Hermanos Pincheira | consecuencias

Consecuencias

Independencias: fragmentación, autoritarismo y caudillos militares

Según estudiosos representantes del tradicionalismo ibérico, como José Manuel González y Fernández-Valles (1906-1977), las guerras de independencia de Hispanoamérica significaron lo que la reforma protestante en el siglo XVI, la destrucción de una unidad político-religiosa que existía en torno a la Iglesia; equiparando la Cristiandad occidental medieval con la «Monarquía Católica Española».[311]

A partir de 1810 algunas regiones de los extensos dominios de la corona madrileña en Indias se convirtieron en «focos de la rebelión», como las «capitales coloniales» de Buenos Aires, Caracas, Bogotá, Cartagena o Santiago. Otras se posicionaron como baluartes del fidelismo, como los virreinatos de México y Perú, verdaderos puestos de mando desde donde se organizaron campañas para sofocar los movimientos revolucionarios.[314]

Algunas regiones, como Cuba o Puerto Rico, consiguieron mantenerse en calma, cuyas élites apoyaron a España para evitar una rebelión servil y supieron modernizar las estructuras coloniales ante el rápido proceso de cambio vivido.[320]

A diferencia de la independencia estadounidense, donde el proceso se inicia producto del deseo de mayor control político-económico del centro imperial (Inglaterra) sobre una periferia tradicionalmente autónoma (Trece Colonias),[314]

Los nuevos territorios independientes compartían una religión e idioma comunes, pero solo oficialmente; las distancias eran demasiado grandes, las comunicaciones lentas y los lazos comerciales débiles.[332]

Las dificultades para conservar cualquier apariencia de unidad en la emancipada América española eran exacerbadas no sólo por su inmensidad y extrema diversidad geográfica y climática, sino también por la fuerza de las tradiciones locales y regionales que se habían desarrollado a lo largo de tres siglos de gobierno imperial. Los límites administrativos y jurídicos que demarcaban virreinatos, audiencias y unidades territoriales menores habían cuajado lo bastante para proporcionar unas coordenadas para la formación de lealtades a una multitud de patrias definidas con mayor nitidez que la patria americana general que los rebeldes trataban de liberar.[333]

Los núcleos independientes no se habían librado de Madrid para quedar para dominio de sus pares. Rivalidades entre grandes capitales que venían el periodo colonial, como Bogotá-Caracas, fueron claves para impedir toda unidad posterior a la independencia, en ese caso específico fue clave para la disolución de la Gran Colombia.[338]

En palabras del historiador cántabro Tomás Pérez Vejo (n. 1966), los nuevos países se constituyeron a partir de los territorios controlados por sus capitales, que antes eran cabezas de virreinatos, audiencias e intendencias. La estabilidad de estos países dependió de la capacidad de cada clase dirigente capitalina para imponerse dentro de sus fronteras, por lo que en algunos estados fue más rápido que en otros[340]

Expedición de Rosas

El aliado de los Pincheira y vencedor de tehuelches y puelches, el cacique Chocorí, ocupaba Choele Choel y lanzaba malones contra las estancias porteñas. Le seguían 2000 indios y blancos renegados.[240]

Retrado de Juan Manuel de Rosas.

Los vorogas vieron con malos ojos la expedición cuando paso por sus territorios, cuando Rosas siguió avanzando se sublevaron y las guarniciones de Bahía Blanca y Patagones tuvieron que dominarlos al mando del coronel Martiniano Rodríguez (1794-1841) y doscientos jinetes de un escuadrón de dragones del coronel Manuel Delgado (1790-1857). También se contrataron indios para espiar a sus caciques.[244]

Por su parte, los pehuenches quedaron derrotados. Se mantendrán apartados de los conflictos con los nacientes Estados hasta finales del siglo, aunque no de las guerras endémicas entre las tribus, siendo permanentes aliados de los salineros y los arribanos.[352]

Coincidentemente, las migraciones se dan con un reordenamiento de la distribución social del trabajo en la Araucanía, el mercado chileno exigía más importaciones de ganado pampino, el mercado argentino se cerraba a las exportaciones por la guerra y la sequía, el racionamiento y enrolamiento entraban en efecto y los terratenientes porteños hacían presión por obtener tierras.?[284]

Ascenso de Calfucurá

El gran ganador de la guerra parecía ser Coñoepán, dominaba la Araucanía, tenía más de 4000 guerreros, era aliado de Santiago y Buenos Aires y poseía gran influencia ambos lados de los Andes. Sus rivales entre los abajinos, los Colipí, que podían movilizar mil lanzas,[285]

Mapa de la campaña de Rosas al Desierto.

Calfucurá mandaba una pequeña banda de un centenar de conas con los que vago por años en la región, restos del ejército de Toriano.[360]

El único jefe voroga sobreviviente, Ignacio Coliqueo (1786-1871), huyó con Yanquetruz y después volvió a Boroa, lanzando malones en las pampas. En 1861 se alió con Buenos Aires y se instaló con su gente en las pampas, ayudando en la Conquista del Desierto. Coñoepán atacó a Calfucurá en 1836, pero sin tener apoyo de Rosas, fue arrestado por los porteños y murió en prisión ese mismo año. Con su fallecimiento Lorenzo Colipí aprovecha para hacerse con el control de los abajinos,[362]

En agosto de 1837 los vorogas de Boroa, al mando de Juan Railef o Raylef, enviaron una hueste de 1500 a 2000 lanzas contra Calfucurá, pero Railef se desvió y lanzó un malón contra Bahía Blanca. El araucano lo embosco con un millar de conas cuando regresaba, mueren el cacique voroga y quinientos indios.[367]

Tras la derrota de los Pincheira y sus aliados, la situación en las pampas era de un progresivo debilitamiento de las autonomías tradicionales de las tribus indígenas a uno de alianzas y dependencias entre ellas donde la cabeza era Calfucurá,[369]

Los arribanos eran liderados por José Santos Quilapán (m.1874/1875),[376]

Zona de Chillán

Según el historiador chileno Gabriel Salazar (n.1936), durante el siglo XIX se vivió un periodo en que la mayor parte de la tierra cultivable del país quedó en manos de grandes hacendados. Los pequeños propietarios se volvieron inquilinos o peones vagos. Solamente al sur de Talca, particularmente el territorio chillanejo, se libró de ese proceso por ser un territorio bélico.[377]

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