Vino de Chile

Viñedo chileno con vista de los cerros cordilleranos.
En tonos de verde, la Capitanía General de Chile durante la época colonial.
Técnicas de elaboración de piscos y vinos según observaciones del explorador Myers.
Viña Santa Cruz
Viñedo en Alto Maipo Viña Undurraga

El vino de Chile se produce regularmente desde el siglo XIX. Sin embargo, su calidad ha venido en aumento a partir de las últimas décadas del siglo XX, con la apertura de los lazos comerciales entre las compañías vinícolas locales y los enólogos y viñedos franceses y estadounidenses. Desde entonces, varios vinos chilenos han escalado posiciones hasta situarse entre los mejores del mundo. Ejemplo de aquello es la producción del galardonado mejor cabernet.[2]

Los viñedos en Chile más reconocidos se concentran en la zona centro del país: Valle de Limarí, Maipo, Maule, Curicó, Rapel, Aconcagua, Colchagua y la más reciente Casablanca para vinos blancos. Se cultivan principalmente variedades de uvas francesas, refinando los ensambles y las técnicas de maduración con muy buenos resultados.

Desde su instauración en 2015, el Día Nacional del Vino[5]

Historia

Historia del vino en América

Años después, Hernán Cortés, marqués del Valle de Oaxaca y conquistador del Imperio azteca, fue el principal promotor del cultivo de la vid, ordenando traer desde la isla de Cuba semillas y plantas de la Vitis vinifera proveniente de España, siendo el virreinato de Nueva España el primer sitio de la América continental en cultivarse viñedos y producirse vinos para consumo.[6]

El 20 de marzo de 1524, Cortés firmó un decreto donde se ordenaba que todos los españoles con encomiendas debían plantar anualmente mil viñas españolas y autóctonas por cada cien indígenas a su servicio para lograr una hibridación rápida en las nuevas tierras. De Nueva España, se propagó por América Central y California.

El marqués Francisco Pizarro, conquistador del Tawantinsuyo, hizo lo propio introduciendo la vid en el virreinato del Perú, principalmente en la capitanía general de Chile, en las zonas de Copiapó y Coquimbo y en la gobernación del Tucumán, posteriormente en la provincia de Charcas (hoy Bolivia y parte de Paraguay).

Historia del vino chileno

Origen 1547 hasta mediados de 1850

Rodrigo de Araya es consignado como el primer viticultor de Chile por el Acta de Fundación del Vino Chileno, descubierta en el Archivo de Indias por el historiador José Toribio Medina. "Hay viñas y en ninguna parte de las Indias se ha dado tan buena uva como en esta tierra; hácese muy buen vino. El primer hombre que lo hizo fue un vecino que se dice Rodrigo de Araya, y así mismo fue el primero que trajo trigo a esta tierra" La historia del vino chileno se remonta a las primeras vides fueron introducidas en la Capitanía General de Chile entre 1541 y 1554.De acuerdo al científico francés Claudio Gay, las primeras viñas llegaron al Reino de Chile, vía Lima, se plantaron en la ciudad de La Serena antes de 1547, prosperando y se multiplicandose con mucha rapidez, siendo la primera cosecha en 1551 por los conquistadores españoles y encomenderos Francisco de Aguirre y Pedro de Cisternas en el valle de Elqui y luego en el valle de Limarí.luego fue llevada los alrededores de Santiago.[9]

En 1576 las tierras del sector de Pachingo en el Valle de Limarí fueron cedidas como merced por el Gobernador del Reino de Chile Don Rodrigo de Quiroga Al Noble Don Vasco Hernández Godínez en nombre del Rey Don Felipe II de España[17]

El 24 de Abril 1695 en su Hacienda de Pachingo el nieto de don Vasco Hernández Godínez,[25]

Tras el fallecimiento en 1695 de Don Antonio Gómez de Galleguillos serán sus hijos don Pedro, Gabriel, Álvaro y Juan Antonio de Galleguillos y Riberos de Castilla mantendrán la propiedad donde a parte de seguir de elaborando vino y aguardientes comenzaran también a elaborar un vino generoso en de moscateles tipo Málaga los cuales eran exportados por su Pariente Don Pedro Cortés Monroy y Zabala, I Marqués de Piedra Blanca de Guana y Guanilla quien fuera uno de los principales gestores del auge del Comercio que a partir de alrededor de 1680 se incentivan las exportaciones de vinos y de aguardientes a Perú y Alto Perú, hoy Bolivia. Este intercambio comercial aumentó gracias al aumento de la demanda por la apertura y auge de los nuevos mercados mineros[32]

Este auge también será aprovechado por la Compañía de Jesús establecida en 1676 en San Bartolomé de La Serena ,[43]

En testamento fechado el 28 de enero de 1643,[57] será este el origen del vino con denominación de origen pajarete del Norte Chico de Chile.

En el Siglo XVIII alrededor de 1785 el hacendado y encomendero don Gerónimo Ramos de Torres y de Aguirre originario de San Bartolomé de La Serena lugar donde su familia había ocupado importantes cargos en el cabildo de esta ciudad,[59] es él quien introduce desde su ciudad natal la cepa moscatel y la técnica del “ asoleo”,-técnicas traídas a Chile por el Andaluz Pizarro del Pozo a comienzos del Siglo XVI - produciendo un vino generoso que darán origen a sus famosos vinos pajaretes del Huasco y cuyos análogos más conocidos en el mundo son el Marsala ( Italia), Jerez ( España), el Oporto, el Madeira ( Portugal), y el Banyuls ( Francia).

La vid encontró en el Corregimiento de Coquimbo y en la zona central en Chile un hábitat ideal, por su clima mediterráneo de inviernos lluviosos y veranos calurosos, y su producción fue creciendo, llegando al punto que el Felipe II de España. decretó prohibir nuevas plantaciones. La prohibición duró hasta 1678. Otra prohibición se decretó durante el régimen napoleónico en España, a comienzos del siglo XIX, al considerar que el vino producido en Chile competía en precio con el producido en España. Hay que agregar también la producción de aguardiente de uvas, destilado que podía alcanzar hasta los 50 grados, otro producido en la Zona Norte de mejor calidad que se denominó más tarde pisco un destilado de alrededor de 70 grados, pero que se rebaja a un nivel de entre 30 y 50º por medio de la adición de agua desmineralizada.

Mediados del siglo XIX

En la época de la colonia e Independencia y hasta mediados del siglo XIX los vinos más afamados de Chile provenían del Norte Chico de Chile y al del sur del entonces Corregimiento de La Concepción, una reputación que parece explicarse principalmente por el menor rendimiento de las vides. Sobre esto último, Claudio Gay señala que mientras en Chillán seis vides en toda producción daban un galón de mosto, en Santiago daban seis y en Aconcagua ocho. Este mayor rendimiento se lograba con más riego; en cambio las viñas del sur eran de rulo.[61] Cabe mencionar que los vinos producidos en la Zona Central de Chile en aquel entonces eran descaradamente adulterados con agua, ya que estos principalmente eran consumidos por el bajo pueblo, no así los de producidos en Concepción, Penco, y Coquimbo que eran los que consumía la elite.

A mediados de Siglo XIX, y siendo ya Chile una república independiente, se comenzó a considerar al vino como una importante fuente de ingresos de exportación, y los gobiernos empezaron a preocuparse en desarrollar su calidad. Un técnico agrícola Francés , Claudio Gay, fue contratado para tal fin. Gay creó una estación experimental llamada Quinta Normal de Agricultura, que ya para 1850 tenía alrededor de 40 000 vides europeas de 70 distintos tipos plantadas en sus terrenos, las que fueron evaluadas científicamente.[62]

El siguiente paso, la modernización en la producción de vino, fue dado por Silvestre Ochagavía, un diplomático de carrera, a quien algunos consideran como el padre de las Viñas chilenas modernas -el término Viña se refiere a una empresa vitivinícola-. Ochagavía viajó comisionado a Europa y contrató expertos franceses, quienes comenzaron en 1851, a reemplazar la cepa País por cepas Cabernet Sauvignon, Cot o Malbec, Merlot, Pinot, Riesling, Sauvignon Blanc y Semillón. El buen resultado motivó a otros empresarios a seguir el ejemplo: Maximiano Errázuriz, Luis Cousiño, José Tomás Urmeneta, Domingo Fernández Concha, Bonifacio Correa Albano y Melchor Concha y Toro, entre otros, fundaron sus respectivas Viñas e iniciaron una exitosa tradición que se proyecta hasta la actualidad. En 1879, Alberto Valdivieso inició la producción de vino espumoso, importando de la región de Champagne, cepas Chardonnay y Pinot Noir, así como elementos técnicos para producirlo. En 1863 se detectó una plaga de filoxera en Francia, la que fue extendiéndose por Europa, destruyendo las cepas de calidad europeas. En 1873 apareció en California, en 1875 en Australia, y en 1880 en África del Sur, transformándose en una catástrofe de carácter mundial. Las cepas chilenas, sin embargo, se mantuvieron libres de la plaga y contribuyeron posteriormente, en gran medida, a la recuperación mundial de la industria vitivinícola.[63] El período de bonanza que podría haber significado para Chile, al quedar como productor incólume, no fue aprovechado. La producción para exportación había estado orientada casi exclusivamente al mercado estadounidense y se hicieron algunos intentos para introducirla en el mercado Europeo, sin mayor éxito, lo que decidió a los productores nacionales a orientarla a otros países latinoamericanos, con mercados mucho más reducidos.

Bodega de la viña Santa Carolina Construida en 1877, actualmente Monumento Histórico Nacional

siglo XX

En 1902 el vino comenzó a ser tributado con altos impuestos, lo que desanimó la producción. Posteriormente la Ley Seca en Estados Unidos contribuyó también a la baja en la producción chilena de vinos de exportación. Entre 1938 y 1974 se prohibió la plantación de nuevas cepas y la importación de tecnología para la producción. Otro aspecto descuidado, fue la tardanza, por razones económicas, del uso de barricas hechas de roble. Se usaba la madera de raulí, una madera chilena de buena calidad, pero sin las especiales cualidades del roble.. Hay que señalar también, que la producción de vino de cepas País, suplían las demandas del mercado interno, siendo desde siempre muy populares en sus tipos pipeño y chicha.

1980

La producción de vinos finos para exportación vio su recuperación en la década de 1980, cuando productores mundiales reconocieron la calidad de las cepas chilenas y decidieron invertir en ellas. Empresas internacionales como Miguel Torres y Domecq de España, y Margaux y Lafite Rotschild de Francia se hicieron presentes, iniciándose la recuperación del decaído mercado exportador chileno. Modernas tecnologías reemplazaron las ya anticuadas instalaciones, sumadas a una regulación y legislación en la producción de vino, hicieron que Chile, a finales de la década, ocupara un lugar destacado entre los productores mundiales de vino

Other Languages
Afrikaans: Wynbou in Chili
English: Chilean wine
hrvatski: Čileansko vino
日本語: チリワイン
Nederlands: Wijnbouw in Chili
norsk bokmål: Chilensk vin