Vuelo CS-59 de la British Airways (Star Dust)

Avro Lancastrian 691 similar al aparato Star Dust

El Star Dust era un avión de la British South American Airways que desapareció bajo misteriosas circunstancias el 2 de agosto de 1947 en la zona del glaciar del volcán Tupungato, de lado de los Andes argentinos.

Historia.

El Star Dust (matrícula G-AGWH) era un Avro 691 Lancastrian, versión civil del famoso bombardero Lancaster de la Segunda Guerra Mundial. La British South American Airways contaba con 6 de estos aparatos.

El 30 de julio de 1947, el vuelo CS-59 de la British South American Airways salió desde el aeropuerto de Heathrow en Londres, con dos pasajeros a bordo: uno de ellos era un agente del tesoro, Paul Simpson, de quien se supone llevaba una remesa de oro en barras en las bodegas de la aeronave, la otra pasajera era una alemana, Martha Limpert.

La tripulación la componían su capitán Reginald James Cook quien tenía una experiencia de más de 90 misiones de guerra y había atravesado Los Andes en 8 oportunidades como co-piloto, la mayoría en un Avro Lancaster, el segundo oficial Donals Chekling contaba con 36 misiones de combate, componían además la tripulación, el copiloto Norman Hilton, el radio-operador Dennis Harmer y la sobrecargo Iris Adams.

El vuelo tomaría más de 30 horas sobre el mar y transcurrió sin incidentes, haciendo escala en la isla Ascensión y luego a lo largo del Atlántico.

Se hizo parada en aeropuerto de Morón y hay un registro de viaje para 6 pasajeros extras con destino a Santiago. En total son 12 personas las que emprenden el último trayecto sobre los Andes.

Tanto en los aeropuertos de Londres y Buenos Aires, la tripulación había recibido instrucciones de vuelo seguro precisas para que el cruce de los Andes no se realizara por la ruta vía Mendoza o directa a menos que las condiciones meteorológicas fueran adecuadas. Las otras rutas alternativas eran por San Juan y por el Paso El Planchón-Curicó.

El avión es reabastecido durante la noche con unos 5.220 L de combustible de aviación lo que le permitía una autonomía de vuelo de unas de 6 h con 45 minutos, mientras pasajeros y tripulación pernoctan.

Por la mañana, a las 10:30 del 2 de agosto de 1947 despegó rumbo a Santiago de Chile, el trayecto debería durar solo 3 horas con 50 minutos y debería aterrizar a las 15:15 en Los Cerrillos. El Star Dust toma rumbo directo dado que las condiciones meteorológicas son aceptables hasta Mendoza.

El Avro cruzó la pampa a una altura de 3.000 m y luego remontó altura de crucero a 7.000 m al acercarse a los primeros cordones de la Cordillera de Los Andes.

La torre de control de Los Tamarindos (hoy aeropuerto de Plumerillo, Mendoza) dio aviso de un frente de tormenta que azotaba la cordillera directamente en la ruta. A pesar de ello, el avión inició el escalamiento de la cordillera sobre el cerro Tupungato contraviniendo instrucciones de seguridad.

A las 14:00 el aparato se reportó a Mendoza e informó tiempo borrascoso y turbulencias, la altura era de 7.200 m y que aún le faltan solo 45 minutos de viaje, este es el último mensaje radiado a voz.[1]

A las 14:30 los pilotos ingleses contactaron el Aeropuerto Los Cerrillos, Chile. A las 15:00 el avión radió un mensaje cifrado misterioso en código Morse: S.T.E.N.D.E.C, se repitió dos veces más, lo que trajo confusión en Los Cerrillos al no saber darle interpretación al mensaje. El avión jamás llegó.

Se inició un reconocimiento por el lado argentino de la ruta por parte de un Spitfire argentino modificado del tipo PR.Mk.XI, comandado por James Storey, quien había sido compañero del piloto Reginald Coock en la RAF.

La ardua búsqueda se extendió hasta e 21 de agosto y no hubo resultados. El avión se esfumó sin dejar rastro, desapareciendo de tal modo que no fue encontrado hasta cinco décadas después.

La zona de búsqueda incluía el sector del Tupungato en que después se supo que se había producido el choque, pero no se encontraron restos algunos. Esto mantuvo el vuelo como un misterio total durante más de 50 años. Ha habido infinidad de teorías y suposiciones sobre la causa de la desaparición del Star Dust, incluyendo teorías conspirativas tales como el sabotaje industrial entre aerolíneas o incluso que el avión hubiese sido abducido por un OVNI.

La tripulación del aparato estaba compuesta por expertos veteranos que habían servido en la RAF durante la Segunda Guerra Mundial con cientos de horas de vuelo, tanto en tiempo de paz como de guerra. El propio capitán era un experimentado piloto, y el avión tenía menos de dos años. Entre los seis pasajeros destaca la presencia de un emisario real que portaba documentos diplomáticos acerca de las tensas relaciones entre el Reino Unido y el gobierno peronista, una emigrante alemana y un adinerado palestino del que se dijo que llevaba un gran diamante escondido en el forro de su chaqueta.

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