Antonio de Montesinos | legado

Legado

Para perpetuar su memoria y su lucha por la justicia en favor de los indígenas del Nuevo Mundo, fue colocada una gran estatua suya en actitud de grito, en el paseo marítimo (Malecón) de la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana), frente al mar Caribe. La estatua de piedra y bronce, de 15 metros de altura, diseñada por el escultor mexicano Antonio Castellanos Basich, fue donada al pueblo dominicano por el gobierno mexicano e inaugurada en 1982 por los presidentes de México y de la República Dominicana.

Las protestas de las autoridades de la Isla La Española llegaron a la Corte a través de una delegación acompañado por el vicario de los franciscanos. El rey Fernando el Católico al enterarse de lo sucedido se quejó al provincial de los dominicos en España y pidió sanciones para los dominicos de la Isla; y, además, mandó amenazarlos con el regreso. Mientras tanto, en la Isla los españoles les negaron el sustento y les amenazaron con embarcarlos a España.

El provincial de los dominicos fray García de Loaysa y Mendoza también les amonestó, y a través de tres cartas, les conmina a modificar su forma de predicación y les amenaza con no dejar pasar más frailes a la Isla. Los frailes dominicos, a pesar de las presiones y amenazas, no se amedrentan ni cambian de parecer, ya que su doctrina es fruto del estudio de la verdad, unieron el Evangelio al derecho de gentes. Luego de deliberar toman la decisión de enviar al mismo fray Antón de Montesinos, y con este propósito pidieron limosna para los gastos de viaje. Algunos se la negaron, pero, no faltaron personas caritativas que, conociendo sus virtudes, les ayudaron.

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