200 en Canterbury y que constaba de 184 folios, el cual fue terminado en Barcelona hacia el año 1340 por Ferrer Bassa, quien añadió cuarenta y seis nuevas miniaturas. El códice original se conserva en París, en la Biblioteca Nacional de Francia.

Obra atribuida

A raíz de los descubrimientos documentales que sitúan los comienzos de Ferrer Bassa en tierras tarraconenses,[79]

Anunciación. Monasterio de Santes Creus.
Coronación de Bellpuig. Destruida durante la guerra civil española.
Políptic Morgan. Pierpont Morgan Library.
Tablas de San Bernardo de Claraval. Museo Episcopal de Vich.

Se le atribuye también el Retablo de la coronación de Bellpuig, una obra maestra de 1,5 x 2,3 cm,[80]​ que fue destruida durante la Guerra Civil Española. Su estructura y composición recuerda las Maestá de Simone Martini y de Ambrogio Lorenzetti, del primero utiliza la ubicación de los personajes en líneas convergentes hacia la Virgen, y del segundo adapta el alineamiento de los santos de la última fila todos con la cabeza bien visible, sin solaparse, como pasa a los personajes de Martini. En cuanto a la figura central, si las Maestà, lógicamente, sólo está María entronizada, en esta obra se podía observar la Virgen coronada por su Hijo Jesús, con una fuerte semejanza con la misma escena de la coronación que el autor haría posteriormente en las pinturas de la celda de San Miguel del monasterio de Pedralbes.[81]

Fechado hacia el año 1345, el políptico dedicado a la vida de Jesús y María conocido como políptico Morgan, nombre proveniente de la Pierpont Morgan Library, museo donde se expone, es una obra atribuida al taller de Ferrer Bassa, de quien probablemente es el diseño, si bien la ejecución parece ser obra directa de su hijo Arnau. Es una obra de reducidas dimensiones con escenas de la vida de Cristo y de María, y que destaca por la desnudez del Cristo crucificado. Tiene una predela dedicada a representaciones de santos.[82]

Dos compartimentos laterales de un retablo dedicado a san Bernardo de Claraval de la segunda mitad del siglo XIV que se conservan en el Museo Episcopal de Vich.[84]

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