Zacarías de Vizcarra

Zacarías de Vizcarra y Arana
Zacarias de Vizcarra.jpg

Título Obispo titular de Ereso
Otros títulos Obispo auxiliar de Toledo
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 31 de marzo de 1906
Ordenación episcopal 22 de junio de 1947 por Enrique Plá y Deniel
Información personal
Nombre Zacarías de Vizcarra y Arana
Nacimiento 4 de noviembre de 1879
Fallecimiento 18 de septiembre de 1963
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Zacarías de Vizcarra y Arana ( Abadiano, 4 de noviembre de 1879- Madrid, 18 de septiembre de 1963) fue un obispo católico español, conocido propagandista de la Hispanidad.

Su vida

Nació el 4 de noviembre de 1879 en la localidad vizcaína de Abadiano.[1] Su lengua materna era el euskera. Pronto se trasladó a Argentina donde permaneció 25 años, tuvo a su cargo la erección de la Basílica del Sagrado Corazón en Buenos Aires, financiada por la familia Pereyra Iraola.

En 1926 publicó en Buenos Aires "La Hispanidad y su verbo" donde propone sustituir el término " Raza" por el de " Hispanidad", con lo que el 12 de octubre pasaría a denominarse " Día de la Hispanidad" en vez de " Día de la Raza". Fue el por entonces Embajador de España en Buenos Aires y periodista español Ramiro de Maeztu el encargado de divulgar el término, tanto a través de la revista Acción Española, como en su libro "La Defensa de la Hispanidad".

«Por las razones que luego indicaré no me satisfacía el nombre de Día de la Raza, que iba adquiriendo cada vez mayor difusión. Era necesario encontrar otro nombre que pudiera reemplazarlo con ventaja. Y no hallé otro mejor que el de ' Hispanidad', prescindiendo de su anticuada significación gramatical y remozándola con dos acepciones nuevas, que describía yo así en una revista de Buenos Aires que no tengo a mano ahora en Madrid, pero que encuentro citada en la mencionada revista Hispanidad de Madrid, en el número de 1 de febrero de 1936: «Estoy convencido –decía en ella– de que no existe palabra que pueda sustituir a 'Hispanidad'... para denominar con un solo vocablo a todos los pueblos de origen hispano y a las cualidades que los distinguen de los demás. Encuentro perfecta analogía entre la palabra 'Hispanidad' y otras dos voces que usamos corrientemente: ' Humanidad' y ' Cristiandad'. Llamamos 'Humanidad' al conjunto de todos los hombres, y 'humanidad' (con minúscula) a la suma de las cualidades propias del hombre. Así decimos, por ejemplo, que toda la Humanidad mira con horror a los que obran sin humanidad. Asimismo llamamos 'Cristiandad' al conjunto de todos los pueblos cristianos y damos también el nombre de 'cristiandad' (con minúscula) a la suma de las cualidades que debe reunir un cristiano. Esto supuesto, nada más fácil que definir las dos acepciones análogas de la palabra 'Hispanidad': significa, en primer, lugar, el conjunto de todos los pueblos de cultura y origen hispánico diseminados por Europa, América, África y Oceanía; expresa, en segundo lugar, el conjunto de cualidades que distinguen del resto de las naciones del mundo a los pueblos de estirpe y cultura hispánica.» Estas dos acepciones nuevas de la palabra «Hispanidad» nos podían permitir reemplazar ventajosamente el vocablo « raza» que, como escribía yo en la mima revista, me parecía «poco feliz y algo impropio»; pero no figuraban todavía en los diccionarios. Por eso, en un escrito que publiqué en Buenos Aires en 1926 bajo el título 'La Hispanidad y su verbo', y obtuvo amplia difusión en los ambientes hispanistas, elevaba a la Real Academia de la Lengua esta modesta súplica: 'Si tuviéramos personalidad para ello, pediríamos a la Real Academia que adoptara estas dos acepciones de la palabra 'Hispanidad' que no figuran en su Diccionario.»[2]

La revista Acción Española reproduce, bajo el título «El apóstol Santiago y el mundo hispano», fragmentos del estudio publicado en Buenos Aires, con objeto de animar, durante las presentes tribulaciones, a los católicos españoles, con la visión de las pasadas misiones y de los destinos futuros de España y de la Hispanidad» :

«...tenemos que España y su estirpe, es decir, toda la Hispanidad, debe cumplir todavía dos brillantes misiones en la Cristiandad, para salvar a la Humanidad en su más terrible crisis: 1.º Debe derrotar al Anticristo y a toda su corte de judíos, con el signo de la Cruz (...), 2.º Debe España completar la obra iniciada en Covadonga, Las Navas, Granada y Lepanto, destruyendo completamente la secta de Mahoma y restituyendo al culto católico la catedral de Santa Sofía, en Constantinopla. (...) Porque Santiago y España tienen que cumplir todavía dos misiones a cual más gloriosas: Santiago y España tienen que defender un día a la Iglesia de San Pedro, combatiendo y derrotando al Anticristo y a su corte de judíos; Santiago y España tienen que cantar un día el Credo de Nicea en la mezquita de Santa Sofía, después de haber rasgado en su pórtico, entre los aplausos de la Morisma bautizada, los falsos mandamientos de Mahoma.»[3]

Al proponer la sustitución del concepto de raza por el de Hispanidad prescinde de notas raciales, que pueda señalar diferencias poco agradables entre los diversos elementos que integran a las naciones hispánicas.

«...Es un nombre de «familia», de una gran familia de veinte naciones hermanas, que constituyen una «unidad» superior a la sangre, al color y a la raza de la misma manera que la 'Cristiandad' expresa la unidad de la familia cristiana, formada por hombres y naciones de todas las razas, y la 'Humanidad' abarca sin distinción a todos los hombres de todas las razas, como miembros de una sola familia humana. Es una denominación que a todos honra y a nadie humilla.»

En 1937 vuelve a España colaborando con el Cardenal Gomá en la reorganización de la Acción Católica Española, nombrado Consiliario General de Acción Católica Española y primer consiliario de los Cursillos de Cristiandad. Como tal formó parte del Patronato de Honor del XIX Congreso Mundial de Pax Romana celebrado en 1946, en el que intervino [1], proponiendo prudentes estrategias para cercenar al comunismo[4] tal como el Partido Comunista de España en su propuesta de reconciliación nacional: or una solución democrática y pacífica del problema español, junio de 1956 :

«La ideología de la democracia cristiana es opuesta a la ideología del comunismo. Pero en los artículos publicados por Monseñor Zacarías de Vizcarra en « Ecclesia» y en algunas actitudes de jerarquías o católicos destacados hay un tono conciliante, civil, al hablar del Partido Comunista, que contrasta con los llamamientos a nuestro exterminio físico hechos por otros católicos en otros períodos. En dichos artículos no se plantea la lucha en el terreno de la guerra civil, sino en el terreno ideológico. Nosotros pensamos igualmente, que la discusión, la polémica, la lucha de ideas, y no la violencia física, son las formas que deben utilizarse para dirimir las diferencias políticas e ideológicas[2]

Electo el 2 de abril de 1947 como obispo auxiliar de Toledo y obispo de la sede virtual de Ereso, tomando posesión el 22 de junio de 1947.

Falleció en Madrid el 18 de septiembre de 1963.[5]

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