Arturo Soria | notas

Notas

  1. Calvo y García —que en su biografía de Soria sitúan el suceso hacia 1863—, relatan que habiendo ya superado el examen «con brillantez», uno de los miembros del tribunal pidió al aspirante «que desarrollase la ecuación de los diámetros conjugados de la elipse». La originalidad del proceso de cálculo iniciado por Arturo Soria llevó al examinador a advertirle que iba errado; pero, para su bochorno, el examinando concluyó correctamente el desarrollo, lo que dejó al tribuno en entredicho, bochorno que provocó el veto del joven Soria. No sería la última ocasión en la que la brillantez (y probablemente la ideología liberal del geómetra urbanista en abierta oposición al régimen político de Isabel II de España) fueron saboteadas por el influyente «clan de los ingenieros» y los continuos problemas que tuvo a lo largo de su vida con el Ministerio de Fomento.
  2. Ha quedado noticia de que «su gestión permitió liberar a trescientos cincuenta y cinco esclavos de las manos de traficantes y hacendados».
  3. También en esta ocasión su retirada atendió a razones ideológicas, cuando la inyección de capital del grupo belga Charleroi en la compañía tranviaria había llevado al conjunto general de accionista a modificar los objetivos hacia una explotación exclusiva para viajeros, traicionando su filosofía como enlace nocturno entre las estaciones ferroviarias y los principales mercados de abastos de Madrid, además del servicio de viajeros durante el día.
  4. Que pudo ser la primera red telefónica del mundo es una afirmación aparentemente exagerada que sin embargo queda respaldada por el hecho de que el propio Bell, que había patentado en 1876 su modelo de teléfono en Estados Unidos, no formó su propia compañía, la Bell Telephone Company, hasta el 9 de julio de 1877.
  5. Estudiosos y biógrafos coinciden en el especial valor de esta colección de trabajos periodísticos para conocer la verdadera dimensión intelectual, social y científica de Arturo Soria.
  6. En un artículo dedicado al Madrid Futuro, advierte sobre la necesidad de prevenir el imparable crecimiento de las ciudades, citando como ejemplo Berlín que en veinte años había pasado del medio millón de habitantes a algo más del doble, y augurando similar futuro para Madrid. Cierto es que la capital española no alcanzó más que 576.538 habitantes transcurridos los veinte años siguientes a la publicación de aquel artículo, pero no menos cierto fue la absoluta e irracional falta de planificación para abordar el más mínimo crecimiento. (ver cifras, análisis y conclusiones en Calvo y García)
  7. En el eje central de los intereses enfrentados, la especulación municipal y otros sustanciosos negocios desarrollados en Madrid a remolque del Ensanche de Madrid, siguiendo el original Plan Castro ideado en 1846 y aprobado en 1860. En ese contexto el gran enemigo de Arturo Soria fue el poderoso José Abascal, alcalde de la ciudad entre 1881-1883, y ávido terrateniente.(ver cifras y detalles en Calvo y García, páginas 63 y ss.)
  8. Un Real Decreto de 1915 promulgó como obligatoria la Fiesta del Árbol en todos los términos municipales de Madrid, modelo que llegaría a ponerse de moda en otros países de Europa.
  9. El modelo original era una ciudad alargada construida a ambos lados de una avenida central de 40 metros de ancho, con un corredor de infraestructuras central y "el campo" (denominación que engloba todo aquello que no sea "ciudad") a cada uno de los lados. Los planos de la época muestran las manzanas extendiéndose a 200 metros a cada lado de la avenida central y un cinturón exterior de 100 metros de bosque, más allá de los cuales habría campos de cultivo.
  10. Conviene anotar, que en la Ciudad Lineal se construyeron un millar de viviendas. Así mismo, aunque de forma casi anecdótica, cabe añadir otro tipo de realizaciones como lo llamados Jardines de la Ciudad Lineal, que incluían un teatro-circo con capacidad para dos mil quinientas personas, se serviría también como centro cultural y espacio para las conferencias dictadas por la Universidad Popular. También se construyó, en 1905, una plaza de toros, un gimnasio al aire libre y un frontón, y en 1907 un café-restaurante que más tarde se utilizaría como teatro de verano. Este tipo de instalaciones se completarían, en 1910, con un velódromo para veinte mil espectadores. La Compañía montó una fábrica de electricidad, talleres para la reparación de los tranvías, y tejares en diversas manzanas del trazado. Además, levantó sus oficinas y una imprenta desde la que se editó la Revista de la Ciudad Lineal, creada por Arturo Soria. En un plano más doméstico, puede añadirse la puesta en funcionamiento de un servicio sanitario para el vecindario en 1904, y un colegio de enseñanza primaria en 1910; espacio pedagógico reforzado por un gran colegio para los Huérfanos de la Armada inaugurado ya en 1916. También, en 1924, muerto ya Arturo Soria, se levantó la iglesia de tibio estilo mudejar conservada en el siglo xxi en la intersección con la calle de Alcalá.
  11. Como el atentado contra los tranvías de la compañía, en 1910.
  12. Lema que Soria tomó al parecer de una novela futurista del médico y escritor florentino Paolo Mantegazza, titulada L'anno 3000. Sogno di Paolo Mantegazza, publicada en 1897. Según reseña aparecida el 20 de octubre de 1902 en La Ciudad Lineal, revista de la Compañía Madrileña de Urbanización.
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