Falsos recuerdos | síndrome del falso recuerdo

Síndrome del falso recuerdo

El síndrome del falso recuerdo (FMS, False memory syndrome) es un concepto creado por la doctora Loftus que describe una condición en la que la identidad y relaciones de una persona son afectadas por recuerdos que son factualmente incorrectos pero que la persona cree fuertemente.[13]

Este síndrome de falso recuerdo carece de aceptación científica, no es validado por la comunidad científica internacional y ni el DSM-IV ni la CIE lo reconocen. Algunos investigadores nunca lo tomaron en serio porque su aparición se debió a intereses personales y nunca pudo ser probado. Según Charles Whitfield, Joyanna Silberg y Paul Jay fue un invento de padres acusados de abuso sexual y sus abogados como estrategia en los tribunales pero sin sustento en investigaciones psiquiátricas o médicas. Según estos doctores, a pesar de lo expresado por estos abogados, nunca se encontró evidencia de que los recuerdos de abuso sexual infantil hubieran sido implantados. El síndrome ha sido, desde entonces utilizado en juicios por abuso pero no en otros espacios.[14]

El debate sobre el Síndrome de Falso Recuerdo o Falsa Memoria apareció exclusivamente en relación al tema del abuso sexual infantil. Se utiliza principalmente en los juzgados en casos en los cuales las supuestas víctimas experimentarían disociación, lo cual causaría represión del recuerdo traumático hasta otra etapa de la vida, cuando el recuerdo vuelve a la superficie bien sea naturalmente o con la ayuda de un profesional. Muchos defensores del FMS critican ambos métodos de recobro de recuerdos, argumentando que los terapeutas y los psiquiatras accidentalmente implantan dichos recuerdos falsos.

Las acusaciones de abuso sexual infantil por parte de los progenitores (en especial el padre) generaron la pregunta sobre como puede determinarse de modo confiable si la denuncia es verdadera o falsa. Esto, a su vez, generó una corriente de backlash o de oposición al hecho de creerles a los niños las denuncias por abuso sexual.[15]

La Fundación para el Síndrome de Falso Recuerdo (FMSF) fue formada por un grupo de padres que habían sido acusados de abuso sexual infantil con el objetivo de cuestionar dichas acusaciones. Cuenta con el apoyo de grupos de padres que han sido alejados de sus hijos por causas judiciales, por los abogados que los defienden de esas acusaciones y por profesionales que trabajan como peritos de parte en estos casos frente a los juzgados. A su vez tiene abogados y académicos que apoyan la causa y que promueven la hipótesis del FMS y critican la validez de los recuerdos recobrados.

La fundadora de la FMSF es la «experta en memoria» Elizabeth Loftus. La FMSF coopera con las organizaciones anti-pseudociencia CSICOP y La Sociedad de Escépticos (The Skeptics Society), las cuales consideran que los recuerdos recuperados son pseudociencia típica pero especialmente peligrosa.

A su vez este síndrome es considerado pseudocientífico, al igual que el SAP al no tener aceptación entre la comunidad científica internacional. No ha sido validado por las dos instituciones más reconocidas en el mundo en términos de salud y trastornos mentales: la Organización Mundial de la Salud en su CIE-10 y la Asociación Americana de Psicología con su DSM V.

En la década de 1980 comenzó a estudiarse en profundidad el abuso sexual infantil. Las acusaciones contra «padres de familia» generó la aparición de hipótesis como la de los falsos recuerdos.[17]

Según la «False Memory Syndrome Foundation», los niños mienten y los falsos recuerdos han sido protagonistas en muchas investigaciones y casos judiciales, incluyendo especialmente casos de supuesto abuso sexual. Sus investigaciones apuntan fudamentalmente a demostrar que muchas acusaciones de abuso sexual infantil al progenitor son consecuencia de la implantación de falsos recuerdos.[18]​ Dichas acusaciones falsas serían consecuencia de la implantación en la memoria del niño de un falso recuerdo de abuso sexual y responderían a los intereses de la madre o el progenitor que detenta la guarda. Los niños son inducidos por la madre a denunciar abusos inexistentes e inventados y luego terminan creyéndoselo realmente pero no son auténticos del niño. Se utiliza el mismo concepto de alienación que en el SAP y se supone que el psicólogo es quien debería conducir el interrogatorio del niño para que entre en contradicción y el profesional pueda detectar la falsedad o autenticidad de la acusación contra el padre. Es el psicólogo mismo, y no el juez, quien debería verificar la manipulación de la información que responde a los intereses del progenitor alienante. Refiriéndose a que los niños realizan falsas denuncias de abuso sexual los defensores de la implantación de recuerdos aseguran:

... la compulsividad a mentir hace que el niño pase a manipular las informaciones, para ejercer un pretendido control y poder sobre las situaciones y los comportamientos de las personas de su entorno. El problema reside en la dificultad de distinguir la verdad de la falsedad, teniéndose en un comportamiento infantilizado de omnipotencia fantasiosa.

La repetición frecuente, intensa, y peor, como intento de librarse de la culpa o responsabilidad, atribuyéndosela a otros, hace que el cerebro registre la información falsamente relatada, estructurando una especie de «falsa memoria» que posee todas las características de un registro nemotécnico auténtico (inclusive neuronal), pero que no encuentra correspondencia fáctica.

Entonces, las llamadas «falsas memorias» se estructuran a partir de la compulsividad por mentir, pero van tras la mentira, y tienen el efecto más devastador que la propia mentira, sea para el individuo que emite los falsos relatos, sea para eventuales víctimas (personas referidas en tales falsos relatos en su entorno).
Perissini Da Silva.[19]
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