Villanueva de Gállego

Villanueva de Gállego
Municipio de España
Bandera de Villanueva de Gállego.svg
Bandera
Escudo de Villanueva de Gállego.svg

Villanueva de Gallego-champs irrigués.JPG
Villanueva de Gállego ubicada en España
Villanueva de Gállego
Villanueva de Gállego
Ubicación de Villanueva de Gállego en España.
Villanueva de Gállego ubicada en Provincia de Zaragoza
Villanueva de Gállego
Villanueva de Gállego
Ubicación de Villanueva de Gállego en la provincia de Zaragoza.
País Flag of Spain.svg  España
•  Com. autónoma Flag of Aragon.svg  Aragón
•  Provincia Flag of Zaragoza province (with coat of arms).svg  Zaragoza
•  Comarca Zaragoza
•  Partido judicial Zaragoza[1]
Ubicación 41°46′06″N 0°49′35″O / 41.7682637, 41°46′06″N 0°49′35″O / -0.826416
•  Altitud 244[2] msnm
•  Distancia 13 km a Zaragoza
Superficie 76 km²
Población 4614 hab. (2015)
•  Densidad 60,74 hab./km²
Gentilicio villanovense
Código postal 50830
Alcalde (2015) Mariano Marcén ( C's)
Hermanada con Pavie Flag of France.svg  Francia
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Villanueva de Gállego es un municipio de la provincia de Zaragoza situado a 13 km de Zaragoza, en el centro de la depresión del Ebro sobre depósitos cuaternarios, junto al río Gállego, a 244 m de altitud, con una superficie de 76 kilómetros cuadrados y una población empadronada de 4.255 habitantes ( INE 2009), a los que se conoce con el gentilicio de villanovenses. Comprenden las entidades de población de Villanueva de Gállego y el barrio El Comercio. Este incremento demográfico es debido no solo a la cercanía con Zaragoza, sino al aumento de los polígonos industriales de sus alrededores, en los que se han ubicado importantes empresas con la consiguiente creación de puestos de trabajo.

Historia

Consta la existencia de villas romanas junto al cauce inferior del río Gállego, al menos desde el siglo III, a este respecto, se han encontrado mosaicos junto a la torre de Guallart y restos de esta época a lo largo de toda la huerta. El asentamiento más importante de la zona sería, sin duda, un azud que servía agua a la ciudad de Zaragoza a través de un canal y que en la actualidad es conocido como "acequia de Rabal". Durante la dominación musulmana este lugar pasó a conocerse como Burjazud o torre del azud.

Con el avance cristiano hacia el valle del Ebro comenzaron a diversificarse diversos asentamientos en torno al monte del Castellar. Esta situación sin duda creó diversos conflictos, pues es conocida la mediación del Cid frente a Sancho Ramírez para que dejara libre el acceso a las zonas musulmanas de las bajas Cinco Villas.

Tras la conquista de Zaragoza por las tropas de Alfonso I el Batallador aparece el asentamiento de Villanuova, al que Ramón Berenguer IV otorgaría una serie de derechos de colonización, dentro de la jurisdicción de Zaragoza. En 1160 los monjes cistercienses se instalaron en la torre de Juncería, junto al Gállego, y desde esta abadía iniciaron su expansión por las tierras bajas del Ebro, trasladándose a Rueda en 1202. En 1248 el Concejo de Villanueva, junto con los vecinos de Burjazud y del Merzalar, tomaron la decisión de unirse en un solo lugar que pasó a llamarse Villanueva de Burjazud y levantar una iglesia en el solar donde hoy se encuentra la plaza de España de Villanueva; de todo este primitivo conjunto tan sólo queda la torre renacentista de finales del siglo XVI.

A finales del siglo XV contaba con varios molinos papeleros, uno de ellos en la granja de Juncería y otro en el Merzalar. Pero será a mediados del siglo XVIII cuando se producirá la explosión demográfica del pueblo con la instalación de la Real Compañía de Comercio en el actual barrio de su nombre. Villanueva pasó de escasos doscientos habitantes a contar los seiscientos en vísperas de la Guerra de Independencia. Durante este período la localidad vivirá uno de los peores episodios de su historia durante los segundos Sitios de Zaragoza, durante el cual el pueblo fue ocupado como cuartel por casi diez mil soldados franceses de la división del General Gazan. Al final de la Guerra la localidad contaba con menos de la mitad de habitantes. El 15 de agosto de 1813 Villanueva eligió su primer ayuntamiento independiente de la ciudad de Zaragoza y se convirtió en municipio gracias a la legislación de las Cortes de Cádiz sobre desamortización de señoríos jurisdiccionales. Madoz escribe que hacia 1850 Villanueva contaba con poco más de 400 casas que incluían 113 vecinos y 600 habitantes. Dice que el terreno es de buena calidad y participa de secana y huerta, poseía siete tiendas y estaba muy bien comunicada.

Ya en el siglo XX y tras la crisis papelera y la trasformación de la actividad económica en el cultivo de la remolacha, Villanueva experimentó un considerable aumento de población llegando a los 2.000 habitantes hacia 1920.

El núcleo urbano por entonces estaba dividido en dos barrios por la carretera. El Barrio Alto, que constituía el núcleo original del pueblo, y el Barrio Bajo donde se encuentra la Iglesia, el Ayuntamiento y las casas pertenecientes a las torres. En 1928 se aprobó el Plan general urbano diseñado por el arquitecto Teodoro Ríos y que unía ambas entidades mediante manzanas ortogonales que rodean a un hermoso paseo.

Durante la Guerra civil el pueblo se vio ocupado por fuerzas italianas que se encontraban acantonadas en las torres próximas, y aun quedan restos de esta presencia en un almacén en cuyas paredes aparecen grafitis de la época.

Las posguerra supuso un estancamiento de la población y de su actividad económica. En los años cincuenta la población agrícola se volcó en la explotación del monte del Castellar, y en los sesenta las explotaciones forestales de Renfe instalaron una factoría.

En 1975 Villanueva sufrió la expropiación del Castellar y poco después la desaparición de Renfe, tan solo quedó un pequeño polígono industrial.

A finales del siglo XX, en pleno proceso de rururbanizacón, Villanueva volvió a duplicar sus habitantes llegando en la actualidad a más de 4.000 habitantes. En la actualidad Villanueva cuenta con las instalaciones de la Universidad San Jorge y de una importante industria de servicios.

Villanueva cuenta en su entorno con numerosas casas de campo o "torres", construcciones que antiguamente eran propiedad de instituciones religosas o nobiliarias y en la actualidad lo son de familias pertenecientes a la burguesía o clase media de Zaragoza. Algunas de ellas, las más representativas, permanecen en pie e incluso habitadas. Otras, por desgracia, han desaparecido; es el caso de la Venta de Coscón. Situada a diez kilómetros de Villanueva, en pleno monte y junto al viejo camino de Castejón, que era la vía romana que unía Zaragoza con Pamplona, daba entrada al monte del Castellar y en la actualidad al campo de maniobras de San Gregorio. De este emblemático edificio tan sólo quedan un par de muros conocidos por "El Santuario" y la "balsa" que menciona Vaugham en su viaje junto a Palafox en otoño de 1808. La Venta se cita ya en el siglo XVI, pero indudablemente su existencia es anterior; fue "volada" hacia 1985.

Las torres poseen una denominación que ha ido variando generalmente a lo largo del tiempo, por ejemplo hace doscientos años existía una llamada "del Capítulo de la Magdalena" que seguramente hoy día tendrá otro nombre o habrá desaparecido, como es el caso de la del Seminario. Pero generalmente la denominación actual es la misma que hace dos siglos.

El Comercio

Esta entidad menor tiene su origen en la población dispersa llamada antiguamente "Merzalar", donde había una ermita con este nombre. En el siglo XV está datada la existencia de un molino papelero, base de lo que después sería la Real Compañía de Comercio que se instaló en Villanueva hacia 1750. El barrio estaba compuesto por dos fábricas: La Blanca y La Zaragozana. Hacia 1800 eran propiedad de Félix Monje, impresor de libros en Zaragoza, trabajaban en ellas unas 50 personas entre oficiales, papeleros, mantenimiento y contaba con tienda, capilla y alguna que otra dependencia aneja.

Madoz menciona que las fábricas del Comercio eran propiedad de los hermanos Ángel y Pascual Polo Monge y se titulaban "La Blanca" y "La Zaragozana". Su especialidad consistía en la fabricación de papel blanco de mano para impresión. La Zaragozana poseía una máquina de seis cilindros los cuales, en 24 horas, reducían a pasta de 50 a 60 áreas de trapo, dando por cada minuto 30 pies de papel. Por su espléndida vega se distribuían varias casas de campo o torres en las que vivían al menos un tercio de la población del término municipal.

A finales del siglo XIX su último propietario, Santiago Canti, transformó el barrio en una "colonia" donde los obreros de las fábricas poseían una pequeña casa con su huerto anejo y además, para el tiempo libre, podían disponer de un "casino". A principios del siglo XX Papelera Española se hizo cargo de la empresa, y hacia 1910 las fábricas del Comercio cerraron. Hoy día tan sólo queda alguna casita de los obreros y otras construcciones modernas.

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