William H. Prescott

William H. Prescott
William Hickling Prescott by Southworth & Hawes, c1850-9-crop.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento William Hickling Prescott Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 4 de mayo de 1796 Ver y modificar los datos en Wikidata
Salem, Estados Unidos Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 28 de enero de 1859 o 29 de enero de 1859 Ver y modificar los datos en Wikidata
Boston, Estados Unidos Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muerte Accidente cerebrovascular Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Estadounidense Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Historiador, escritor y jurista Ver y modificar los datos en Wikidata
Área Historia Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Firma WH Prescott Signature.svg
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William Prescott ( Salem, Massachusetts 4 de mayo 1796 - Boston, 29 de enero 1859) fue un historiador e hispanista norteamericano.

Trayectoria

Hijo de William Prescott Jr., abogado, y de Catherine Greene Hickling, descendía de una prominente familia de origen inglés. Su abuelo paterno William Prescott sirvió como coronel de los patriotas en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos con un destacado papel en la Batalla de Bunker Hill. Da la casualidad de que William H. Prescott descendía por parte materna del capitán John Linzee, quien combatió en la misma batalla en el bando realista. Las espadas entrecruzadas de ambos soldados, que en su día adornaron la biblioteca del historiador, se encuentran hoy en la Sociedad Histórica de Massachusetts.

Siendo aún joven sufrió una seria lesión en uno de sus ojos a causa de una corteza de pan duro lanzada con fuerza mientras asistía a Harvard, donde se graduó en leyes en 1814. Posteriormente realizó un extenso viaje por Europa, visitando Inglaterra, Francia e Italia, desde abril de 1816 a julio de 1817. Aunque la lesión ocular se agravó y se extendió al otro ojo y no le permitía leer apenas sino unas horas al día, con ayuda de un noctógrafo, desechó la idea de consagrarse a una carrera jurídica y decidió convertirse en un hombre de letras. En esta decisión contó con el pleno apoyo de su familia, que poseía medios más que suficientes. Su peculiar método de trabajo consistía en requerir la ayuda de un secretario que le leyera en voz alta; gracias a su excelente memoria eidética (podía recordar hasta sesenta páginas leídas al pie de la letra), pudo redactar sus primeros trabajos. En 1817 volvió a Boston y, tras un corto noviazgo, se casó el 4 de mayo de 1820 con Susan Amory.

En 1821 realizó su primera contribución a la North American Review: un repaso a las cartas de Lord Byron a Alexander Pope. A dicha revista remitió después durante largos años los resultados de sus investigaciones, que por entonces iban desde la literatura francesa al drama isabelino, las baladas inglesas y la literatura italiana. Aunque en un primer momento pensó en dedicarse por entero a esta última (en especial la Divina Comedia de Dante Alighieri y el Decamerón de Boccaccio), las críticas recibidas por parte de Lorenzo da Ponte lo desanimaron; por el contrario, empezó a apasionarlo la hispanística en virtud a la amistad que empezó a cultivar con el profesor de Harvard e hispanista George Ticknor, quien más tarde sería su biógrafo (The life of William Hikcling Prescott, Boston, 1864, revisada en 1875). Este interés se reforzó al leer ejemplares de algunos de los cursos que este impartía y le hizo llegar,[1]​ y decidió especializarse aún más en la historia de España e Hispanoamérica, contribuyendo a ello también su amistad con el hispanista y bibliógrafo Obadiah Rich (1783-1850) y con el arabista Pascual de Gayangos. Empezó a acumular libros sobre historia de España, usando para hacerse con los libros raros a Gayangos y al diplomático estadounidense en España Alexander Hill Everett.

En febrero de 1829 fue golpeado por la súbita muerte de su hija mayor Catherine, que solo tenía cuatro años de edad. Esto lo llevó a reconsiderar su posición agnóstica sobre la religión; se renovó su interés sobre el cristianismo y, tras haber leído la Biblia, las obras del teólogo William Paley y obras más escépticas como las de David Hume, llegó a reconocer la "verdad moral" de los evangelios, aunque se oponía a las doctrinas del cristianismo ortodoxo. Además, casi invidente él mismo, en 1830 se convirtió en fideicomisario de la Escuela Perkins para Ciegos, fundada en Boston por Samuel Gridley Howe, Thomas Handasyd Perkins y John Dix Fisher entre otros muchos en 1829, y recaudó muchos fondos para la misma.

Su primera obra fue The History of the Reign of Ferdinand and Isabella, the Catholic (1837), que alcanzó un éxito inmediato y pronto fue traducida al español por el rector de la Universidad Central de Madrid, Pedro Sabau y Larroya (Madrid: Manuel Rivadeneyra y Comp., 1845-1846); diez años después aún se hizo otra traducción distinta por parte de Atilano Calvo Iturburu (Madrid: Imp. de Gaspar y Roig, 1855); ambas traducciones apostillan, suavizan, alteran, censuran o suprimen aspectos del original relativos a la Inquisición, a la Expulsión de los judíos, a la Conquista de Granada y a la religión católica.[2]​ Escribió asimismo diversos estudios críticos e históricos mientras se documentaba para escribir su obra más importante, la Historia de la conquista de México (1843) con ayuda del arabista español Pascual de Gayangos y Arce. Su éxito internacional le granjeó un gran prestigio y le animó a emprender también Historia de la conquista de Perú (1847). Aunque su vista iba debilitándose a causa de los esfuerzos a que la sometía, no creyó oportuno abandonar sus trabajos y sufrió una apoplejía en 1858. Falleció en el curso del año siguiente dejando inacabada su Historia de Felipe II (vols. I y II, 1855; vol. III, 1858). Todas estas obras fueron traducidas a numerosas lenguas y le ganaron el aprecio de los mayores espíritus de su época.

Por más que los trabajos de Prescott aparezcan hoy como superados, su obra sobrevive gracias a su aliento narrativo, su imparcialidad y rigor documental y el vigor y plasticidad de su excelente estilo; se considera por ello uno de los mejores historiadores norteamericanos y el primero en ser valorado como tal a la otra orilla del Atlántico. Sus Misceláneas biográficas y críticas aparecieron en 1859 y sus Obras completas en 16 volúmenes las editó J. F. Kirk entre 1870 y 1874. Después, sin embargo, apareció una versión más amplia al cuidado de W. H. Munro (22 vol., 1904, repr. 1968). Su Correspondencia fue recogida por Roger Wolcott (1925) y sus Memoranda literarios por C. Harvey Gardiner (1961).