Batalla de Monterrey | final

Final

El General Pedro Ampudia pactando la capitulación de Monterrey con el General Zachary Taylor el 24 de septiembre de 1846

Tras tres días de cerco estadounidense, se llegó a un armisticio entre las dos fuerzas, dando una capitulación a la guarnición mexicana que salió de la plaza con toda su artillería, armas, trenes de víveres y municiones, a tambor batiente y con banderas desplegadas, saludadas por el ejército estadounidense con todos los honores de la ordenanza. La evacuación de la plaza se verificó el 25 de septiembre, tomando el rumbo del Saltillo. En la noche del 23, en un último esfuerzo de Estados Unidos para capturar las murallas de la ciudad, se encontraron con una feroz resistencia. La línea de los Estados Unidos, cercana a las grietas, inició un retiro un poco desorganizado. Al mismo tiempo, Zachary Taylor ordenó a su mortero que comenzara a bombardear indiscriminadamente. Este acto finalmente abrió una brecha en la parte posterior de la resistencia mexicana y, con las fuerzas estadounidenses en plena retirada, de manera inesperada Ampudia ordenó izar la bandera blanca de rendición. Después de este punto, muchos soldados estadounidenses actuaron de manera salvaje en la ciudad capturada, incluso contra la población civil de Monterrey, especialmente los voluntarios de Texas conocidos como Texas Rangers. Corrieron a saquear y quemar casas, violando mujeres y matando a familias enteras. Taylor admitió las atrocidades cometidas por sus hombres, pero no tomó ninguna medida para castigarlos.[5]

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