Zarabanda

La zarabanda es una danza lenta, del período barroco desarrollada durante los siglos XVI y XVII, escrita en un compás ternario[1] (característica de la música barroca) y se distingue en que el segundo y tercer tiempo van a menudo ligados, dando un ritmo distintivo de negra y blanca alternativamente. Las blancas corresponden a los pasos arrastrados en el baile y se caracteriza por un tempo allegro y ligero. Tenía similitudes con la chacona.

Origen

El origen de la zarabanda no se puede especificar con exactitud, sin embargo, hay testimonios que sitúan la danza por los territorios hispánicos y las colonias de América. En sus inicios este baile tenía carácter popular y consistía en danzar de forma circular con giros y maneras sensuales. Se tiene primera constancia de la zarabanda en América Central: en 1539, un baile llamado zarabanda se menciona en el poema Vida y tiempo de Maricastaña escrito en Panamá por Fernando de Guzmán Mejía.[4]

Los instrumentos que acompañaban a este baile, eran la guitarra barroca y la percusión con las castañuelas. Además de la instrumentación, se encontraba una parte vocal y la letra estaba relacionada con la temática picaresca (erótica, política, social…). Solía aparecer nombrada la propia danza.

Ritmo habitual de la Zarabanda durante la primera mitad del siglo XVII.

Los moralistas de la época la consideraban un baile obsceno y despreciable. Rodrigo Caro en 1626 comentó «Estos lascivos bailes parece que el demonio los ha sacado del infierno, y lo que aun en la república de los gentiles no se pudo sufrir por insolente, se mira con aplauso y gusto de los cristianos, no sintiendo el estrago de las costumbres y las lascivias y deshonestidades que suavemente bebe la juventud con ponzoña dulce, que por lo menos mata al alma; y no sólo un baile, pero tantos, que ya parece que faltan nombres y sobran deshonestidades: tal fue la zarabanda, la chacona, la carretería, la japona, Juan Redondo, rastrojo, gorrona, pipirronda, guriguirigaí y otra gran tropa de este género, que los ministros de la ociosidad, músicos, poetas y representantes inventan cada día sin castigo.» [6] Sus principales detractores pertenecieron generalmente a las instituciones eclesiásticas y de poder, y fue por ello prohibida en España en una orden fechada el tres de agosto de 1583, acusándola de incitar a la imitación en el público. («A 3 de agosto de 1583, mandan los señores alcaldes de la casa y corte de su majestad, que ninguna persona sea osado de cantar, ni decir, por las calles ni casas ni en otra parte el cantar que llaman de la zarabanda, ni otros semejantes. So pena de cada doscientos azotes y a los hombres de cada seis años de galeras y a las mujeres, de destierro del reino.»)

La zarabanda fue citada con frecuencia en la literatura de la época (a saber, la de Góngora, Cervantes o Lope de Vega, aentre otros) y gozó de enorme popularidad hasta entrado el XVII. Cervantes, por ejemplo, incluyó la frase «... el endemoniado son de la zarabanda» en El celoso extremeño.

Exilio

La zarabanda llega a Italia, manteniendo su carácter popular y con una forma compositiva reservada a instrumentos solistas como la guitarra barroca o el violín.

Francia adopta a la zarabanda y la desvinculará de sus raíces como danza del pueblo, elevándola a la majestad. Se desarrollará dentro de la música culta, pasando a ser uno de los movimientos imprescindibles de las suites (conjuntos de danzas), además de incluirse en piezas para solista y en los ballets de la corte. Adoptará otro tipo de temática en su poesía, más expresiva ( manierista), e incorporará a su haber otros instrumentos, como el clave o el laúd.

Este modelo se difundió por toda Europa, en países como Inglaterra o Alemania, aunque en España quedó remplazada por su prima la chacona

La zarabanda fue resucitada en el siglo XX por compositores como Claude Debussy, Erik Satie y, con otro estilo, Vaughan Williams (en Job) y Benjamin Britten (en Simple Symphony).

Quizá la zarabanda más famosa es la anónima La Folía, cuya melodía aparece en piezas de varios compositores desde la época de Claudio Monteverdi y Arcángelo Corelli hasta la actualidad. ( Stanley Kubrick utilizó en la banda sonora de su película Barry Lyndon una zarabanda de Händel, a saber el cuarto movimiento de su “Suite en re menor para clavecín”, que no es otra cosa que una variación de La Folía.)

Referencias

  1. Métrica ternaria (en inglés)
  2. «Richard Hudson and Meredith Ellis Little: "Sarabande", New Grove Online (subscription access)». Consultado el 13 de noviembre de 2006. 
  3. Rodriguez Pitti, Jose Luis, "Panama Blues" (Panama: El Hacedor, 2010).
  4. Alonso López, Filosofía antigua poética. España, 1596.
  5. Rodrigo Caro Días geniales o lúdricos. España 1626. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. <http://www.rae.es> [consultado el 11-12-10]
  6. Juan de Mariana: Tratado contra los juegos públicos. España, ca. 1609. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. <http://www.rae.es> [consultado el 11-12-10]
Other Languages
Alemannisch: Sarabande
беларуская: Сарабанда
български: Сарабанда
català: Sarabanda
čeština: Sarabanda
Deutsch: Sarabande
Ελληνικά: Σαραμπάντα
English: Sarabande
Esperanto: Sarabando
eesti: Sarabanda
euskara: Sarabanda
فارسی: ساراباند
suomi: Sarabande
français: Sarabande
עברית: סרבנד
magyar: Sarabande
Հայերեն: Սարաբանդա
日本語: サラバンド
한국어: 사라반드
Nederlands: Sarabande
norsk nynorsk: Sarabande
norsk bokmål: Sarabande
polski: Sarabanda
português: Sarabanda
русский: Сарабанда
Simple English: Sarabande
slovenščina: Sarabanda
српски / srpski: Сарабанда
українська: Сарабанда
Tiếng Việt: Sarabande
中文: 萨拉班德