Viriato

Pintura representando a Viriato, obra del pintor Eugenio Oliva, que data de 1881.

Viriato —o Viriathus en latín, tal como fue recogido en las fuentes romanas— (muerto en 139 a. C.) fue un líder de la tribu de los lusitanos, que hizo frente a la expansión de Roma en Hispania a mediados del siglo II a. C. en el territorio suroccidental de la península ibérica, dentro de las llamadas guerras lusitanas. Su posición al frente de los lusitanos tenía al parecer una naturaleza electiva, es decir, no era hereditaria, sino que se debía a los éxitos militares del caudillo.[4]

Biografía

Las fuentes para el estudio de Viriato son todas clásicas, de historiadores romanos, y entre ellas destacan la de Apiano y la de Diodoro de Sicilia. Mientras que la obra del primero se centra más en una enumeración cronológica de hechos, dando especial importancia a lo militar, la del segundo tiene más bien «una finalidad moralizante y dramática», idealizando la figura del líder lusitano.[9]

La mayor parte de su vida y de sus campañas guerreras forman parte de la leyenda tejida en torno a su persona. Tito Livio le describe como un pastor que se hizo cazador y soldado. Para Apiano, fue uno de los guerreros que escapó de la encerrona del pretor Galba a la flor de la juventud lusitana descrita más adelante. Según Apiano, Viriato fue el jefe «que mayores dotes de mando había tenido entre los bárbaros y el más presto al peligro atrevido (...) y el más justo a la hora del reparto del botín», lo que hizo que durante los ocho años de guerra su heterogéneo ejército no se le rebelara jamás y fuera «el más resuelto a la hora del peligro».[11]

Origen

Estatua de Viriato y guerreros lusitanos en Viseu, Portugal.

La bibliografía disponible sobre Viriato no permite determinar ni su lugar de nacimiento ni la fecha de este, no quedando claro si la procedencia geográfica del líder lusitano se correspondía al actual territorio de Portugal o al de España.[25]

En el siglo III a. C. Roma comenzó la conquista de Hispania durante la segunda guerra púnica, cuando el Senado envió un ejército para bloquear la llegada de refuerzos a Aníbal, que estaba en Italia. La conquista duró doscientos años, y la Guerra Lusitana es una de las mejor documentadas de dicho periodo. La primera incursión de Roma seria en Lusitania tuvo lugar en el 185 a.C..[35]

Campañas contra Roma

Dispuso a sus tropas en línea de batalla como si pretendiera combatir, pero les dio órdenes de dispersarse tan pronto como montara a su caballo, alejándose de la ciudad de Tribola por distintas rutas, y le esperaran allí. (...) eligió a mil hombres de su confianza y combatió todo el día a los romanos, atacando y retrocediendo gracias a sus rápidos caballos. Tan pronto como conjeturó que su ejército se hallaba a suficiente distancia y a salvo, huyó, salvando así a sus hombres de una situación desesperada.
Apiano, Guerras Extranjeras, «Guerras en Hispania». Se hace referencia a la victoria frente a Cayo Vetilio en Tribola.[36]
Avance romano en la península ibérica.

La pobreza de la tribu lusitana, unida a la afrenta sufrida por la masacre de Galba, hizo rebelarse a Viriato.[43]

Apiano afirmó que el guerrero, tras vencer a Gayo Plaucio, se retiró a un monte llamado de Venus,[46]

La provincia romana de Lusitania, surgida más de un siglo más tarde —en el 27 a.C.— de la división de la Hispania Ulterior.

Cruzó el río Tajo y acampó en un monte cubierto de olivos, llamado monte de Venus.

Apiano, Iberike, 64,[47]

En el año 144 a. C. el cónsul Fabio Máximo consiguió la retirada de Viriato, el cual, sin embargo, siguió atacando a Roma los años posteriores, durante los cuales conquistaría la ciudad de Tucci —la actual Martos[50] lo que dio inicio a la tercera guerra celtíbera.

Durante las campañas posteriores Viriato venció a Cayo Plaucio cerca de Viseo, entre el Duero y el Mondego,[55]

El año 145 a.C. supuso cierto punto de inflexión en el desarrollo de las guerras lusitanas, puesto que Roma, tras acabar la guerra contra Cartago, podría destinar más tropas y atención a la provincia de Hispania.[60]

Viriathus, ex latrone dux Celtiberorum, cedere se Romanis equitibus simulans usque ad locum voraginosum et praealtum eos perduxit et, cum ipse per solidos ac notos sibi transitus evaderet, Romanos ignaros locorum immersosque limo cecidit.

Viriato, que de ser un bandido se convirtió en líder de los celtíberos, en una ocasión, mientras pretendía retirarse frente a la caballería enemiga, les condujo a un lugar plagado de huecos en el suelo. Allí, mientras él cabalgaba siguiendo un camino que conocía bien, los romanos, desconocedores del terreno, se hundieron en la ciénaga y murieron.

Frontino, Estratagemas[62]
Viriato, imaginado por Ramón Padró y Pedret, obra del año 1882.

Tras una serie de victorias posteriores de Viriato contra los ejércitos romanos,[66]

Viriato terminó cercando a Serviliano en Erisana, con una incursión nocturna.[65]

Viriathus in Hispania, primum ex pastore venator, ex venatore latro, mox iusti quoque exercitus dux factus totam Lusitaniam occupavit.

En Hispania, Viriato, quien primero pasó de pastor a cazador, luego a bandido y pronto a jefe de un ejército, ocupó toda la Lusitania.

Tras la llegada de Cepión, Viriato huyó de Erisana hacia la Carpetania. Cepión se adentró profundamente en Hispania en pos del caudillo, en territorios pertenecientes a las tribus de los vetones y los callaicos. Viriato tuvo que hacer frente también al hostigamiento por parte de las tropas de Marco Popilio Lenas desde la submeseta norte.[76]

Muerte

Muerte de Viriato en las hojas del Semanario Pintoresco Español, 1837.
La muerte de Viriato (1890), de José Villegas Cordero.

Según Apiano a los asesinos de Viriato —los ursaonenses Audax, Ditalcos y Minuros— Cepión les prometió la entrega de grandes riquezas, ventajas personales y tierras una vez perpetrado el crimen.[81]

Muerte de Viriato (1807), de José Madrazo.

Tras su muerte recibió por parte del ejército lusitano un magnífico funeral, en el que fue incinerado, con la realización de distintos sacrificios animales y más de doscientos combates en honor del fallecido.[84]

Táutalo, el sucesor de Viriato, tras intentar tomar Saguntum en el 139 a. C. —ataque que fue rechazado— e invadir el valle del Betis, se vio obligado a firmar la paz con Cepión.[86]

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