Historia del pueblo gitano | el siglo xv, la primera gran diáspora

El siglo XV, la primera gran diáspora

Movimientos migratorios de los gitanos en Europa entre los siglos XII y XVI.

A causa de las incesantes guerras entre bizantinos y pueblos tártaros y turcos, los gitanos iniciaron una nueva migración, la primera que está documentada. Las evidencias lingüísticas permiten reconstruir esta nueva peregrinación. Partiendo de que los gitanos habrían abandonado la India y de allí habrían pasado a Irán y el norte del mar Caspio, se supone que más tarde habrían tomado dos rutas. La primera, desde Armenia hasta Bizancio (lo que explicaría la presencia de vocabulario grecobizantino en el idioma de los gitanos), la otra, a través de Siria y Oriente Próximo y el Mediterráneo (de la cual quedarían vestigios de vocabulario árabe). Tras su estadía en los Balcanes, el idioma gitano absorbió vocabulario germánico, pero la ausencia de este resto lingüístico en los gitanos españoles hace sospechar que la migración se dividió en dos antes de ese asentamiento centroeuropeo. Una se habría dirigido hacia el oeste, al interior de Europa, y otra hacia el sur, hacia Siria. La primera rama se habría extendido por todo el continente europeo, mientras que la segunda habría cruzado África del Norte para reaparecer en Europa tras cruzar el estrecho de Gibraltar en el siglo XV, reencontrándose ambas corrientes migratorias en algún punto del sur de Europa. De esta manera, la llegada de los gitanos a la península ibérica es también un asunto controvertido que analizaremos más adelante.

Lo cierto es que la migración fue masiva y extraordinariamente rápida, siendo objeto de una acogida desigual. En el siglo XV comienza a encontrárselos por todas partes, y los documentos multiplican los testimonios de su presencia por toda Europa, que ha sido estudiada prolijamente.[12]​ En 1416 se informa de la presencia de gitanos en Rumania, en Bohemia ( República Checa) y en Lindau ( Alemania). En 1417 el rey de Bohemia Segismundo les concedió un salvoconducto, y entre 1418 y 1419 los gitanos ya circulaban por la actual Confederación Helvética. Entraron en Francia en 1419, y el 12 de agosto un grupo llegó a las puertas de Sisteron y luego circuló por la Provenza. En enero de 1420 estaban en Bruselas, y en octubre en Flandes y el norte de Francia. En 1421 llegaron a Brujas y después descendieron a Arrás. El 18 de julio de ese mismo año un grupo llegó a Bolonia para solicitar al Papa un salvoconducto como peregrinos cristianos. En España se informa de su presencia por primera vez en 1415, y el 8 de mayo de 1425 se les localiza en Zaragoza. En 1427 ya se encontraban en Roma.

También en 1427 se produjo una de las llegadas de gitanos mejor documentadas, conservada en la obra «Temoignage d'un bourgeois de Paris». El 12 de agosto de ese año[14]​ esta crónica resume el cuadro de tipificación negativa de los gitanos que se ha de mantener hasta nuestros días.

Gitanos fuera de la ciudad de Berna; se los muestra con trajes y armas sarracenas. Grabado del siglo XV.

Su periplo europeo no se detuvo, y en 1430 circulaban por toda Francia bajo una acogida desigual: Arlés, Brignoles, Metz, Troyes, Grenoble, Nevers, Romans, Colmar, Orleans y Le Luc.[ cita requerida] En 1435 fueron vistos en Santiago de Compostela, y en 1462 se los recibió con honores en Jaén. Suiza los expulsó en 1471. En 1493 estaban en Madrid. En esta última ciudad, en el Concejo «…acordaron de dar limosna a los de Egibto porque a ruego de la Villa pasaron delante, diez reales, para evitar los daños que pudieran hazer trezientas personas que venían…».

La cuestión de la entrada en la península ibérica

Cómo y cuándo llegaron los gitanos a la península ibérica es una cuestión cuyo consenso dista de haberse alcanzado. Una primera teoría no contrastada documentalmente, los hace proceder del norte de África, desde donde habrían cruzado el estrecho de Gibraltar para reencontrarse en Francia con la ruta migratoria norteña,[15]​ Se distinguirían así los gitanos del norte entrados por Perpiñán, a los que se les denominó egipcianos, de donde derivó a egiptanos, y de ahí a gitanos; de los que presuntamente accedieron por el sur, llamados tingitanos (en su pronunciación deformada, gitanos, es decir, procedentes de Tingis, hoy Tánger), y los del este (o grecianos) que penetraron por la ribera mediterránea en los años ochenta del siglo XV, probablemente a causa de la caída de Constantinopla.

La penetración mejor documentada es la del norte. El primer documento conservado es de 1415. En él Alfonso (luego el Magnánimo) concede salvoconducto a un tal Tomás Sabba, aunque muchos historiadores lo consideran un, peregrino etíope camino a Santiago de Compostela. En cambio, es mayormente acertado como el primer gitano Juan de Egipto Menor, a quien el mismo monarca concede otra carta de paso en 1425 con su gente, ordenando que sea bien tratado:

«…Como nuestro amado y devoto don Juan de Egipto Menor… entiende que debe pasar por algunas partes de nuestros reinos y tierras, y queremos que sea bien tratado y acogido… bajo pena de nuestra ira e indignación… el mencionado don Juan de Egipto y los que con él irán y lo acompañarán, con todas sus cabalgaduras, ropas, bienes, oro, plata, alforjas y cualesquiera otras cosas que lleven consigo, sean dejado ir, estar y pasar por cualquier ciudad, villa, lugar y otras partes de nuestro señorío a salvo y con seguridad… y dando a aquellos pasaje seguro y siendo conducidos cuando el mencionado don Juan lo requiera a través del presente salvoconducto nuestro… Entregada en Zaragoza con nuestro sello el día doce de enero del año del nacimiento de nuestro Señor 1425. Rey Alfonso.».[16]

En esos años se sucedieron los salvoconductos, otorgados a supuestos nobles gitanos peregrinos. El seguimiento de esos salvoconductos por toda la geografía española revela para algunos investigadores (según Teresa San Román) algunas evidencias:

  • El número de gitanos que entraron o habitaron en la Península en el siglo XV se calcula aproximadamente en 3.000 individuos.
  • Los gitanos viajaban en grupos variables, de 80-150 personas, lideradas por un hombre.
  • Cada grupo autónomo mantenía relaciones a distancia con alguno de los otros, existiendo tal vez relaciones de parentesco entre ellos (algo común en nuestros días entre los gitanos españoles).
  • La separación entre cada grupo era variable y en ocasiones unos seguían a los otros a corta distancia y por las mismas rutas.
  • La estrategia de supervivencia más común era la de presentarse como peregrinos cristianos para buscar la protección de un noble.
  • La forma de vida era nómada y se dedicaban a la adivinación y el espectáculo.
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