Cordemex | cierre de la empresa y reordenación henequenera

Cierre de la empresa y reordenación henequenera

Así, la economía propia de la empresa y el valor agregado que ésta llegó a generar con sus productos y sus ventas, no fue suficiente para remunerar económicamente al conjunto social que pretendía vivir de la agroindustria y que, día a día, experimentaba una más difícil situación, porque mientras la base social -el número de campesinos que participaban en la agroindustria- crecía, la actividad comercial declinaba. La actividad en su conjunto vivió crónicamente una ||||situación de pérdidas que fueron creciendo y acumulándose.

Al cabo de los años, la agroindustria se hizo más dependiente del subsidio –única forma de compensar sus pérdidas- que era proveído por el gobierno federal mediante recursos fiscales. Los montos de éste fueron cada vez mayores, hasta que a principios de los años ochenta la situación se tornó inmanejable, sobre todo a la luz de otra crisis económica generalizada que padeció México, por entonces víctima de la primera gran caída de los precios mundiales del petróleo del siglo XX.

Secador solar para la fibra de henquén. Instalaciones de Cordemex en la desfibradora de Ixil (municipio), zona henequenera, Yucatán, México.

A pesar de que a partir de 1983 Cordemex redujo al mínimo sus pérdidas[15]

Es en el gobierno del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, y del gobernador de Yucatán, Víctor Cervera Pacheco, cuando se inicia este programa político-social, viniendo a culminar seis años más tarde bajo el gobierno de Dulce María Sauri Riancho, cuando, a finales de 1991, se disuelve Cordemex como empresa pública paraestatal, reprivatizándose las actividades industriales que estaban vigentes y eliminándose también las estructuras burocráticas que administraban los mecanismos del subsidio federal,[17]

Al mismo tiempo, es en esta etapa en la que se deslinda el gobierno de la República de las actividades de la agroindustria henequenera y se impulsan, con inversiones públicas en infraestructura y con apoyos específicos, otras actividades económicas que darían cauce a la diversificación económica de la región y a su problemática social, siendo las más conspicuas las relativas al sector turismo, a la infraestructura carretera, al sector manufacturero (industria maquiladora) y a otras ramas de la actividad agropecuaria, como la ganadería y la citricultura.[18]

Durante su período como empresa paraestatal, fueron directores de Cordemex, Miguel Olea Enríquez; Federico Rioseco Gutiérrez; Carlos Capetillo Campos; Rodolfo Menéndez Menéndez; Juan Duch Gary, Luis Felipe Riancho Seguí y Raúl Torre Rodríguez a quien correspondió liquidar la empresa.

En 1975 la empresa Cordemex decidió editar una obra de gran interés cultural y colectivo como parte de su función social. Así, impulsó y financió la edición del Diccionario Maya Cordemex, obra lexicográfica maya - español, en la actualidad reconocida de singular valor para los estudiosos de la cultura maya y tal vez la más amplia e importante en su género.[19]

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