Cruz del Eje | historia

Historia

Los orígenes históricos de la ciudad, y de la provincia de Córdoba a su vez, se remontan a la época en que los primeros colonos europeos, principalmente de España, se asentaron en lo que se conoció como Gobernación del Tucumán en los tiempos de la colonia. A la llegada de los españoles en el s. XVI el territorio estaba habitado por los sedentarios "comechingones", dueños naturales de estas tierras..

Dos asentamientos existían en la zona, en ese momento. Uno, en el sector sur llamado "Toco-Toco" (que en lengua originaria significa hoyos, quebradas o huaicos) y otro, en el sector norte, "Caviche" o "Cavis". Una primera referencia a Toco-Toco como asentamiento indígena la da Hernán Mejía de Mirabal. Este capitán de la conquista, perteneciente a la expedición de Jerónimo Luis de Cabrera, dirige una entrada al norte de la provincia de Córdoba, por el camino de Punilla pasando por Cosquín, Escobas y llegando a Toco Toco. En 1587 otra expedición, enviada al Tucumán, liderada por Gaspar de Medina llega al asentamiento indígena de Cavis, ubicado en el lugar que hoy es el extremo norte de la ciudad, conocido como El Pantanillo o Barranca de los Loros. En este lugar se han encontrado rastros y vestigios del pasado aborigen y también restos de cementerios, urnas funerarias y otros utensilios.

La ciudad de Cruz del Eje no posee fundación cierta, sino que sus orígenes se dieron con la posesión de tierras por parte de los españoles colonizadores. Por este hecho no existe un Acta Fundacional, como era habitual en las ciudades coloniales. Fue resultado del agrupamiento que paulatinamente constituyeron los españoles descendientes que antes fijaron su residencia en las estancias vecinas de San Marcos y Siguiman a mediados del siglo XVII. Tras ellos vinieron otros, provenientes la mayoría de la zona de Punilla y algunos de la ciudad de Córdoba, comprobación que se llega por apellidos, a los que se agregaron indios y negros, los primeros por anteriores encomiendas y los segundos en su condición de esclavos.

En 1735, don Francisco de Baigorrí solicitó al Gobernador del Tucumán, don Juan de Armaza y Arregui y éste le concedió una merced de unas 26 leguas, a orillas del río Siguiman («reunión de aguas» en idioma comechingón), de las tierras llamadas comúnmente La Cruz del Eje, y el 22 de septiembre, el Juez de Comisión Don Estanislao de Toledo Pimentel, fechada el Acta le dio posesión de las mismas.

El primer habitante estable, europeo, fue el español Pedro Ladrón de Guevara quien, junto a su hijo Luis, le dieron gran impulso a la Estancia Siguiman, poblando de ganado sus campos y cultivándolos.

Cruz del Eje comienza a desarrollarse urbanísticamente a partir del siglo XIX. El primer núcleo poblacional de Cruz del Eje se ubica en el sector sur entre la actual Plaza 25 de mayo y el camino a las Bateas. En esos tiempos la villa se erigía por una sola calle, apodada calle chorizo por su extensión. A fin de siglo, con la creación de la municipalidad en 1890 y la instalación del FF.CC. Belgrano producen en la tranquila villa profundos cambios en su evolución urbana, y un polo de desarrollo importante en la zona.

El primer Intendente de la ciudad fue Don Feliz A. Caceres quien asume ese cargo el 4 de junio de 1896 siendo reelecto en reiteradas ocasiones dejando la intendencia recién en el año 1905 por motivos de salud.

En el Siglo XX la evolución de Cruz del Eje era bastante ascendente, tanto en lo demográfico como en lo económico y social, y se había convertido en una de las principales poblaciones de la provincia de Córdoba. En 1944, el 3 de julio, se deja inaugurado el Dique Cruz del Eje, obra gestionada por más de 50 años y con la cual se esperaba un importante paso adelante económicamente. El comercio crece y alcanza su nivel más alto hasta mediados de la década del ´70, iniciándose una paulatina decadencia por el cierre de los talleres ferroviarios. Cruz del Eje llegó a ser la cuarta población de la provincia.

En febrero de 1992 circuló en Cruz del Eje la predicción de una adivina que vaticinaba una gran catástrofe en esa ciudad. Posteriormente, la noche del 22 de febrero, los habitantes de Cruz del Eje se vieron alarmados por una noticia que corría de boca en boca, anunciando que se había roto el dique de la ciudad. De inmediato, todos corrieron a la loma a ponerse a resguardo del peligro. Pasaron las horas y el agua no llegó, luego se dijo que había sido una falsa alarma, producto de unos bromistas que, aprovechando la predicción, quisieron arruinar la fiesta de un casamiento porque no habían sido invitados.

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