Accidente del transbordador espacial Columbia | antecedentes

Antecedentes

Espuma de aislamiento térmico del tanque de combustible principal del transbordador.

El tanque de combustible principal del transbordador está recubierto de espuma de aislamiento térmico, destinado a impedir la formación de hielo cuando el depósito se llena de hidrógeno y oxígeno líquidos. Ese hielo podría dañar el transbordador si se desprende durante el despegue.

La rampa de espuma bípode es un componente aerodinámico hecho de espuma de aproximadamente un metro. La espuma, normalmente no considerada como un material estructural, debe soportar algunas cargas aerodinámicas. Debido a estos requisitos especiales, solo un técnico especializado puede realizar el curado de la fundición y de las rampas en el lugar.[3]

Se observaron desprendimientos de la rampa bípode de aislamiento, en su totalidad o en parte, en cuatro vuelos anteriores: STS-7 (1983), STS-32 (1990), STS-50 (1992) y más recientemente la misión STS-112 (sólo dos lanzamientos antes de la misión STS-107). Todas las misiones del transbordador afectadas habían sido completadas con éxito. La dirección de la NASA llegó a referirse a este fenómeno como «derramamiento de espuma». Al igual que con los problemas de erosión de la junta tórica que finalmente condenaron al transbordador espacial Challenger, la gestión de la NASA se acostumbró a estos fenómenos, al no existir consecuencias graves en los episodios anteriores. La socióloga Diane Vaughan designó este fenómeno como «normalización de la desviación», en su libro sobre el proceso de decisión del lanzamiento del Challenger.[4]

La STS-112 fue el primer vuelo con cámara «ET Cam», un canal de video montado en la ET con el fin de dar un mayor conocimiento del problema del vertimiento de espuma. Durante ese lanzamiento se separó un trozo de espuma de la rampa bípode ET y golpeó el anillo de unión SRB-ET en la parte inferior del cohete propulsor sólido de la izquierda (SRB) causando una mella de 12 cm de ancho y nueve de profundidad en el mismo.[6]

Acercamiento de la sección izquierda de la rampa aislante bípode de espuma que se desprendió y dañó el ala del transbordador.

Dos horas después del despegue se realizó una revisión de rutina de un video tomado durante el despegue de la misión STS-107 y no reveló nada inusual. Al día siguiente, una filmación de mayor resolución que había sido procesada durante la noche reveló que los restos de espuma golpearon el ala izquierda, lo que podría dañar la protección térmica del transbordador espacial.[7]​ En el momento, no pudo determinarse el lugar exacto donde la espuma golpeó el ala debido a la baja resolución de la filmación de las cámaras de seguimiento.

Mientras tanto, se revisó el juicio de la NASA para evaluar los riesgos. La presidente del Equipo de Gestión de la misión (MMT) Linda Ham dijo que "La razón era pésima entonces y sigue siéndola". Ham y el director del programa espacial Ron Dittemore habían estado presentes en la reunión del 31 de octubre de 2002, en la que se tomó la decisión de continuar con los lanzamientos.[8]

Los análisis posteriores a la STS-107 revelaron que dos lanzamientos del transbordador anteriores ( STS-52 y STS-62) también tuvieron pérdida de espuma de la rampa bípode que no fue detectada. Además, la rampa de espuma de la Protuberancia de Carga Aérea (PAL) también había derramado piezas, y también hubo pérdidas puntuales de grandes áreas de espuma.

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