Waldemar Espinoza Soriano

Waldemar Espinoza Soriano ( Cajamarca, 6 de julio de 1936) es un etnohistoriador peruano especialista en historia andina prehispánica y colonial.

Biografía

Su infancia la transcurrió en continuo contacto con el mundo del campesinado, ya que su madre se desempeñaba como maestra dentro del área rural. Sus estudios secundarios los realizó en el Colegio Nacional San Ramón, tradicional centro educativo que fuera en los albores de la República de exclusivo uso de la elite cajamarquina. Los tempranos indicios que mostraba de inclinación a los estudios históricos se manifestarían cuando, aún siendo alumno del plantel y basándose en la historia del mismo, escribiera su primer artículo, el cual se publicaría en la revista oficial de la institución. A su vez, basándose en los cuentos, mitos y leyendas que desde niño gustaba escuchar de sus mayores, escribió su Historia de Cajamarca, la cual reflejaba muchos elementos tradicionales del relatar histórico mítico propio de los Andes. Asiduo concurrente a museos y monumentos históricos, solía también frecuentar las notarías de su ciudad natal, en las cuales tuvo sus primeros contactos con documentos coloniales, de la lectura los cuales obtuvo un temprano manejo de las técnicas paleográficas. Concluidos sus estudios escolares, se trasladaría a Lima, ciudad en la cual continuaría con sus estudios superiores. Edgardo Rivera Martínez ha escrito un cuento, publicado en sus Cuentos Completos editado por Alfaguara de Lima, para resaltar el valor humano, moral y altamente científico de este notable historiador.

Estudios universitarios

Waldemar Espinoza llega a Lima en el año de 1953. Ese año postula e ingresa a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Allí, en los años de estudios integrados, compartió aulas con Mario Vargas Llosa, Luis Guillermo Lumbreras, Duccio Bonavia, Rosa Fung Pineda, Hugo Neira y José María Arguedas, entre otros; además de entrar en contacto con alumnos de años superiores como Tom Zuidema y Pablo Macera. De los maestros que tuvo, son dos los que destacan en el aprecio que Waldemar Espinoza aún guarda a través del tiempo: don Raúl Porras Barrenechea y Luis Eduardo Valcárcel. Del primero, obtuvo un considerable aprecio por el estudio de las fuentes. Del segundo, el interés por el estudio del mundo andino. La conjunción de ambas escuelas dará como fruto su dedicación a los estudios etnohistóricos.

Con la tesis Rebeliones indígenas y mestizos en la sierra septentrional del Perú, 1756-1821 obtuvo el grado de bachiller. Finalizados sus estudios universitarios, emprendió un viaje a España, en donde permaneció por 4 años investigando las inagotables fuentes que proporciona el Archivo General de Indias.

Estancia en Sevilla

Gracias al apoyo que obtuvo de sus maestros Porras y Valcárcel, Waldemar Espinoza obtuvo, siendo alumno de la Universidad de San Marcos, dos becas para realizar investigaciones en el Archivo General de Indias en Sevilla, proporcionadas por el Instituto de Cultura Hispánica y el Instituto de Estudios Andinos de Nueva York. Así, en el año de 1958, emprende viaje a España. Durante los 4 años que duró su estadía en la Península Ibérica, Waldemar Espinoza entró en contacto con historiadores como Miguel Maticorena y Guillermo Lohmann Villena, además de recibir la visita de investigadores como John Murra. Pero sin duda lo más destacable de su estancia en el Archivo General de Indias fue el trascendental descubrimiento que realizó de las Informaciones de los curacas huancas don Felipe Guacrapáucar y don Francisco Cusichaca, las cuales permitieron demostrar científicamente la colaboración de las etnias andinas en la destrucción del Tawantinsuyo. Colmado de datos y un sinfín de experiencias, Waldemar Espinoza emprendió el regreso al Perú, donde lo esperaría un contrato con la Universidad de San Marcos para dedicarse a la investigación histórica.

Labor docente en el Perú

A su regreso al Perú en el año de 1962, Waldemar Espinoza encontró una realidad distinta a la que esperaba. La salida de sus dos grandes maestros y amigos de San Marcos (Porras había fallecido hacía dos años y Valcárcel había sido jubilado) hicieron inviable su deseo de reintegrarse a la universidad decana de América. Sin embargo, la estatización de la Universidad Comunal del Centro le presentó una inesperada oferta. La convertida en Universidad Nacional del Centro convocó un concurso de profesores en la cual Waldemar Espinoza decidió participar. Sólo había un pequeño inconveniente: un requisito para postular era poseer grado de Doctor, el cual él no poseía. Así, haciendo uso de la información que había acumulado en Sevilla, realizó en tan solo 8 días su tesis doctoral la cual tituló El Alcalde mayor en el Virreinato del Perú. El ya doctor Waldemar Espinoza ganó entonces el concurso, gracias al cual pasó a formar parte de la plana docente de la Universidad Nacional del Centro, en la cual además desempeñó el decanato de la Facultad de Educación y el vicerrectorado de la universidad. Sin embargo, la ausencia en Huancayo de las bondades culturales que poseía la capital (congresos, publicaciones, etc.) lo motivaron a regresar tras trece años de permanencia en el Valle del Mantaro. En 1975 se produce un inesperado e insólito concurso público gracias al cual Waldemar Espinoza se reintegra a San Marcos como auxiliar de cátedra. Con posterioridad asumiría los cursos de Fuentes Históricas, Historia General del Perú y Etnohistoria Andina que en un momento fueran de sus maestros Porras y Valcárcel.

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