Edward Smith | carrera

Carrera

Primeros años y comienzo en la White Star Line

Edward Smith c. 1895.

En 1867, Edward Smith se trasladó a Liverpool y se enroló en la marina mercante siguiendo los pasos de su hermanastro Joseph Hancock, capitán de velero, embarcando en varios navíos y trabajando como grumete.[7]

Smith fue contratado en 1880 por la White Star Line, comenzando a trabajar como cuarto oficial del Celtic. Enseguida trabajó como oficial en varios navíos en rutas a Australia y Nueva York, hasta conseguir en 1887 su primer mando, el SS Republic.[7]

En 1895 asumió el mando del RMS Majestic, ejerciendo como su capitán ininterrumpidamente hasta 1902. Durante la Segunda Guerra Bóer, el Majestic, capitaneado por Smith, fue requisado para realizar dos viajes de transporte de tropas a Ciudad del Cabo, en la Colonia del Cabo.[7]

El RMS Majestic fue el mando más longevo del capitán Smith. Comandó este barco en dos ocasiones durante casi 9 años, primero entre 1895 y 1902, y posteriormente entre 1903 y 1904, antes de ser ascendido a comodoro de la White Star Line.

Comodoro

El Baltic, primer barco que Smith comandó tras haber sido ascendido a comodoro de la White Star Line.

Ya entonces Edward Smith era el capitán mejor valorado en su línea, muy recomendado y reconocido por personajes de la alta sociedad inglesa. Smith se convirtió en 1904 en comodoro de la White Star Line, lo que suponía que comandaría los mayores navíos de la empresa,[11]

Tres años después, el 8 de mayo de 1907, asumió el mando del nuevo RMS Adriatic, navío hermano del Baltic,[13]​ y se hizo muy popular y mediático en la prensa inglesa, dando muchas entrevistas por su carrera sin incidentes hasta entonces y conociéndosele como el capitán más seguro y más experimentado de la White Star Line. Smith hizo una declaración sobre su carrera inmediatamente tras llegar a Nueva York en el viaje inaugural del Adriatic:

Cuando alguien me pregunta cómo puedo describir mejor mi experiencia de casi cuarenta años en el mar, yo simplemente digo sin incidentes. Claro que hubo tempestades de invierno, vendavales, nieblas y cosas de ese tipo, sin embargo en toda mi experiencia nunca estuve en cualquier tipo de accidente del que valga la pena hablar. Solo en una ocasión vi una embarcación en peligro en todos mis años en el mar [...] Yo nunca vi un naufragio o estuve en un naufragio, ni estuve en cualquier situación que amenazase con acabar en un desastre de algún tipo. Ya lo ve, yo no soy un material muy bueno para una historia.[14]

A pesar de ese comentario, Smith tuvo algunos incidentes en su carrera. Al mando del Coptic en 1889, el navío encalló mientras estaba en Río de Janeiro, y veinte años después ocurrió el mismo problema mientras servía en el Adriatic en Nueva York, sin embargo ninguno de esos incidentes tuvieron consecuencias graves.[15]

Edward Smith (derecha), junto con el primer oficial William Murdoch, el oficial jefe Joseph Evans y el cuarto oficial David Alexander a bordo del Olympic.

Durante su periodo en el Adriatic, acabó ganando el sobrenombre de "Rey de la tempestad".[14]​ Pero de entre sus muchos sobrenombres, el que más se destacó fue "Capitán de los millonarios".

Por su personalidad quieta, reconfortante y tranquila, Smith era muy apreciado en el ambiente marítimo, e hizo que muchos pasajeros ricos crearan una gran afección por él, con algunos incluso prefiriendo no viajar si Smith no se encontraba al mando de la embarcación.[17]

Al mando del RMS Olympic

Edward J. Smith en el Olympic, en 1911.

Tras el Adriatic y sus hermanos, la White Star Line decidió encargar la construcción de una nueva serie de barcos de proporciones nunca antes vistas: la denominada clase Olympic. Como comodoro de la empresa, Smith comandaría cada uno de los nuevos buques. Fue en esa misma época cuando Smith también se convirtió en uno de los marinos mejor pagados de su tiempo, con un salario anual de 1.250 libras esterlinas, además de un bonus de doscientas libras por realizar singladuras sin colisiones.[16]

Asumió el mando del RMS Olympic, primero de los tres barcos planeados, el 14 de junio de 1911 para su viaje inaugural.[19]

El primer accidente grave de la carrera de Smith ocurrió el 20 de septiembre de 1911, cuando el RMS Olympic chocó con un buque de guerra de la Marina Real británica, el HMS Hawke. El Olympic navegaba por el Solent en la isla de Wight paralelo al HMS Hawke, cuando viró para el lado de estribor, sorprendiendo al capitán del Hawke y dejándolo sin tiempo hábil para reaccionar.[22]

El buque volvió a los astilleros de Harland and Wolff en Belfast para reparaciones. Parte de los trabajadores del astillero fueron temporalmente transferidos al Olympic, atrasando significativamente el equipamiento del interior del Titanic;[23]​ las obras fueron concluidas en noviembre.

En febrero de 1912, el Olympic sufrió un nuevo incidente, debido a la pérdida de una pala de la hélice de estribor y tuvo que retornar de nuevo a los astilleros en Belfast para reparaciones, retrasando nuevamente la entrega del Titanic. Smith continuó al mando del Olympic hasta el 30 de marzo de 1912, cuando fue sustituido por el capitán Herbert Haddock.[24]

Al mando del RMS Titanic

Preparativos

El Titanic en el puerto de Southampton.
El RMS Titanic zarpa para realizar las pruebas en alta mar, el 2 de abril de 1912.

Smith fue transferido a finales de marzo de 1912 al RMS Titanic, navío hermano del Olympic, para su viaje inaugural de Southampton hasta Nueva York. Los años posteriores al naufragio se ha dicho que pretendía jubilarse al final de ese recorrido,[7]

El 31 de marzo de 1912, Smith llegó a puerto a bordo del RMS Olympic. Al fondear en el muelle, en ese momento pudo contemplar el nuevo transatlántico recién terminado, el Titanic, que estaba al otro lado del muelle. El capitán asumió el mando del nuevo navío el 1 de abril de 1912 para sus pruebas marítimas cerca de Belfast, Irlanda. El mal tiempo obligó a que las pruebas fueran aplazadas para el día siguiente, y reducidas a fin de que el barco pudiera ser comisionado.[29]

Smith se despidió de su esposa y de su hija por última vez en la mañana del 10 de abril, yendo hasta el puerto en un taxi.[31]

Viaje

Smith junto con el sobrecargo jefe Hugh McElroy a bordo del Titanic, el 11 de abril de 1912.

El 10 de abril, justo al mediodía, el RMS Titanic tocó el silbato, el capitán Smith ordenó soltar amarras y los remolcadores ayudaron al gigantesco buque a colocarse en posición en el canal. Smith y sus oficiales estaban atentos en el puente a las maniobras del barco. Una colisión fue evitada mientras el Titanic dejaba Southampton. Al salir del puerto, el RMS Titanic usando ya sus hélices y debido a la gran cantidad de agua desplazada por el casco, hizo soltar las amarras que unían al transatlántico SS New York al muelle, atrayéndolo peligrosamente. Smith ordenó dar marcha atrás y un remolcador, que afortunadamente se encontraba cerca, ayudó y logró que el New York no chocase contra el costado de babor del enorme transatlántico.[32]

Superado el incidente, el RMS Titanic enfiló al puerto de Cherburgo, donde arribó al atardecer del 10 de abril. Los transbordadores SS Nomadic y SS Traffic le transfirieron las sacas de correos y más pasajeros. Entre los pasajeros transferidos por el Nomadic se encontraban algunos notables como John Jacob Astor IV y Molly Brown. Posteriormente, el Titanic zarpó hacia Queenstown, Irlanda, llegando a las 11:30 del día siguiente. Un pasajero al bajar al transbordador tomó la última instantánea de Smith en vida y su barco en este lapso de tiempo. Embarcó y desembarcó pasajeros y correo y luego zarpó con más de 2200 personas a bordo rumbo a Nueva York.

Los primeros días del viaje del Titanic transcurrieron sin incidentes. Como capitán del navío, Smith no necesitaba cumplir ningún horario específico de servicio, al contrario de sus oficiales. Sin embargo, siempre debía estar presente en el puente en caso de mal tiempo.[34]

Sin embargo, el 12 de abril el Titanic comenzó a recibir en la sala de telegrafía mensajes que anunciaban grandes concentraciones de hielo en la ruta. Smith fue informado de al menos seis mensajes del mismo tenor. La ruta seguida por el Titanic aparentemente interceptaba la zona de los témpanos. En dicha zona del Gran Banco de Terranova se encontraba la llamada esquina, donde el barco debía cambiar de rumbo hacia Nueva York. Smith, teniendo en cuenta el peligro latente, ordenó desviar la ruta unas 16 millas náuticas (30 km) más al sur para bordear la zona de peligro.

En la noche del 13 al 14 de abril, el telégrafo Marconi del Titanic sufrió una avería,[39]

Al atardecer, el Titanic alcanzó la zona donde debería haber cambiado su rumbo y enfiló nuevamente a 10 millas más al sur de la ruta normal. El Titanic se sumergió en las penumbras nocturnas en torno a las 19:15 en un tiempo con ventiscas heladas que obligó a cerrar las ventanas de la cubierta B. Más o menos a la misma hora, el SS Californian, un barco de carga y pasajeros que había zarpado desde Liverpool el 5 de abril y se encontraba ahora en la misma zona del Titanic, se había detenido por precaución debido a un vasto campo de hielos y témpanos.

Durante la noche, Smith fue invitado por el pasajero George Widener a una cena en su homenaje en el restaurante a la carta de la cubierta B, donde se reunió con un grupo de prominentes pasajeros de primera clase. Se encontraban George y Eleanor Widener, el hijo de ellos, Harry, y las familias Thayer y Carter. En la misma mesa estaba también Archibald Butt, asesor de los presidentes Theodore Roosevelt y William Howard Taft.[42]

A las 22:00, Lightoller fue relevado por el primer oficial William Murdoch y le fueron retransmitidas las instrucciones del capitán. A las 22:50 horas, Cyril Evans, radiotelegrafista del SS Californian, quiso informar al RMS Titanic de su presencia, pero Phillips irritado ordenó callar a Evans cuando iba a dar cuenta exacta de un gran iceberg en la ruta del Titanic. Además, Phillips no entregó los avisos acumulados al puente. El operador Marconi del Californian, frustrado, no intentó comunicarse más con el Titanic y a eso de las 23:30 apagó el equipo y se retiró a dormir. A las 23:10, el RMS Titanic se hizo visible en el horizonte visual de quienes estaban de guardia en el SS Californian; tanto el tercer oficial Charles Victor Groves como el capitán Stanley Lord confirmaron que se trataba del nuevo Titanic.

Naufragio

Ilustración del naufragio del Titanic, por Willy Stöwer (1912).

A las 23:40 el Titanic chocó contra un iceberg por el costado de estribor, abriéndose varias brechas por debajo de la línea de flotación; el barco empezaba a inundarse. En ese momento, Edward Smith no se encontraba en el puente de mando. El temblor del impacto fue leve, pero sin embargo se sintió lo suficiente para llamar su atención.[46]

El capitán enseguida ordenó que se iniciaran los preparativos para botar los botes salvavidas.[51]

Poco tiempo después, Smith comenzó a comprender la enormidad del desastre que estaba a punto de ocurrir, ya que no había botes salvavidas suficientes para todos los pasajeros.[55]

No obstante, Smith había ordenado un rato antes que se trajeran los cohetes de emergencia desde la popa y se comenzaran a lanzar. El SS Californian estaba aproximadamente a 10 millas (18 km) del lugar, y algunos oficiales del Titanic creyeron ver señales luminosas desde este, albergando la esperanza de que el navío respondiera a las luces de respuesta, pero no sucedió nada. En efecto, desde el Californian se observaron los fogonazos blancos, pero el capitán Stanley Lord, ya acostado en su camarote, pensó que eran señales de la compañía y no mostró mayor interés.

Smith no participó activamente de las operaciones de evacuación, delegando la autoridad en el lanzamiento de los botes en Murdoch y el segundo oficial Lightoller.[57]

Muchos otros sobrevivientes afirmaron que Smith nunca demostró nerviosismo o algún descontrol de la situación. A la 01:45, con el castillo de proa ya sumergido, la mayor parte de los botes salvavidas se encontraban ya en el agua y Smith, al percatarse de que la mayoría no estaban ocupados en su totalidad, comenzó a llamarlos mediante un megáfono para lograr su retorno y embarcar a más pasajeros. No hubo respuesta, ya que en los botes tanto tripulantes como pasajeros temieron que el pánico cundiese y los botes se hundieran o fueran succionados. El pasajero Robert Williams Daniel comentó acerca de las acciones del capitán: «El capitán Smith fue el mayor héroe que yo vi. Permaneció en el puente y gritó por un megáfono, intentando ser oído».[58]

Smith aún estaba ocupado durante los minutos finales del Titanic liberando a la tripulación de sus funciones. A las 02:05 del día 15 de abril, fue de nuevo a la sala de radiotelegrafía para liberar a Bride y Phillips de sus servicios. Los dos aun así continuaron enviando señales de socorro durante diez minutos más.[61]​ Cinco minutos después, a las 02:20, el barco desapareció bajo el agua. Smith pereció aquella noche junto a otras 1500 personas, y su cuerpo nunca fue recuperado.

Muerte

No está claro cómo murió el capitán Smith, pero lo más probable es que falleciera ahogado en el puente de mando o saltara al agua desde una posición cercana al puente en los últimos momentos del hundimiento. En la imagen se puede ver el interior del puente del Olympic, muy similar en todos los aspectos al del Titanic.

Existen versiones contradictorias acerca de los últimos momentos y la muerte del capitán Edward Smith. Algunos supervivientes[62]​ dijeron que alrededor de las 2:10 h, cuando el agua llegaba a la cubierta de botes del barco, Smith se dirigió hacia el puente a la espera de su destino, muriendo mientras era engullido por el agua aferrándose a la rueda del timón de la nave, aunque otros tripulantes sobrevivientes negaron rotundamente este rumor.

El New York Herald, en su edición del 19 de abril de 1912[66]​ Debido a estos testimonios, ésta ha sido la imagen de Smith que ha permanecido como un icono a lo largo del tiempo, y que se ha perpetuado en las películas que se han rodado acerca de la catástrofe.

Mientras se encontraba alrededor del bote plegable B, Harold Bride afirmó haber visto al capitán Smith[70]

Algunos testimonios afirmaron que Smith pudo haber sido visto en el agua cerca del bote plegable B, que volcó tras su caída a la cubierta desde el techo del cuarto de oficiales y se alejó del barco con supervivientes. El coronel Archibald Gracie informó que un nadador desconocido llegó cerca del masificado bote, y que alguien a bordo le dijo: «Mantente agarrado, compañero. Uno más a bordo y nos hundiremos todos»; con una voz potente, el nadador respondió: «De acuerdo chicos. Buena suerte y que Dios os bendiga».[75]​ El destino del capitán Smith probablemente no podrá conocerse nunca.

Durante muchos años, también han existido testimonios contradictorios acerca de las últimas palabras de Smith. Los informes de prensa de la época afirmaron que, cuando comenzó el hundimiento final del barco, Smith aconsejó a aquellos a bordo «¡Sed británicos chicos, sed británicos!». Aunque se ha incluido esta frase en uno de los monumentos dedicados a su memoria, y se muestra también en la película de televisión de 1996, se trató de un mito popularizado por la prensa británica en aquel momento; Smith era un experimentado y cosmopolita capitán de transatlánticos, un hombre sofisticado. Si hubiera estado tentado de utilizar este tipo de sentencias jingoístas, ciertamente no hubiera sido tan popular entre los estadounidenses y canadienses prominentes que preferían viajar en los barcos que capitaneaba, y cenar con él a bordo. Si hubiera dicho estas palabras, seguramente las hubiera dicho a la tripulación, pero ninguno de los tripulantes supervivientes afirmó tal cosa. Dado que el testimonio de Brown, según el cual Smith dio órdenes antes de caminar hacia el puente, constituye el último testimonio fiable de la última vez que alguien vio a Smith con vida, sus últimas palabras hubieran sido simplemente: «Bien chicos, procurad lo mejor para las mujeres y niños, y sálvese quien pueda».[70]

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