Vindicación de los derechos de la mujer

Vindicación de los derechos de la mujer
de  Mary Wollstonecraft Ver y modificar los datos en Wikidata
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Primera edición impresa de Vindicación de los derechos de la mujer: crítica acerca de asuntos políticos y morales
Género Ensayo Ver y modificar los datos en Wikidata
Tema(s) Feminismo filosófico Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Inglés Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original A Vindication of the Rights of Woman
País Reino Unido
Fecha de publicación 1792 Ver y modificar los datos en Wikidata
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La obra de Mary Wollstonecraft, Vindicación de los derechos de la mujer (1792), cuyo título original en inglés es "A Vindication of the Rights of Woman: with Strictures on Political and Moral Subjects", es una de las primeras obras de la literatura y filosofía feministas. En ella, Wollstonecraft rebate la postura sostenida por los teóricos políticos y educacionales del siglo XVIII de que las mujeres no debían tener acceso a la educación. Wollstonecraft argumenta que las mujeres deberían recibir una educación acorde a su posición en la sociedad ya que, según la escritora, son esenciales para la nación porque son ellas las que educan a los hijos y porque podrían ser consideradas no sólo meras esposas, sino pares de sus maridos. En lugar de verlas como simples elementos decorativos en la sociedad o bienes con los que comerciar a la hora de acordar un matrimonio, Wollstonecraft mantiene que las mujeres son seres humanos que merecen los mismos derechos fundamentales que los hombres.

Wollstonecraft se decidió a escribir Los derechos de la mujer tras leer el informe de 1791 de Charles Maurice de Talleyrand-Périgord para la Asamblea Nacional Constituyente de Francia que sostenía que las mujeres solamente debían recibir educación relacionada con el ámbito doméstico. Partiendo de la crítica a este postulado, la autora desarrolla un ataque más amplio contra los dobles estándares sexuales y acusa a los hombres de promover que las mujeres incurran en una emotividad excesiva. Los derechos de la mujer fue escrito apresuradamente como respuesta directa a los eventos que estaban teniendo lugar. Wollstonecraft tenía la intención de escribir un segundo volumen más meditado, pero murió antes de poder completarlo.

Si bien la autora reclama igualdad entre los sexos en áreas específicas de la vida, tales como la moralidad, en ningún momento llega a afirmar explícitamente que hombres y mujeres sean iguales. Esta postura ambigua con respecto a la igualdad de sexos ha hecho que sea difícil clasificar a Wollstonecraft como una feminista, especialmente teniendo en cuenta que ni la palabra ni el concepto existían cuando ella escribió su obra. La creencia general de que Los derechos de la mujer fue acogido desfavorablemente es un malentendido moderno, fruto de la presunción de que Wollstonecraft fue tan vilipendiada durante su vida como lo llegó a ser después de la publicación de Memorias de la autora de Vindicación de los derechos de la mujer, escrito en 1798 por William Godwin, su marido. En realidad, "Los derechos de la mujer" fue bien acogido cuando fue publicado por primera vez en 1792. Un biógrafo coetáneo, por ejemplo, se refirió a él como "probablemente el libro más original del siglo".[1]

Contexto histórico

Vindicación de los derechos de la mujer fue escrito en el turbulento contexto de la Revolución francesa y de los debates que ésta suscitaba en Gran Bretaña. La crítica política británica abordaba, en una agitada y en ocasiones feroz guerra de panfletos (hoy conocida como Revolution Controversy), temas que abarcaban desde el gobierno representativo, hasta los derechos humanos o la separación de iglesia y estado, muchos de los cuales habían surgido en Francia con anterioridad. Wollstonecraft participó en esta refriega por primera vez en 1790 con Vindicación de los derechos del hombre, una respuesta a Reflexiones sobre la Revolución francesa (1790) de Edmund Burke. [3]

La presentación de Charles Maurice de Talleyrand-Périgord de su Rapport sur l'instruction publique ("Informe sobre la educación pública", 1791) a la Asamblea Nacional Constituyente en Francia, provocó la respuesta de Wollstonecraft.[4] En sus recomendaciones para un sistema nacional de educación, Talleyrand escribía:

Eduquemos a las mujeres, no para aspirar a las ventajas que la Constitución les niega, sino para conocer y apreciar aquéllas que les garantiza. . . . Los hombres están destinados a vivir en el escenario del mundo. Una educación pública es apropiada para ellos: pronto les pone frente a los ojos todas las escenas posibles de la vida, sólo las proporciones cambian. El hogar paterno es mejor para la educación de las mujeres: tienen menos necesidad de aprender a manejar los intereses de los otros que de acostumbrarse ellas mismas a una vida tranquila y apartada.[5]

Wollstonecraft dedicó Los derechos de la mujer a Talleyrand: "Tras haber leído con gran placer un panfleto que usted ha publicado recientemente, le dedico este volumen para invitarlo a reconsiderar la materia y sopesar con madurez mi propuesta respecto a los derechos de la mujer y a la educación pública."[8]

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