Cordemex | creación de cordemex

Creación de Cordemex

Vestigios de una hacienda henequenera. Sigue erecta la chimenea del cuarto de máquinas. Como ésta, existieron cientos a lo ancho del extensa región que ocupó la agroindustria durante su auge, hacia principios del siglo XX.

Sin haberse resuelto las contradicciones internas de la actividad en Yucatán, la alcanzó el desarrollo tecnológico y la invención de las fibras sintéticas a partir de derivados petrolíferos. Éstas, que a partir de la segunda guerra mundial, se convirtieron en sucedáneas de las fibras naturales en general y particularmente de la del henequén, contribuyeron a generar otra gran crisis a la agroindustria henequenera yucateca, que vio acentuado así su proceso de declinación.

En 1961, ya en plena crisis, pero con una contribución todavía muy importante a la sociedad y a la economía del estado de Yucatán y con el propósito de reestructurar la industria cordelara, se crea Cordemex por un grupo de empresarios interesados en el saneamiento de la actividad. Poco tiempo después, ante la ineficacia de los esfuerzos privados que la gestaron, y con el fin de dar aliento y recomponer la situación de esta agroindustria clave para la región, interviene otra vez el gobierno federal mediante la adquisición de la mayoría de las partes del capital social de la empresa, considerada entonces como de enorme interés social y por ende político. En diciembre de 1961 se convierte Cordemex en una empresa paraestatal.

Ya dueño de la empresa el gobierno federal invierte importantes recursos en la transformación del aparato industrial con miras a darle al campesinado yucateco dependiente del monocultivo del henequén un apoyo sólido, industrializando y comercializando los derivados de la fibra del agave. En ese entonces dependían del henequén la casi totalidad de la población de los 62 municipios de Yucatán -de un conjunto de 106-, llegando a representar más de 150,000 campesinos, que junto con sus familias constituían un porcentaje mayoritario de la población total de la entidad federativa. Era ésta una población de origen maya que disponía apenas de exiguos recursos e ingresos en la región.

Durante las primeras décadas de su funcionamiento, Cordemex logró constituir el complejo industrial más grande y moderno del mundo para la industrialización de la fibra del henequén. Las instalaciones llegaron a incluir 24 unidades fabriles: 20, dispersas en la extensa zona henequenera destinadas a la desfibración del henequén; las demás dentro de un conjunto en la ciudad de Mérida: una, para la fabricación de hilos y járcias; una, para la producción de sacos y telas; una, para fabricar tapetes y recubrimientos de muros; una más, para la obtención de esteroides -moléculas químicas usadas en la industria farmacéutica- extraídos del jugo (aguas residuales del proceso de desfibración) del henequén.[13]

Los productos fabricados se vendieron en muchos países del mundo y una corta época de relativo auge se vivió en la región al lograrse que la Cordemex captara cerca del 100% de la producción agrícola henequenera. No se logró sin embargo el objetivo primordial de la empresa: que el valor de la producción obtenido de los mercados se reflejara en una mejor economía para la clase trabajadora, especialmente la campesina que continuó marginada y depauperada.

Una cierta mejoría en la economía familiar fue percibida por el sector obrero que laboró en la empresa, gracias a un sindicalismo agresivo y reivindicativo. Este sector, que llegó a representar más de 4000 obreros -comparativamente con el sector campesino que se mantuvo en la pobreza-, se benefició de la organización del aparato industrial y de la orientación política del gobierno mexicano que lo privilegió relativamente.

Durante los años que siguieron, los mercados internacionales del henequén continuaron debilitándose ante el crecimiento de las fibras sintéticas, especialmente del polipropileno, que fue sustituyendo por su mejor valor en uso a las fibras duras en muchas de las aplicaciones que por largo tiempo fueron exclusivas de estas. Paralelamente, la competitividad de la agroindustria henequenera yucateca fue decreciendo con relación a la de otros países, particularmente Brasil, cuya producción de fibra dura fue ganando participación en los mercados internacionales.

Other Languages