Franz Xaver Winterhalter | Últimos años

Últimos años

Su tumba en el cementerio principal de Fráncfort.

Para hacer frente a los numerosos encargos de retratos, muchos de los cuales incluían el realizar múltiples copias de los mismos, Winterhalter contrató numerosos ayudantes. Ningún pintor de retratos disfrutó jamás de tanto patronazgo real como Winterhalter, sólo Rubens y Van Dyck trabajaron en cierta medida como él a nivel internacional.

A menudo Winterhalter se relajaba de la presión de su trabajo con vacaciones en Italia, Suiza y, sobre todo, Alemania. Pese a haber vivido durante muchos años en Francia, mantuvo un estrecho contacto con su país nativo. A pesar de su éxito y popularidad, continuó llevando una vida sencilla y sin excesos, siendo además abstemio. En 1859 adquirió una villa en Baden-Baden, su lugar favorito de vacaciones.

En 1864 Winterhalter hizo su última visita a Inglaterra. En otoño de ese año viajó a Viena para pintar los retratos del emperador Francisco José I de Austria y de su esposa Isabel de Baviera, que se encuentran entre sus obras más conocidas. A medida que envejecía, sus vínculos con Francia se debilitaron, y comenzó a sentir añoranza por Alemania. Se encontraba descansando en Suiza durante el estallido de la Guerra Franco-Prusiana, que terminó con el Segundo Imperio francés en septiembre de 1870. Después de la guerra, el pintor no regresó a Francia, sino que se fue a Baden. Sin mayores complicaciones decidió retirarse de forma permanente a Alemania. Todavía estaba oficialmente acreditado en la corte de Baden y se asentó en Karlsruhe. Sin embargo, en los dos años siguientes pintó muy poco. Durante una visita a Fráncfort del Meno en el verano de 1873 contrajo el tifus y murió el 8 de julio de 1873. Tenía 68 años.

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