Alejandro I de Epiro | ascenso al trono de epiro

Ascenso al trono de Epiro

Al cumplir Alejandro I de Epiro veinte años de edad (343 a.C), su cuñado, el rey Filipo II de Macedonia, ya sea por motivos políticos o bien intereses privados de índole familiar, derivados de su relación con su esposa Olimpia, destituyó al rey Arribas de Epiro, e instauró en el trono a Alejandro I "El Moloso".[2]​ Filipo II obligó con firmeza al rey Arribas a que se retirara del trono.

Se estima que Alejandro I reinó en Epiro entre aproximadamente 343 a.C. y 326 a. C. De acuerdo también con las muy escasas fuentes históricas disponibles, el reinado de Alejandro I de Epiro fue tranquilo a nivel político dentro de un contexto de relativa estabilidad económica y relaciones con otros reinos.[cita requerida].

La ciudad capital del reino de Epiro se estableció en la ciudad de Dodona (también conocida en la Antigüedad con el nombre de Butrinto y que modernamente a hoy se conoce con el nombre de Sarandë, de gran importancia turística para lo que es el actual Estado de Albania, vecino de la actual Grecia).

Cabe destacar que el ascenso de Alejandro I de Epiro como rey en Molosia se dio dentro de un contexto de reinado vasallo al reino de Macedonia. Las sucesivas victorias militares de Filipo II lo llevaron a instaurar la hegemonía política, administrativa y militar de Macedonia sobre el resto de las ciudades que constituían la Grecia de aquel entonces, las que con excepción de Esparta en el año 337 a. C. se constituyeron en la llamada "Liga de Corinto".

La Liga garantizaba la paz general para todas las ciudades que la conformaban, la autonomía interna de cada reino que la integraba, salvo para reprimir revoluciones y constituía una alianza idealmente concebida como perpetua bajo el mando de Filipo II, a quien dicha Liga le concedía el mando de la guerra contra el reino de Persia. En el caso de Alejandro I de Epiro, su condición de rey como la de los demás reyes griegos (nuevamente con excepción del reino de Esparta) no se dio en condiciones de paridad política con el reino de Macedonia, sino que tanto Alejandro I "el Moloso" como el resto de los reyes se constituyeron en reyes vasallos, unidos finalmente en una Liga fundada por el genuino rey de Grecia, en el más pleno y genuino sentido político: Filipo II de Macedonia.

La ciudad de Dodona era conocida por el oráculo más famoso de toda la antigüedad, después del de Delfos: el Oráculo de Dodona. Este santuario estaba dedicado al dios Zeus y a la Diosa Madre, venerada bajo el nombre de Dione, y había sido y aún era el más frecuentado desde tiempos muy antiguos. Un poco más al sur se hallaba otra ciudad importante para el reino, Ambracia (conocida hoy como Arta (Grecia), ciudad que posteriormente vivió una etapa de prosperidad económica y política gracias a los éxitos militares de un famoso general de esta época de nombre Pirro.

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