Virgen de los Ángeles (Costa Rica)

Virgen de los Ángeles
Virgen de los Angeles.jpg
Nuestra Señora de los Ángeles
Patrona de Costa Rica
Venerada en Iglesia católica
Templo Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en Cartago, Costa Rica
Festividad 2 de agosto
Patrona de Bandera de Costa Rica Costa Rica
Estilo andesita, jade y grafito
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Nuestra Señora de los Ángeles es una advocación de la Virgen María en la Iglesia católica. Este culto es originario de España, concretamente de Getafe ( Madrid) y fue traído a América por los conquistadores españoles.

La Virgen de los Ángeles fue declarada patrona de Costa Rica y protectora de las Américas por el Papa Juan Pablo II. En dicho país, además, la devoción a la Virgen de los Ángeles tomó rasgos característicos, mezclándose la tradición cristiana-europea con elementos de la cultura indígena y negra.

La celebración de Nuestra Señora de los Ángeles se realiza en la ciudad de Cartago (Costa Rica). Desde finales del siglo XIX se realiza una romería hasta el santuario cada 2 de agosto, en la Basílica de los Ángeles.

También hay una iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en Italia, España, El Salvador, México, Estados Unidos, Argentina y Venezuela.

En 2005 una réplica de esta imagen, fue llevada a la Ciudad del Vaticano. El papa Benedicto XVI la bendijo, y la colocaron en la Basílica Santa María de la Luz, a la que peregrinan muchos inmigrantes.

Leyenda sobre el hallazgo de la imagen

Hallazgo de la imagen de la Virgen. Mosaico en el Parque España (San José), Costa Rica.

En el Período Colonial, Cartago era la principal ciudad para españoles en Costa Rica, y su capital. A su alrededor había varios pueblos para indígenas nativos.Las leyes españolas de ese tiempo prohibían que los mulatos y los pardos (negros libres), pasaran de la Cruz de Caravaca, vivíendo dispersos al este de la ciudad.

El 2 de agosto de 1635, una humilde joven que vivía en el lugar llamado la Puebla de los Pardos, recogía como de costumbre leña en medio del bosque.Sobre una roca, cerca de un manantial, se encontró una pequeña escultura de una mujer con un bebé en brazos. Decidió llevarla a su casa, donde la guardó en un cajón. Al día siguiente, volvió al sitio del primer hallazgo, y se encontró una talla de piedra igual a la encontrada el día anterior, hizo lo mismo, la llevó para su casa, para guardarla junto a la otra, pero al buscarla, notó que no estaba (y asì guardó la nueva imagen encontrada). De este mismo modo sucedió al tercer día, pero esta vez la llevó al sacerdote de la localidad, Alonso de Sandoval, quien la guardó en un cofre, olvidandose de ella. Al día siguiente abrió la caja y para su sorpresa, no estaba. La joven volvió al lugar del hallazgo y encontró allí la imagen, llevàndola nuevamente al sacerdote quien la guardó dentro del sagrario. Al día siguiente abrió el sagrario y no la encontró, por lo que declaró que aquello era un mensaje de la Virgen María: ella deseaba estar en el bosque, alrededor del pueblo pardo y los humildes. Y así, construyeron un pequeño templo en su honor, donde actualmente se encuentra la Basílica dedicada a Nuestra Señora Reina de los Ángeles.

La pequeña imagen fue bautizada con el nombre de Virgen de los Ángeles, porque el 2 de agosto los franciscanos celebran la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles. Por esta razón, se tiene la certeza de que el hallazgo ocurrió ese día, pero no así el año exacto (se estima que fue antes de 1639 aunque algunos dan por un hecho que fue en 1635.

La joven que encontró dicha imagen parece que se perdió en la Historia de Costa Rica. Se sabe que existió pues los escritos de la época y de la Iglesia lo comprueban, sin embargo, no se le dio seguimiento después del hallazgo de la imagen de la Virgen. El segundo Arzobispo de San José, Víctor Sanabria Martínez, intentó recuperar datos sobre ella. En sus investigaciones detectó que la mayoría de mujeres de esa zona se llamaban Juana y llevaban por apellido Pereira. Al no dar con la identidad de esta muchacha la llamó “Juana Pereira” como un homenaje a todas las campesinas de la época de esa joven que dio con la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles. En ellas se pretendió extender ese honor a toda la cultura indígena y afrodescendiente de Costa Rica.

Según otras fuentes, en esa época era muy popular la imaginería religiosa en el Valle Central de Costa Rica. Hay mucha documentación sobre maestros, oficiales y aprendices que se especializaban en hacer imágenes en madera o piedra, para venderlas en el mercado local. La administración del gobernador español Gregorio de Sandoval Anaya y González de Alcalá, el obispo español Fernando Núñez Sagredo y el párroco de Cartago, Alonso de Sandoval, en los años del hallazgo, se caracterizó por establecer varias iglesias en “Pueblos de Indios” en los alrededores de Cartago, y la ermita de la Puebla de los Pardos fue obra suya.