William Walker

William Walker
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Información personal
Nacimiento 8 de mayo de 1824
Bandera de Estados Unidos Nashville, Estados Unidos
Fallecimiento 12 de septiembre de 1860 (36 años)
Bandera de Honduras Trujillo, Honduras
Causa de muerte Fusilamiento Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad estadounidense
Lengua materna Inglés Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres James Walker y Mary Norvell
Educación
Alma máter Universidad de Nashville, Universidad de Pensilvania
Información profesional
Ocupación médico, abogado, periodista y político
Conocido por «El predestinado de los ojos grises»
Cargos ocupados
Obras notables La guerra en Nicaragua
Firma Appletons' Walker William signature.png
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William Walker ( Nashville, Tennessee, Estados Unidos, 8 de mayo de 1824 - Trujillo, Honduras, 12 de septiembre de 1860) fue un médico, abogado, periodista y político estadounidense. Es el más reconocido de los denominados « filibusteros» del siglo XIX.[1] En México intentó conquistar los territorios de Sonora y Baja California, lo que lo llevó a fundar la « República de Sonora» que terminó en fracaso. En 1855, junto a un grupo de reclutas conocidos como «Los Inmortales», se dirigió hacia Nicaragua, país que se encontraba inmerso en una guerra civil, y luchó al lado del bando democrático, que pretendía derrocar al presidente legitimista Fruto Chamorro Pérez. Sin embargo, a medida que avanzaba en sus campañas militares, logró asumir el poder mediante unas elecciones amañadas, en las cuales resultó elegido presidente de la nación.

Debido a la amenaza que representaba su estadía en Centroamérica, los demás países de la región iniciaron una ofensiva para expulsarlo del territorio, dando lugar a la Guerra Nacional de Nicaragua y la Campaña Nacional de Costa Rica. El conflicto también involucró a Estados Unidos, al Reino Unido y al empresario Cornelius Vanderbilt.

William Walker claudicó el 1 de mayo de 1857 y abandonó el territorio centroamericano. A pesar de su derrota, organizó nuevas expediciones para apoderarse de Nicaragua, pero acabó fusilado en Honduras. Las invasiones de este aventurero colaboraron a la formación del concepto de América Latina.

Primeros años

La Universidad de Nashville en la segunda mitad del siglo XIX.

Los padres de William Walker fueron el banquero escocés James Walker,[5]

En esos años, uno de los deseos de sus padres era que William fuese ministro religioso.[7] En una de las cartas intercambiadas con un excompañero de la infancia y de la Universidad de Nashville, escribió algunas de sus incipientes inquietudes sobre la política:

Por lo que a mí respecta, en mi infancia y mocedad había resuelto dedicarme a la política; a veces llegué a creer que había desaparecido en mí hasta el último vestigio de esa idea, pero con frecuencia vuelve cuando sueño despierto, dejándome en dudas si será un ángel de luz o un ángel de las tinieblas.[8]

En 1845, de regreso a Estados Unidos, practicó su profesión en Filadelfia.[10]

Durante su estadía conoció a Ellen Galt Martin de veintitrés años, una joven que se distinguía por su belleza, simpatía e inteligencia y quien, además, pertenecía a una familia reconocida de la ciudad. Sin embargo, tenía la peculiaridad de ser sordomuda. Ellen contrastaba en gran manera con el tímido, menudo y delgado William, quien en ese tiempo pesaba unas 120 libras (55 kg).[12]

Destino manifiesto y filibusterismo

En esos años, en los Estados Unidos se encontraba en boga la Doctrina del Destino Manifiesto. Tal ideología respaldaba que el país se expandiera sobre los territorios no conquistados de Norteamérica y, en general, sobre el Hemisferio Occidental.[16]

Esta doctrina no estaba exenta de racismo, pues consideraba que los habitantes estadounidenses eran superiores a los « mestizos» de los países vecinos ubicados al sur de la frontera,[19] pues los propios no serían suficientes.

Fue en este período que aparecieron los llamados «filibusteros» entre los años 1840 a 1860. Estos sujetos organizaron «cuerpos militares privados»,[25] A pesar de todo, el mismo Walker justificaría estas operaciones:

Lo que por ignorancia llaman filibusterismo no es el producto de una pasión o de un deseo desmedido; es el fruto de los instintos seguros e infalibles que obran de acuerdo con leyes tan antiguas como la creación.[17]

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